La maltrecha vía León-Benavente suma 71 siniestros con víctimas en cuatro años

Uno de los carteles que restringen la velocidad en el tramo por abundancia de socavones./E. C.
Uno de los carteles que restringen la velocidad en el tramo por abundancia de socavones. / E. C.

Fomento admite que el tramo más deteriorado en la ruta a Madrid no tuvo obras de refuerzo desde su estreno, hace dieciséis años

R. MUÑIZ

Los leoneses saben que entre León y Benavente deben sufrir uno de los peores tramos de autovía de todo el país. Un chequeo realizado por leonoticias localizó 651 baches en la calzada hacia la capital, y 1.160 en la de regreso, todo ello en un trecho de 54 kilómetros. El promedio es de un socavón cada 59 metros, algo más propio de una mala caleya que de una autovía vital para dos provincias como León y Asturias.

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La tardanza del Ministerio de Fomento en atender los avisos de sus técnicos ha facilitado que el deterioro se dispare en los últimos meses. Las obras lanzadas al final del verano para sanear la calzada de sentido hacia Asturias fueron paralizadas al llegar el invierno, cuando apenas habían reparado siete kilómetros. Es el 6,4% de todo el tramo y está previsto que el trabajo se retome en las próximas semanas. Falta hace, pues los kilómetros anteriores y posteriores al segmento arreglado son justo los peores, con acumulaciones que llegan a los 42 baches en apenas mil metros.

Según los registros de la Dirección General de Tráfico (DGT), entre los años 2014 y 2017 el tramo analizado fue lugar de 71 accidentes con víctimas. La mayor siniestralidad se produjo el último ejercicio, a falta de conocer los datos de 2018. En el cuatrienio citado, el balance arroja seis muertos, 16 heridos graves y 99 leves. En total, 121 víctimas.

La estadística sugiere un empeoramiento en la seguridad del tramo pero para calibrar si el volumen de accidentes es alto o no hay que buscar una comparación homogénea. El tráfico de la A-66 entre León y Benavente oscila entre 10.900 y 11.483 vehículos. En Asturias, un tramo de igual longitud con una afluencia similar se encuentra en la autovía del Cantábrico (A-8), entre Piedras Blancas y Luarca. Según las bases de datos de la DGT, en el mismo cuatrienio el trecho asturiano ha soportado 68 accidentes de consideración, con un muerto, cuatro heridos graves y 95 leves. Es decir, dejó un 21% menos de víctimas.

La situación ha llegado a un punto en el cual la DGT decidió rebajar el año pasado a 100 kilómetros por hora la velocidad en los peores puntos de León-Benavente. El problema es que el deterioro se ha extremado en los últimos meses tanto que ir a esa velocidad por el carril derecho es una temeridad. Echarse al izquierdo, como hacen por pura seguridad la mayoría de los automovilistas, supone una infracción grave del Reglamento General de Circulación, castigado con 200 euros.

El estropicio fuerza así a saltarse la normativa, incrementa el desgaste del vehículo, pone a prueba más de lo recomendable al conductor y a los pasajeros y alarga el viaje. A 120 por hora superar el tramo se hace en unos 27 minutos. Hoy quienes circulan por la derecha lo hacen a un promedio de 80 kilómetros por hora, lo que obliga a invertir 13 minutos más en el desplazamiento.

En la actualidad, están en licitación las obras de arreglo de la calzada en sentido Madrid. Presenta menos socavones que su gemela pero el contrato estipula que la obra durará 38 meses, 17 más que en la otra calzada. Si se lanza en un tiempo razonable, todo quedaría reparado en otoño del año 2022. Los pliegos de ambos trabajos no abundan mucho en las razones de la degradación que sufre el firme, pero sí recogen que desde su inauguración, en septiembre de 2003, «no se han ejecutado acciones de refuerzo» y solo se trabajó en «varias campañas de bacheo». Que las mismas no estaban bastando y que hacía falta una rehabilitación integral es algo de lo que advirtieron los funcionarios en 2015.