Viggo Mortensen: «El racismo nunca desaparecerá»

Viggo Mortensen./
Viggo Mortensen.

El actor ha sido nominado al Oscar por su papel como guardaespaldas de un pianista negro en la década de los sesenta en 'Green Book', que este fin de semana llega a las pantallas

MARÍA ESTÉVEZ

Viggo Mortensen regresa a esta semana a los cines con 'Green Book'. Nominado al Oscar por su brillante interpretación de Tony Vallelonga, un tipo duro italiano que conduce como guardaespaldas a un pianista negro por la América sureña en los años 60, el actor vuelve a brillar. El nombre de la película hace referencia a una guía de viajes que informaba de los hoteles y restaurantes donde los negros podían alojarse al atravesar el sur. Inspirada en hechos reales, la cinta, que ha logrado otras cuatro nominaciones -mejor película, mejor actor secundario, mejor guion original y mejor montaje- supone la primera colaboración de Mortensen con el cineasta Peter Farrelly.

-Su personaje peca de ignorante, ¿Es la ignorancia una excusa para mantener los estereotipos?

-Lo que uno espera es que la ignorancia, eventualmente, encuentre una manera de reconocerse y desaparecer. Creo que, a través de las circunstancias de la historia, podemos ayudar a reconocer el personaje, porque lo llevamos dentro cada uno de nosotros. La ignorancia no es dominio del iletrado, del ineducado, del que no ha viajado. Alguien como Don Shirley, el personaje que interpreta Mahershala Ali, con tres doctorados y hablando muchos idiomas, que ha viajado y vivido por todo el mundo, también es ignorante. El director de una Universidad, el primer ministro también pueden serlo. Hay dos tipos de ignorantes: gente ignorante porque no tiene oportunidades y los ignorantes por naturaleza. Para mí, Don Shirley es ignorante porque no tiene ninguna relación con su familia y Tony le enseña cualidades humanas que él tiene, creo que depende de la perspectiva.

 -Pero en el caso de Tony, su ignorancia puede entenderse como racismo.

-Sí, pero no lo es. Es ignorante hasta que, tras pasar tiempo con Don, cambia. Mi personaje tiene un sentido de la decencia, un código ético muy profundo. Es alguien con quien puedes contar, un hombre de palabra, de los que habla de frente y por derecho. Sorprendentemente, por ejemplo, no es alguien que tenga sentimientos homofóbicos. Es un hombre curioso que sabe sobrepasar su ignorancia. Es un hombre acostumbrado a tratar con artistas en los night-clubs donde trabaja, muchos de los cuales son gays.

-Peter Farrelly nos aseguró que se empeñó en que usted interpretara a Tony porque le considera el Marlon Brando de su generación.

-Yo mismo dudé en interpretar este papel, pero Peter me convenció. Su fe en mí me motivó. El estaba convencido que yo era el hombre adecuado para el papel y creía que debía hacerlo. Confíe en él a ciegas y me alegro de haberlo hecho porque gracias a su interés pude conocer a la familia de Tony, a Nick Vallelonga, descubrir su vida y su forma de ser. Sin duda, Tony es un tipo de personaje que nunca había interpretado antes.

-¿Cómo se enfrentó a un personaje inspirado en un hombre real?

-Lo último que quería era hacer una caricatura del personaje y el director era de la misma opinión. Tony está cortado por el mismo patrón de muchos italianos en la ciudad de Nueva York, pero aquellos que se superan a sí mismos pueden dejar atrás el provincialismo racista y entender la profundidad humana y la empatía. Dicho esto, hay cosas que uno tiene que hacer porque forman parte del papel. Hubo gestos muy racistas que me costaron, pero no podía esconderme de ellos. De otro modo la historia hubiera sido diferente.

-Tony evoluciona durante el viaje con Don.

-No tiene miedo a cambiar. La mayoría de la gente se muestra hostil a los cambios, no pueden apartarse de lo único que conocen. Les da miedo lo desconocido. Ese es el eterno problema, y algo de lo que no nos desprendemos con rapidez. Algunas personas lamentan que, con los años que han pasado después de la Ley de Derechos Civiles, la palabra 'negro' siga teniendo connotaciones racistas, pero hay muchos problemas de discriminación racial. Es un racismo muy sutil, donde se sigue jugando con los estereotipos raciales o tratando de marginar a ciertas partes de la sociedad. No solo a los negros, sino también a los nativos americanos o a los latinos. El discurso que hemos escuchado en las últimas semanas sobre la caravana y la caracterización de los centroamericanos, forma parte de ese tipo de racismo.

-¿El racismo es parte de la sociedad?

-No es algo casual. Es intencionado, obviamente. Creo que nunca desaparecerá. El odio, la ignorancia, que causa tantos problemas, siempre las enfrentaremos. Creo que en cada nueva generación los niños tienden a jugar juntos sin pensar en el color de la piel de alguien, o si tienen todas sus extremidades, o si pueden ver, si pueden hablar, si pueden o no pueden oír, si hablan un idioma diferente al tuyo; los niños solo juegan. Ni siquiera lo piensan. Y luego, de alguna manera, desde sus familias, desde su entorno, desde la sociedad, aprenden a diferenciar, a excluir, a sentir superioridad o inferioridad, a hacer una gran cantidad de diferencias en las que antes no habían pensado. Y cada generación tiene la posibilidad, si es afortunada, si trabaja en ello, de desaprender eso.

-Estados Unidos se encuentra en una situación política complicada y 'Green Book' ahora parece muy oportuna.

-Las historias como 'Green Book' siempre son oportunas, útiles. Especialmente cuando están bien desarrolladas, bien escritas y dirigidas, cuando te ríes y te conmueven. En virtud de la calidad de la historia y de la narración, este tipo de filmes puede hacer mucho bien a la sociedad.

-¿Cómo se supera el racismo?

-Esta es una película que te invita a pensar, a ser parte de la sociedad. La típica historia que puedes compartir con cualquiera. Debemos abrirnos y no tener miedo a cambiar.

 

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