El lobo atemoriza a la cabaña ganadera de Babia y devora en su último ataque a un potro hispano-bretón

Imagen del potro devorado por el lobo en La Majúa. /j.A.
Imagen del potro devorado por el lobo en La Majúa. / j.A.

El lobo devora a un potro de apenas 15 días a escasos metros de la localidad de La Majúa | Los ganaderos y vecinos alertan de la proliferación del lobo y de su proximidad a los pueblos

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Ataque voraz del lobo en San Emiliano de Babia. Al menos un lobo ha devorado a un potro de la raza hispano-betrón de apenas 15 días de vida.

El ataque se produjo en la localidad de La Majúa, concretamente a menos de un kilómetro de las viviendas en la madrugada del viernes.

Precisamente, fue Josefa, la propietaria de la cabaña ganadera, la que, a la mañana siguiente, localizó los restos del potro, dando la voz de alerta de inmediato a sus hijos.

Precisamente, según relata a este diario su hijo Abel, hace apenas unos días habían sufrido otro ataque a su ganadería, concretamente un lobo mordió a otro potro, en este caso, de sólo dos días de vida.

Un ataque se produjo a tan sólo 15 metros de casa. A este, «por fortuna», relata Abel, no lo mataron. Aunque no es la primera vez que la cabaña de esta familia es objeto del ataque de los lobos.

«Hace unas semanas nos mataron otro ejemplar. Empieza a ser habitual», lamenta Abel, que remarca la creciente presencia del lobo en el entorno de Babia y que mantiene en vilo a los ganaderos.

Imagen del potro junto a la yegua apenas unos días antes del ataque.
Imagen del potro junto a la yegua apenas unos días antes del ataque. / J.A.

Proliferación del lobo

Una realidad que constata el alcalde de San Emiliano, Basilio Barriada, que no oculta su preocupación ante la creciente presencia del lobo, cada vez más próximo en los pueblos. «En Torrebarrio se ha visto al lobo por medio del pueblo por la noche. Es realmente preocupante».

Más aún, continúa el alcalde, cuando el ganadero no puede obtener reparación del daño por ataque de lobo. «Cada vez se registran más ataques. Los perros pastor detienen el avance del lobo, pero no siempre lo consiguen», remarca Barriada.

Las causas, el veto a la caza del lobo sumado a la retirada de los precintos de lobo en los cotos de caza y la inexistencia de enemigos naturales en el monte, que hace del ganado el principal objetivo de estos animales al que el hombre no puede hacer frente.

Por ello, ganaderos y vecinos instan a tomar medidas ante la imposibilidad de poner coto a una animal que está protegido pero que mantiene atemorizada a la caballa ganadera de San Emiliano de Babia. Una realidad que se repite con el mismo patrón en el norte montañoso de la provincia de León.