Los espeleólogos piden abrir zonas de los Picos de Europa al barranquismo

Un espeleólogo durante una exploración en la galería de Fresnéu./JOSÉ MANUEL FRANCO
Un espeleólogo durante una exploración en la galería de Fresnéu. / JOSÉ MANUEL FRANCO

Las federaciones de Castilla y León, Asturias y Cantabria apuntan en sus alegaciones al plan rector a la posibilidad de delimitar una decena de áreas, sin perjuicio a la conservación

GLORIA POMARADA
GLORIA POMARADALeón

El Parque Nacional de los Picos de Europa dispone de zonas aptas para la práctica del barranquismo en las cuales no se vería afectada la conservación. Así lo entienden desde las federaciones de Asturias, Castilla y León y Cantabria de Espeleología, que demandan la apertura del espacio protegido a la actividad a través de sus alegaciones al Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de los Picos de Europa.

Ese documento, que esta misma semana finalizaba su exposición pública, no incluye alusión específica al barranquismo, una modalidad deportiva que «se prohibió hace mucho sin justificación», explica la presidenta de la Federación asturiana, Isabel Díaz Novo.

Desde el colectivo de espeleólogos entienden que su práctica en determinadas áreas «a las afueras del Parque Nacional» no implicaría «daño a la naturaleza», de ahí la petición que elevan a través de las alegaciones, acompañada en todo caso de unas garantías previas. Sostienen en ese sentido que el primer paso para retomar el deporte consiste en «hacer una selección y estudio de los ríos y barrancos idóneos», entre diez y quince según sus observaciones.

Al tratarse de una modalidad de turismo activo con tirón, Díaz Novo sostiene que «sería un aliciente más» para el primer parque nacional de España. Eso sí, desde la Federación apuestan por establecer cupos máximos de visitantes, como ocurre «en los parques de Portugal, con quince al día», indica la presidenta.

La opción de limitar las cargas máximas ronda también desde el pasado año en espacios protegidos cercanos a Picos donde sí se permite el barranquismo. Es el caso del Parque Natural de Ponga, donde está previsto realizar estudios sobre el impacto de la actividad en la flora y la fauna, pues desde la propia dirección temen que la actividad «se pueda ir de las manos».

4.000 cuevas

La estimación de la Federación es que en Picos existen cuatro mil cuevas topografiadas, por lo que el grueso permanecerán limitadas a fines científicos. Según el propio PRUG, será autorizable la realización de campañas de exploración espeleológica, que «únicamente tendrán carácter de investigación». Además se reserva la opción de «requerir a los grupos su colaboración en la toma de datos físicos o muestras biológicas de las cavidades exploradas».

Más allá del barranquismo, las alegaciones al PRUG presentadas este jueves por la Federación Asturiana de Espeleología se centran en un segundo eje: las cuevas abiertas a los visitantes. «Hasta ahora la espeleología solo se permitía para la exploración y la investigación», recuerda Díaz Novo. Sin embargo, la futura 'Constitución' del Parque contempla habilitar siete cavidades para fines deportivos o comerciales, entre ellas las cabraliegas de Cuarmada, Culiembru y Pregüeles y la oniense de Beresna.

Desde la Federación respaldan la medida, pero demandan un análisis previo de esas cuevas, tanto por motivos de conservación como de seguridad. «Si hay un rescate hay que conocer todas las galerías», ejemplifica Díaz Novo para poner de manifiesto la necesidad de un estudio topográfico. Asimismo recuerda la importancia de contar con una base documental sobre la hidrografía de las cuevas para evitar incidentes como inundaciones.

La presidenta indica además que una de las cuevas de la vertiente asturiana no ha sido aún explorada en su totalidad, por lo que apuestan por finalizar antes esa investigación.

«Vender» el espacio protegido

La conservación de las cuevas es otro de los aspectos que llaman a tener en cuenta los espeleólogos asturianos. «Habría que contar con un estudio del impacto de las personas en las cavidades, porque se pueden producir erosiones, salir vegetación y cambiar su ecosistema», abunda. Por todo ello, insisten desde la Federación, su defensa va encaminada a esa apertura, pero en base a unos conocimientos y garantías previas.

«Están bien las cuevas que proponen y puede ser positivo, pero hay que asegurar que estén controladas», dice Díaz Novo, partidaria de «vender Picos como algo más que los Lagos y las montañas», sin perder de vista la prioridad de la conservación. Esa «línea de trabajo y pensamiento» apuntada en las alegaciones al PRUG es también compartida desde las federaciones de Cantabria y Castilla y León, sostienen desde Asturias.