Ardón, 'quién te ha visto y quién te vé'

Estado actual de la antigua casa del médico. /
Estado actual de la antigua casa del médico.

La Junta Vecinal reclama un espacio en el que los vecinos puedan reunirse

LEONOTICIASleón

Ardón, «¿Quién te ha visto y quién te vé?». Es la frase más pronunciada por todas las personas que conocieron o vivieron el pasado esplendor de este pueblo.

Situado a escasos 20 kilómetros de León, sus vecinos aseguran que «ha experimentado una drástica pérdida de población en los últimos años, debido no solo a la falta de trabajo en la zona, sino también a las escasas o inexistentes infraestructuras y servicios prestados por su Ayuntamiento».

A todo esto se le suma la ausencia de un lugar de encuentro para los vecinos y foraneos, cada vez más escasos, que antes gustaban de venir por la zona.

Desde que cerrara sus puertas en el 2015, el club social, situado en una caseta de obra, Ardón es un pueblo «casi fantasma», careciendo de un lugar donde reunirse los vecinos para compartir experiencias a la vez que puedan tomar un café o jugar una partida a las cartas.

La Junta Vecinal, carece de un local acondicionado para instalar un club social, un teleclub o algo con lo que cuentan todos los pueblos vecinos de la zona. La precaria situación economica de dicha Junta, hace imposible llevar a cabo la continuación de la construcción de la Casa del Pueblo, que se proyectó en anteriores legislaturas, y de la que apenas hay una estructura de hormigón.

Se ha solicitado al Ayuntamiento en varias ocasiones, colaboración con la Junta Vecinal. El año pasado se entregaron en dicho consistorio más de 100 firmas de los vecinos de Ardón solicitando a Jesús Alonso Castillo, actual regidor del municipio (PP), su colaboración e implicación para rescatar a este pueblo del abandono en el que se encuentra sumido.

Y es que el de Ardón es uno de los pocos ayuntamientos que tienen superavit, «pero éste no revierte en la mejora del municipio», según los vecinos. Cuenta además con locales «que podrían ceder a la Junta Vecinal y que están vacíos o abandonados hasta el límite de estar algunos de ellosen estado de ruina por no llevar a efecto los arreglos pertinentes para su mantenimiento».

En una reunión del alcalde con la presidenta de la Junta Vecinal, éste ofreció el local denominado Casa de la Cultura, ya que según el arquitecto municipal, cumple con las condiciones de altura, accesibilidad, etcétera, para ubicar en él un club social.

Tras haberse conPrimero se solicito la desafectación a Educación, ya que dicho local pertenecia junto con otro anexo, a las antiguas escuelas. Se concedió la «desafectación» y, posteriormente y llegado el momento en que se iba a ceder, en dicho local, según las normas urbanísticas del Municipio, solo se pueden realizar actividades culturales, por lo que desde la Junta aseguran que «habría que modificar las normas urbanísticas, pero esto parece un tema imposible de realizar, porque desde finales del año 2015 que se desafectó, no se ha procedido ni tan siquiera a iniciar los trámites para la citada modificación».

En conclusión y dada la «dejadez de funciones» por parte de los responsables del Consistorio durante los últimos años, los vecinos del pueblo manifiestan publicamente su «hartazgo» y disconformidad con la actitud del alcalde. Al mismo tiempo reclaman el derecho a disponer de los bienes que hay en el pueblo, que aunque sean propiedad del Ayuntamiento, se han sufragado con sus impuestos.