El Irvine Welsh más salvaje regresa a Edimburgo

El escritor escocés Irvine Welsh, en Barcelona./Marta Pérez (Efe)
El escritor escocés Irvine Welsh, en Barcelona. / Marta Pérez (Efe)

«Me da pánico que me lea mi madre», admite el escritor escocés, que con 'Un polvo en condiciones' retorna a su registro más escatológico. «Los personajes deben hacer lo más posible para que el autor haga lo menos»

L.E.Barcelona

Juice Terry Lawson es un viejo conocido de los lectores de Irvine Welsh (1958). El taxista, traficante de drogas, adicto al sexo y ocasional actor porno que ya aparecía en 'Cola' y en 'Porno', es el protagonista de 'Un polvo en condiciones' (Anagrama), la novela que supone el regreso a Edimburgo del autor de 'Trainspotting', que la presentó este viernes en Barcelona. Fiel a su escatológico estilo y plagada de sexo, excesos y obscenidades, es la obra de un Welsh en estado puro. En las antípodas de la corrección política, narra escenas de incesto, violación o necrofilia, y hasta un par de capítulos en forma de pene. «Me da pánico que me lea mi madre», ironizó el escritor escocés.

«Miami es un lugar fantástico para escribir, pero después del referéndum por la independencia era un buen momento para volver a Escocia», dijo Welsh, que tras sus devaneos por Florida con 'La vida sexual de las gemelas siamesas' regresa a los turbios escenarios que mejor conoce y a su registro más salvaje. Encadena las peripecias del pluriempleado Lawson, encargado también de una sauna regentada por mafiosos y actor aficionado en las cutres películas la web SickBoy.

El inusual huracán 'Ophelia' que castigó Escocia en octubre de 2017 fue «un atractivo adicional» para Welsh. Mientras el terrible ciclón amenaza con arrasar Escocia, Terry se reencuentra con una antigua amante en un funeral, ayuda al simplón Wee Jonty a buscar a su desaparecida novia, lleva en su taxi a una joven dramaturga suicida, sufre una crisis cardíaca que le impone la abstinencia sexual y será el chófer de Ronald Checker, un rico promotor inmobiliario americano y presentador de un exitoso 'reality' que no oculta sus semejanzas con Donald Trump y que busca en Escocia un exclusivo y carísimo whisky.

Secundarios de oro

«Si un secundario tiene el suficiente interés, tendrá sustancia para recuperarlo y ampliar una nueva historia», justificó Welsh el rescate de su taxista chuleta e irredento ligón. Confesó tener una suerte de «lista de espera» con todos los secundarios de sus novelas y sus peculiaridades bien anotadas. «Son como una herramienta dentro de una caja de herramientas que busco en función de cada trabajo, porque los personajes deben hacer lo más posible para que el autor haga lo menos», arguyó. Unos caracteres que Welsh construye «a través de la música qué escucharían» y creando una 'playlist' para cada uno de ellos. Cuando inicia una novela, el equipo de música atruena a toda potencia en su escritorio.

Asiduo visitante de Barcelona, lamenta Welsh que «el dinero la haya machacado» y que esté «colonizada por folladores con mucha solvencia y poca personalidad». Cree que el desafío soberanista que culminó en la votación del 1 de octubre de 2017 «hubo tanto material cómico como dramático» y que sería «un entorno estupendo» para sus historias, «aunque seguro que alguien ya la está escribiendo». Citó el barco 'Piolín', y la tensión entre los policías 'hospedados' en el puerto y la gente que condenaba su presencia. Cree que, como Barcelona, Edimburgo ha cambiado a peor en las últimas décadas y que es hoy «una ciudad llena de turistas que pierde el sabor de sus rincones».

«Desmelenada, pornográfica, lisérgica, iconoclasta, argótica y descacharrante» son algunos de los adjetivos elegidos por sus editores para vendernos una novela que refleja, según su autor, «cómo vivimos en una especie de zoo disfuncional en el que somos los hámsteres que hacemos girar la rueda para que no pare». Cuando piensa que en algún momento su madre leerá las hazañas sexuales y lisérgicas que narra, confiesa Welsh que le asalta «una sensación de pánico seguida de otra de euforia».

Etiquetado como «un sabio de la escoria» por Nathaniel Rich, crítico de The New York Times Book Review, Welsh es quizá escritor más escandaloso de las últimas letras británicas. Cronista de las sórdidas vidas de los perdedores, maestro de la sátira, capaz de mostrarnos lo que no queremos ver, Welsh creció en el corazón de Muirhouse, un barrio obrero de Edimburgo. Dejó la escuela con dieciséis años para encadenar todo tipo de trabajos, hasta que la ola del punk lo arrastró a Londres.

De vuelta a Escocia a ?nales de los ochenta, trabajó para el ayuntamiento de Edimburgo mientras se graduaba en la universidad y coqueteaba con la literatura. 'Trainspotting', su primera novela, fue un bombazo amplificado por el cine y el inicio de una desigual carrera con títulos como 'Acid House', 'Éxtasis', o 'Escoria'. Su bibliografía se completa con 'Cola', 'Porno', 'Secretos de alcoba de los grandes chefs', 'Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo', 'Crimen', 'Col recalentada' y 'Skagboys'.

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