El premio Mies van de Rohe apuesta por la arquitectura social y sostenible

Barrio GFrand Parc de Burdeos./EU Mies Award/P. Ruault
Barrio GFrand Parc de Burdeos. / EU Mies Award/P. Ruault

El galardón mas importante de Europa distingue la recuperación de 530 viviendas en Burdeos y a un comedor escolar en un área rural francesa | El Auditorio de Plasencia, de Selgas y Cano, fue finalista del premio que la UE y la Fundación Mies conceden cada dos años

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

La transformación de 530 viviendas sociales en el barrio Grand Parc de la ciudad francesa de Burdeos es el proyecto ganador del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea Mies van der Rohe 2019, una nueva apuesta por la arquitectura social y sostenible del premio más relevante de Europa. El estudio de arquitectos Lacaton & Vassal, Frédéric Druot y Christophe Hutin se alzó con este prestigioso premio que la UE y la fundación Mies van der Rohe conceden cada dos años. El premio al mejor proyecto de Arquitectura Emergente fue para un modesto comedor escolar en un área rural francesa. El proyecto de Burdeos se impuso al Auditorio y Centro de Congresos de Plasencia, en Cáceres, del estudio Selgas Cano, que era uno de los cinco finalistas.

Este año se presentaron 383 proyectos de 38 países al premio bienal dotado con 60.000 euros y que la UE concede desde 1987. Los galardones se entregarán el 7 de mayo, en una ceremonia que tendrá lugar en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona.

El primer premio distingue a una «renovación innovadora» de tres enormes edificios de apartamentos en Burdeos, «que otorga a todas las viviendas nuevas calidades de espacio, de vida luz y confort gracias a una ampliación de la fachada», según destacó el jurado presidido pro la danesa Dorte Mandrup. La transformación de cada unidad costó 50.000 euros y no aumentó el precio del alquiler de los antiguos inquilinos, quienes tampoco tuvieron que mudarse de sus apartamentos durante las obras. Cada edificio se rodeó de una galería dotando al salón de cada vivienda de un espacio añadido de más de 20 metros y reduciendo su consumo energético al recoger el calor solar.

El jurado presidido por Mandrup valoró que el proyecto «desafía el stock de viviendas europeas existentes desde la posguerra, usando medios mínimos para conseguir grandes efectos». También que «en vez de demoler, lo que implica el uso de una gran cantidad de energía, el cliente entendió y apoyó las ventajas de transformar los edificios existentes», en «una opción que mejora la vida de las personas». Destacó también como «cuando las comisiones para nuevos edificios de viviendas sociales piden una reducción de la superficie de los pisos, en Burdeos el volumen se incrementa, ofreciendo dignidad y dando más valor al individuo y al colectivo».

El premio al mejor proyecto de arquitectura emergente fue para el comedor escolar diseñado por el estudio BAST de Toulouse, en la localidad francesa de Montbrun-Bocage, en la provincia de Alta Garona, cerca del Pirineo francés. El jurado destacó «la increíble integración en su entorno» del comedor, que es la extensión de la escuela para 61 alumnos y que «cerca físicamente pero no visualmente el patio».

El comisario de Educación, Cultura y Juventud, Tibor Navracsics, felicitó a los galardonados, por «el potencial creativo, innovador y social» de sus proyectos y aseguró que la Comisión reforzará en el futuro su apoyo «a una arquitectura de calidad».

Palacio de Congresos y Auditorio de Plasencia.
Palacio de Congresos y Auditorio de Plasencia. / Hoy

Además del Palacio de Congresos y Auditorio de Plasencia, diseñado por los arquitectos Lucía Cano y José Selgas, los otros finalistas que optaban al premio Mies Van der Rohe fueron el centro psiquiátrico PC Caritas de Melle (Bélgica), del estudio Architecten de Vylder Vinck Taillieu; la palza Skanderbeg Square, de Tirana (Albania), de la fima 514NE, y la galería Terrassenhaus de Berlín, del estudoi Brandlhuber + Emde, Burlon y Muck Petzet Architekten.