Muere una cría de oso pardo tras ser rescatada en un río de Asturias con heridas en una pata

Bomberos y agentes del medio natural trasladan a la osa en camilla/ÁLVARO CABALLERO
Bomberos y agentes del medio natural trasladan a la osa en camilla / ÁLVARO CABALLERO

El animal, que pudo sufrir un atropello, perdió la vida durante su traslado a una clínica de Oviedo

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Una osa parada joven que cojeaba de una pata trasera mientras caminaba junto a la calzada, invadiéndola en algunos momentos. Fue la imagen que se encontraron este sábado por la mañana decenas de conductores que circulaban por la AS-228 en el límite entre los concejos asturianos de Proaza y Teverga.

El animal se mostraba aparente tranquilo, aunque a ratos también asustado. Y fueron muchos los que inmortalizaron la escena en foto o en vídeo, haciendo correr la imagen por las redes sociales. «Mirái lo que tengo aquí delante bajando de Teverga. Mirái qué guapu. Ta heridu, prubitín», narraba el autor de una de estas grabaciones.

«Estuvimos en el coche parados junto a él con la ventanilla bajada y nos miraba fijamente», contaba otra excursionista que se topó con él cuando se dirigía, como muchos de los testigos a la Senda del Oso. El riesgo que suponía su presencia en la carretera y los aparentes daños que mostraba en una de sus patas hicieron en que la alerta no tardara en llegar al 112, que recibió en torno a las 11 horas la primera llamada avisando del avistamiento de un oso «que presentaba dificultades para moverse».

Las informaciones situaban al animal en las inmediaciones de uno de los viaductos de la AS-228 que superan el río Teverga, unos tres kilómetros al sur de Caranga de Abajo. Inmediatamente se dio traslado de la situación a la Consejería de Medio Ambiente, que activó un dispositivo de búsqueda.

Se le perdió la pista hasta aproximadamente las cuatro de la tarde, cuando fue localizada en un lugar de difícil acceso a orillas del río, en las inmediaciones de Las Ventas, en la parroquia proacina de Traspeña. El animal, una osa que según las primeras estimaciones podría tener entre dos y cinco años, estaba exhausto, «con poca movilidad y como adormecido» según explicaba uno de los participantes en el rescate. «Puede que bajara al agua para aliviar la fiebre», añadió.

Tras comprobar que presentaba heridas en una de sus patas traseras «y otras lesiones no recientes», se decidió sedarlo para su traslado a una clínica veterinaria, con la intención de hacer un análisis más exhaustivo de su estado de salud.

Dardo tranquilizante

Un agente del medio natural lo durmió disparándole un dardo sedante con un rifle y posteriormente, con la ayuda de bomberos de Proaza, sacaron la osa del río con una camilla y la introdujeron en un vehículo especial para llevarlo a Oviedo. Cuando llegaron a la clínica, el animal ya estaba muerto. La Consejería de Medio Ambiente prevé realizar en los próximos días una necropsia para determinar el origen de las heridas.

En principio se apunta a que pudo sufrir un atropello. «Las heridas, en una primera impresión ocular, no parecían de arma de fuego», apunta uno de los participantes. Tras conocerse la aparición de la osa, y antes de que se hiciera pública su muerte, se inició en una plataforma de recogida de firmas por internet una campaña reclamando «que no fuera encerrada de por vida».

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