Talgo preparará 15 unidades de los AVE 'low cost' en los talleres de Renfe en Valladolid

Color exterior del Talgo que Renfe destinará al servicio de bajo coste en algunas de sus líneas de Alta Velocidad. /EL NORTE
Color exterior del Talgo que Renfe destinará al servicio de bajo coste en algunas de sus líneas de Alta Velocidad. / EL NORTE

Los trabajos conllevarán el traslado de unos 80 operarios a las instalaciones de San Isidro

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

La compañía ferroviaria Talgo ha suscrito un acuerdo con Renfe para comenzar a preparar en los próximos meses un total de 15 unidades de las Series 102 y 112, de su modelo para alta velocidad, en los nuevos talleres del Páramo de San Isidro.

Su objetivo es que cuando estén acondicionados en la Base de Mantenimiento Integral (BMI) de Valladolid puedan destinarse a prestar el servicio de AVE a unos precios más económicos que las tarifas que actualmente se ofrecen. Si el billete medio por pasajero cuesta ahora 52 euros, el del 'low cost' pasaría a ser de 30 euros (–40%).

La compañía estatal planea poner en circulación el año que viene en determinadas líneas nacionales, aquellas con un mayor volumen de viajeros, estos servicios 'low cost' con el objetivo de poder competir con otras empresas que pretendan operar en un mercado ferroviario liberalizado.

En otros países europeos, como Reino Unido, Suecia, Alemania, o Italia, el uso de la red ferroviaria está abierta total o parcialmente a la competencia, lo que supone ampliar la oferta en horarios y tarifas.

Pero en el caso español, esta adaptación al mercado ferroviario de viajeros también pretende competir con las compañías aéreas, que realizan el transporte regional peninsular a precios muy asequibles en ocasiones, cuando se compran con antelación.

En el caso vallisoletano, el encargo de la adaptación del segundo nivel es para 10 unidades antiguas Talgo de la Serie 112 y otras cinco del mismo modelo que serían nuevas.

Los trabajos comportarían la cesión de una parte de las instalaciones de San Isidro para el personal de esta empresa (se estima que serían unos 80 empleados los que desplazarían).

El encargo de unidades de Renfe para adaptar estos trenes 'low cost' es mayor, pero se ha distribuido por otros talleres de España (Málaga o Toledo).

En el centro toledano de La Sagra se está llevando a cabo ya la pintura externa de varios de estos Talgos, cuyo color principal es morado, mientras que para las puertas de acceso se ha escogido el naranja. En Valladolid, los operarios trabajarían para cambiar cabinas y el interior.

Aunque no se ha concretado al comité de empresa de Renfe muchos de los detalles, los trabajos en el taller de San Isidro irían encaminados a aumentar el número de plazas que actualmente tienen los Talgos, de tal forma que se intenta reducir el precio por trayecto con un aumento de los asientos que se pretenden poner en servicio. Si el AVE convencional tiene ahora unos 507 plazas, se pasaría a 581.

«De este modo, si un vagón dispone de una capacidad de casi un centenar de plazas, pretenden reducir el espacio entre cada una de las filas para sacar nuevas», explican fuentes del comité, que añaden que incluso se estaría barajando la posibilidad de suprimir compartimentos o zonas como la cafetería. Las unidades de las Series 102 y 112 disponen de cuatro asientos por fila, salvo en la zona VIP que se reducen a tres. Otra opción sería introducir cinco plazas de fila a fila.

El taller del paseo de Farnesio realiza actualmente la modificación en vagones para los trenes de las series 446 y 447, que permiten el acceso a viajeros minusválidos.

Estas unidades eléctricas, con unas 240 plazas sentadas, están fabricadas entre 1989 y 1993 y se utilizan en las rutas de Cercanías de Madrid y Barcelona.

Puertas de acceso a los futuros Talgo de Renfe.
Puertas de acceso a los futuros Talgo de Renfe. / EL NORTE

La previsión es que a finales de octubre comiencen a entrar los trenes para acondicionarlos, pero esta programación no será posible si antes no se completan los trabajos del ramal de Cabezón de Pisuerga, la alternativa viaria a la variante de mercancías que está todavía en obras en paralelo con la ronda VA-30.

Para que ello sea posible, la Sociedad Alta Velocidad y Adif deben supervisar que se ha producido el cambio de tensión eléctrica de la catenaria. En la actualidad solo pueden circular para entrar en el nuevo taller los trenes convencionales y las locomotoras a 3.000 voltios, pero no las unidades de Alta Velocidad que utilizan los 25.000 voltios.

