Mujica irrumpe en Venecia con una película sobre los horrores de la dictadura

El presidente de Uruguay, José Mujica, durante una entrevista en su casa de Montevideo. /Iván Franco (Efe)
El presidente de Uruguay, José Mujica, durante una entrevista en su casa de Montevideo. / Iván Franco (Efe)

El español Antonio de la Torre encarna al expresidente y exguerrillero uruguayo en 'La noche de los doce años'

COLPISA / AFPVenecia (Italia)

El exguerrillero y expresidente uruguayo José Mujica irrumpió en el festival de Venecia con un filme sobre los horrores de la dictadura en su país y un elogio a la dignidad del ser humano. El actor español Antonio de la Torre protagoniza 'La noche de 12 años' que narra los años pasados por Mujica en los calabozos de la dictadura militar uruguaya (1973-1985). Dirigida por el uruguayo Álvaro Brechner, se presentó en la sección Horizontes, la más innovadora del certamen. Mujica inspira también 'El Pepe, una vida suprema', el documental del director serbio Emir Kusturica, que se verá este domingo fuera de concurso.

     Aplaudido en su primer pase de prensa, el filme es una dramática denuncia de las torturas y vejaciones de la dictadura y un viaje a los infiernos de tres detenidos políticos del que logran salir con dignidad. «Ustedes no son presos, son rehenes del gobierno militar», les grita uno de sus carceleros. «Vamos a volverlos locos, perdieron la guerra, ahora son unos condenados», añade.

     Pero Mujica no sólo logró superar los terribles delirios y las angustiosas voces internas que interrumpían sus obligados silencios, sino que llegó a ser presidente de su país del 2010 al 2015. Emblema de la izquierda latinoamericana por su vida austera, por haber pasado de la guerrilla armada a liderar una revolución tranquila, Mujica es en la película ante todo un sobreviviente.

     Basado en 'Memorias del calabozo', libro Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, el filme narra los terribles 12 años en que estuvieron presos junto con Mujica, en celdas separadas, completamente aislados, como miembros del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.

     Sometidos a una suerte de experimento que perseguía volverlos locos, los tres detenidos permanecieron encerrados en diminutos y oscuros calabozos, sin hablar y con poca comida. Un infierno del que lograron salir cuerdos. Tratados como animales, encapuchados, golpeados, humillados, conviviendo con ratas y hormigas, cada uno halló dentro de sí los instrumentos para sobrevivir: un lenguaje con golpecitos en la pared, el recuerdo de sus seres queridos o la escritura de cartas de amor para soldados. Con los cuerpos y mentes agotados, «al límite de lo soportable», como confesó el mismo Mujica años más tarde, libraron una batalla íntima para sobrevivir a los 12 años de confinamiento.

     Liberados con la llegada de la democracia, los tres llegaron a ser personalidades reconocidas de Uruguay y un ejemplo de entereza. «Nadie te va a sacar nunca lo que llevas adentro», le dice la madre a Mujica, en una de las pocas visitas que le pudo hacer, cuando estaba al borde de la locura y no lograba «parar de pensar» y escuchar voces.

     Fiel a su estilo, el expresidente y exguerrillero renunció a desfilar por la legendaria alfombra roja del Lido veneciano por donde han pasado verdaderas leyendas del séptimo arte, aunque se espera que el domingo asista a la proyección del documental sobre su vida realizado por Kusturica.

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