Técnicos de Hacienda califican de disparatada y contradictoria la supresión de Sucesiones en Castilla y León

Entrada a la Consejería de Economía y Hacienda./G. Villamil
Entrada a la Consejería de Economía y Hacienda. / G. Villamil

La comunidad sigue la estela de Murcia, donde Gestha detecta un aumento de donaciones en familias con patrimonios potentes, dejando de ingresar 159 millones de euros frente a los 40 del año anterior

Susana Escribano
SUSANA ESCRIBANO

El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) alerta de que la iniciativa fiscal emprendida por la Junta de Castilla y León para entre familiares directos y extender esta medida a las donaciones para impulsar las herencias en vida beneficiará, sobre todo, a los contribuyentes con mayores patrimonios.Los declarantes de herencias por encima de 399.000 euros se sitúan en el entorno del 1% (371 de 40.143 contribuyentes), según un estudio de la Universidad de Zaragoza actualizado a mayo, en el ámbito de la comunidad maña, de perfil social parejo al de Castilla yLeón.

José María Mollinedo, secretario general de este colectivo de funcionarios de alta especialización en control presupuestario, fiscalidad y recaudación, apunta que la actual deducción del 99% del impuesto para los primeros 400.000 euros por heredero (no por herencia) vigente en Castilla y León supone en la práctica la eliminación para la inmensa mayoría de los contribuyentes que son familiares directos del fallecido: hijos, cónyuge o padres. El beneficio de la medida impulsada por el Gobierno bipartito PP-Cs se enfoca ahora a los que superan esos 400.000 euros.

Plantean que la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica debería tener en cuenta la «recaudación potencial» de las comunidades y no la recaudación real que resta las rebajas fiscales territoriales

Mollinero incide en que presentar una liquidación de este impuesto por encima de esa cifra es algo «singular», puesto que el caso más común, por el perfil sociológico de las familias afectadas, implica la distribución de la herencia entre dos, tres o cuatro hijos y el viudo o viuda del fallecido.

El Gobierno coliderado por Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea va más allá del caso de herencias con funeral por medio y se adentra en las donaciones 'inter vivos', primando la transmisión de bienes en vida entre cónyuges, descendientes o ascendientes. El responsable de los técnicos del Ministerio de Hacienda aborda este supuesto volviendo la mirada hacia Murcia, donde ya es una realidad. Se ha traducido, según José María Mollinedo, en una suerte de instrumento que ha ayudado a planificar fiscalmente el traspaso de bienes sin abonar impuesto alguno en familias «con grandes patrimonios». Lo que la comunidad murciana ha dejado de ingresar al incrementar la bonificación autonómica del 60% al 99% se ha triplicado, pasando de 39,8 millones de euros durante el año previo a la aplicación a 159,6.

El vicepresidente de Castilla y León y portavoz de la Junta cifró el pasado jueves el coste de dar la puntilla definitiva al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones entre familiares directos en 38 millones de euros, que es lo que las caja autonómica ingresa ahora y dejaría de ingresar al entrar en vigor la medida. El impuesto sigue siendo obligatorio para los contribuyentes que no son familia o con un grado de parentesco menor: sobrinos, hermanos, tíos, primos y allegados varios.

Francisco Igea defendió que esa aminoración de la recaudación se compensará con el incremento de la actividad económica por el rejuvenecimiento del tejido productivo que, a juicio de los responsables la Junta, generará esa transmisión de bienes. El vicepresidente añadió que la medida evitará la fuga de empresas a Madrid.

Radiografía autonómica del tributo de las herencias

180,2 millones recaudó la Junta en 2018 con cargo al Impuesto de Sucesiones yDonaciones, pero dejó de ingresar 284,8 millones de euros por las desgravaciones y bonificaciones que aplica al tributo. El borrador que el Gobierno autonómico (PP-Cs) ha publicado esta semana en el portal web oficial de la Junta contempla «establecer dos bonificaciones en el impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Una bonificación del 99% en la cuota del impuesto, en las adquisiciones 'mortis causa' cuando el adquirente sea cónyuge, descendiente o ascendiente del causante. Y una bonificación, así mismo del 99% en la cuota del impuesto, en las adquisiciones 'inter vivos' cuando el donatario sea el cónyuge, descendiente o ascendiente del donante». La previsión es tramitarlo mediante un proyecto de ley en las Cortes.

La existencia de un mínimo que no tributa en las herencias no es nueva en Castilla y León. Juan Vicente Herrera impulsó la supresión de este impuesto entre familiares directos en el presupuesto de 2006, pero la caída de la recaudación en años posteriores hizo que se volviera a aplicar por encima de los 175.000 euros. Así se tributó entre 2013 y 2016. A partir de ese año y en los sucesivos acuerdos entre PP y Cs para sacar adelante las cuentas de la última legislatura, esa cuantía libre de tributación subió primero a 250.000 euros, luego a los 300.000 y, finalmente, a los 400.000, ya en 2018.

Un vecino como la comunidad madrileña supone una competencia fiscal feroz y poco solidaria para los territorios limítrofes. El empuje económico que le proporciona ser la capital de España, con la concentración de grandes empresas y sus directivos, tira por elevación de las cuantías medias por contribuyente en IRPF y Patrimonio hasta el punto de poder permitirse ser la primera comunidad en eliminar Sucesiones y Donaciones entre hermanos, tíos y sobrinos. Mollinedo cifra en cerca de 900 millones de euros lo que la Comunidad de Madrid 'perdona' fiscalmente a las grandes fortunas allí afincadas.

«Muy críticos con este tipo de medidas», según reconoce el secretario general de Gestha, el análisis que efectúan desde el sindicato de técnicos de Hacienda (colectivo de 8.000 profesionales repartidos en áreas ministeriales de intervención y control de gasto y en departamentos de la Agencia Tributaria) lleva a calificar la carrera de desgravaciones sobre el tributo que grava las herencias y las donaciones como «contradictoria». Incluso «disparatada». Por las diferencias de tributación que soportan los ciudadanos, según la comunidad en la que vivan. También alertan de que se renuncia a una recaudación, con un escenario de riesgo incurrir en déficit, situación sobre la que Castilla yLeón recibió un aviso de la AIReF el pasado 18 de julio. A eso se añade la reclamación de más fondos del modelo de financiación autonómica, recuerda Mollinedo, que plantea, ante la reforma del mismo, que el punto de partida debería ser «la recaudación potencial de cada comunidad y no la real, a la restan lo que dejan de ingresar por desgravaciones propias».