Más de 500 millones de oportunidades

Luis Enríquez (consejero delegado de Vocento), Benjamín Lana (director editorial de medios regionales de Vocento), Bieito Rubido (director ABC), Carlos Robles Fraga (embajador de España en Chile) y Cristian Zegers (director de El Mercurio). /
Luis Enríquez (consejero delegado de Vocento), Benjamín Lana (director editorial de medios regionales de Vocento), Bieito Rubido (director ABC), Carlos Robles Fraga (embajador de España en Chile) y Cristian Zegers (director de El Mercurio).

Futuro en Español arranca su primera actividad fuera de España con un brillante acto inaugural en Santiago de Chile

JORGE ALACID

Santiago de Chile, Apoquindo esquina Golf: en la residencia privada del embajador de España en el país andino, Futuro en Español escribió este martes su primera página netamente latinoamericana. Después de organizar cerca de una veintena de actos en España, la iniciativa impulsada por Vocento y CAF aterriza en el continente hermano para expandir su vocación de compromiso con su propósito fundacional: aprovechar las posibilidades que concede la patria común del idioma en todos sus ámbitos.

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Esa promesa de enriquecimiento mutuo formada por más de 500 millones de hispanohablantes, que como recordó en la noche del lunes Luis Enríquez, consejero delegado de Vocento, es una cifra que encierra otros tantos millones de oportunidades. "Porque son también 500 millones de potenciales clientes, 500 millones de lectores o 500 millones de usuarios únicos", advirtió. Un universo de extraordinaria envergadura que Futuro en Español explora ya desde las dos orillas del idioma.

La jornada inaugural de las sesiones de debates tendrá lugar este miércoles en la Universidad Católica, el prestigioso campus santiaguino que colabora con la organización de Futuro en Español. Como prólogo, la velada en los jardines de la residencia del embajador Carlos Robles Fraga encierra la garantía de una nueva serie de éxitos que se sumarán a los anotados ya en la larga secuencia de encuentros celebrados por Madrid, Málaga, Granada, Valencia, Valladolid y Logroño, sede fundacional de Futuro en Español.

Enríquez, quien se felicitó también por la colaboración encontrada en socios de tanto valor como el Gobierno de La Rioja, Telefónica, Sacyr, Ramondin, Bodegas Torres, Dinastía Vivanco y el resto de colaboradores de Futuro en Español, subrayó la sobresaliente potencialidad de Chile como país de acogida para la primera experiencia en suelo americano.

Enumeró los valiosos atributos que distinguen al país sudamericano, desde su condición de tierra de acogida a sus desvelos en la protección del idioma común, antes de destacar un dato de gran trascendencia: Chile es un privilegiado destino de las inversiones españolas. Y Chile, además, se enorgullece de contar con la aportación del periódico El Mercurio, fundado curiosamente por un español de La Rioja, que ostenta el reconocimiento de ser el decano de la prensa que habla en español. "Hasta hoy nos faltaba esta parte, la parte americana", señaló Enríquez. "Era sólo cuestión de tiempo", añadió.

Sobre ese enfoque de su discurso se pronunció a continuación Guillermo Fernández de Soto, director de CAF para Europa, quien hizo suya la necesidad de que Futuro en Español saltara el océano para protagonizar esta primera experiencia en Latinoamérica, en una línea de continuidad con el celo que distingue al propio banco de desarrollo en su apuesta por fortalecer el proceso de intercambio de conocimientos entre España y América Latina.

Un objetivo común a Futuro en Español, de cuya buena salud se enorgulleció Fernández de Soto. "El futuro es el español", proclamó. Y agregó: "Aprovechemos la sinergia que genera el idioma común".

Unas palabras que tuvieron su colofón en las dirigidas por el embajador Robles Fraga a un selecto auditorio formado por destacados representantes de la sociedad chilena, como el expresidente Eduardo Frei, con significativa presencia de altos responsables de empresas y entidades de origen español implantadas en el país sudamericano.

En su intervención, el embajador se sumó a la coincidencia generalizada en destacar la fortaleza del idioma compartido, pero todavía fue más lejos cuando llamó a movilizar a la causa en defensa del español a distintos sectores económicos, incluido el tecnológico, y sentenció: "La gran comunidad del español es cierta y es real, pero es también una comunidad abierta al mundo entero".