Las cenizas del incendio de La Cabrera tiñen de negro sus ríos un año después

Las cenizas del incendio de La Cabrera tiñen de negro sus ríos un año después. / Alfonso Lorden

Las tormentas caídas recientemente han arrastrado la superficie calcinada por las llamas, llevándose ladera abajo todos los restos de ceniza que aún perduran en la zona

SANTIAGO FERNÁNDEZLeón

El incendio de La Cabrera, ocurrido hace poco más de año, sigue estando de actualidad. Apagado el fuego ahora el problema es el agua. Las tormentas caídas recientemente han dejado una imagen insólita, ríos completamente teñidos de negro un año después.

Las fuertes lluvias han arrastrado la superficie calcinada por las llamas, llevándose ladera abajo todos los restos que aún perduran en la zona hasta desembocar en el río. Una auténtica marea de cenizas que representa una amenaza medioambiental para La Cabrera, además de no pasar desapercibidas para sus habitantes.

En concreto, un vídeo aficionado grababa unas sorprendentes imágenes en al que se aprecia como una riada de barro, pizarra y ceniza inundan el pueblo de Forna. Esta imagen está siendo habitual desde que el verano de 2017 se produjera esta catástrofe que afectó a más de 9.000 hectáreas.

Los expertos explican que este tipo de sucesos originan un impacto muy negativo en el ecosistema de la zona. Erosión del suelo, pérdida de recursos y de vegetación, muerte de animales sobre todo los de hábitat fluvial son alguna de las consecuencias que está sufriendo la zona. Además esta comarca ha visto como en numerosas ocasiones ha permanecido sin agua potable generando un problema de abastecimiento tanto en la población como en el ganado.

Origen

El incendio, que tuvo lugar en agosto del año 2017, tuvo su origen en las inmediaciones de la localidad de Losadilla término municipal de Encinedo, concretamente en la zona conocida como «La Reguera del Palacio», el cual con el paso del tiempo se extendió por numerosas localidades cercanas.

En julio de este año la Guardia Civil detenía a un varón de 55 años de edad y con domicilio habitual en Madrid, como el presunto autor del incendio forestal iniciado en el que ardieron más de 9.000 hectáreas de pasto, pino, roble y matorral.

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