Como alternativa para comenzar a trabajar con estos quince trenes, se baraja la opción de remolcar las unidades Talgo hasta la nave.

«Es necesaria una tercera línea catenaria a 25.000 voltios y eso se tiene que adjudicar todavía», apostilla Iván Valdivieso, delegado de CGT en el comité de Renfe de Valladolid.

Reparos de los sindicatos

Aunque desde el sindicato UGT se considera que es una buena noticia por la carga de trabajo que se generará para los nuevos talleres vallisoletanos, se cuestiona, sin embargo, que las tareas no se hagan con personal de Renfe y sí con el de otras empresas externas.

«Es una medalla que se pondrá la Gerencia de la BMI de Valladolid, respecto a la actividad, pero lo lógico es que fuéramos los empleados de Renfe los que hiciéramos este trabajo», señala Goyo Ferreras, delegado de UGT en Renfe.

Esta crítica se ha expuesto ya al máximo directivo durante la reunión que tuvo lugar hace unos días, en la que éste explicó los nuevos planes.

El pasado 26 de julio, la empresa de mantenimiento ferroviario Btren, cuyos socios son Bombardier Transportation y RenfeOperadora, con sede en Madrid, informó a su plantilla de la apertura de un nuevo centro de trabajo en Valladolid, «donde se van a llevar a cabo intervenciones de segundo nivel a petición de Renfe».

Por ello, el departamento de Recursos Humanos de Btren abrió un plazo en agosto para que los operarios que estuvieran interesados en trasladarse a la BMI de Valladolid lo comunicasen antes del 15 de septiembre.

En este sentido, fuentes del comité de Renfe llaman la atención respecto a la llegada de unos 80 trabajadores más al nuevo taller, en donde todavía no se han resuelto los problemas de espacio que se tienen en el vestuario, el aparcamiento y los comedores.

En el taller nuevo se encuentran actualmente alrededor de 140 de los 600 operarios que están en las antiguas instalaciones de Farnesio. La Gerencia de Renfe mantiene la previsión de que a inicios del 2020 se haya completado todo el traslado a San Isidro. Desde la CGT se recuerda al respecto que «todavía el taller pertenece a la sociedad Valladolid Alta Velocidad y no se ha materializado administrativamente el traspaso».

Los sindicatos denunciaron antes del verano, ante la Inspección de Trabajo, algunos incumplimientos en materia de prevención de riesgos laborales, que han motivado la presencia de una inspectora hace una semana.

En uno de los casos lo ha sido por un accidente laboral en el que resultó herida leve una trabajadora al saltarle una pieza de metal en la cara, cuando estaba en la zona de pruebas neumáticas. La inspectora ha recomendado modificar este área de trabajo para evitar más accidentes.

También se va a tener que construir un nuevo comedor (el tercero) con unas 170 plazas a mayores, al determinarse que falta espacio. Esta adjudicación de la obra se ha efectuado ya.

Los representantes sindicales, que se quejaron de las altas temperaturas este verano en el interior de las naves y vestuarios, donde se llegó hasta 31 grados, reclaman al Ministerio de Fomento que agilice las autorizaciones para que el taller pueda trabajar a máximo rendimiento con los AVE, Alvia y Avant.

Nuevo carril bici de acceso
Carril de los talleres de Renfe. / Gabriel Villamil

El acceso a la Base de Mantenimiento Integral (BMI) de Valladolid no solo tendrá como objetivo esta adaptación de los trenes de Renfe 'low cost', sino que su actividad principal será la de revisar una parte de las unidades ferroviarias de alta velocidad que se utilizan para las líneas de Madrid a Valencia, Barcelona o León.

Ello suponen que este nuevo centro de trabajo tendrá que acoger a más de medio millar de operarios especializados, y que a día de hoy solo tienen un turno, el matinal de 7 a 14:38 horas.

Ello supone, por el momento, una congestión en las entradas y salidas por el tráfico de vehículos en la zona de la carretera de Soria y el polígono de San Cristóbal.

Para mejorar la movilidad, el Ayuntamiento de Valladolid ha terminado ya las obras de acceso mediante un carril bici. La señalización con pintura ha concluido hace unos días hasta el límite de la entrada al taller.

Al haber pocas líneas de autobús hasta esa zona, la mayoría de los empleados están utilizando sus vehículos particulares, por lo que el estacionamiento del interior de la base se queda pequeño, según los sindicatos.

La llegada del personal de Talgo y Btren a Valladolid supondrá trabajo al nuevo taller de San Isidro hasta al menos marzo de 2020.