Solo la mitad de los pacientes con depresión recibe tratamiento

Andrea Magdalena, moderadora; osa Utrilla, paciente; Siro Lleras, jefe de Salud Mental de la Junta; Sagrario Pérez, médico de Atención Primaria de Canterac; José Antonio Blanco, psiquiatra del Clínico y Daniel Cembrero, psicólogo de El Puente Salud Mental.:/Henar Sastre
Andrea Magdalena, moderadora; osa Utrilla, paciente; Siro Lleras, jefe de Salud Mental de la Junta; Sagrario Pérez, médico de Atención Primaria de Canterac; José Antonio Blanco, psiquiatra del Clínico y Daniel Cembrero, psicólogo de El Puente Salud Mental.: / Henar Sastre

El consumo de fármacos antidepresivos aumenta el 70% en los últimos 15 años en la comunidad y la enfermedad afecta al doble de mujeres que de hombres

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

«Solo te levantas porque tienes que hacerlo». «Vives desde fuera, sin ganas». Son palabras de personas que arrastran sus días entre la tristeza, la apatía, el cansancio... casi todas las horas, cada jornada y durante años. La depresión –del latín 'depressus', abatimiento– «es una enfermedad injustamente banalizada o, en otros casos, marcadamente estigmatizadora». Así la calificó ayer el director de Asistencia Sanitaria de la Junta, Alfonso Montero, tras repasar las grandes cifras de una patología poco y mal registrada, según coinciden los expertos, pero que ya los casos contabilizados hablan de 136.000 en Castilla y León. De casi 34.000, en Valladolid.

Datos, también lo comparten los especialistas, muy inferiores a una realidad en la que se estima que la mitad de los afectados no están diagnosticados o, al menos, debidamente tratados. Una patología que al propio paciente le cuesta reconocer y pedir la ayuda médica adecuada porque no identifica bien su dolencia, que quien la padece tiende a rechazar el tratamiento y la adherencia terapéutica farmacológica es mala, de mucho abandono y que también es difícil aceptar y acudir a psicólogos o psiquiatras.

La depresión afecta al 6,5% de la población. Al doble de mujeres que de hombres; aunque «curiosamente son más varones los que se quitan la vida; aunque mayores los intentos de ellas. Tal vez porque los hombres utilizan métodos más letales», destaca el doctor José Antonio Blanco, psiquiatra del Hospital Clínico al explicar la vinculación entre la depresión y el suicidio. Y repasa que, en la mujer, hay depresiones que la acompañan en su ciclo vital desde la niñez y adolescencia hasta la vejez con matices muy diferenciados y repasó su relación con el posparto, el climaterio y otras... además de con «los factores culturales implicados que hacen que la mujer esté más expuesta».

«La tristeza y la apatía son muy fuertes. No te comprendes, no sabes qué te pasa»

Vivir con este problema de salud mental infradiagnosticado y mal abordado, aunque la respuesta clínica haya mejorado, es un peregrinaje y un sentimiento de miedo e inseguridad permanentes. Explica el doctor Montero que «provoca un gran sufrimiento personal que afecta a la capacidad para afrontar retos, a la comprensión, a la memoria, al rendimiento...» y no solo del afectado «sino de la familia, el entorno social y laboral». De hecho, el absentismo laboral por tal causa es muy alto y «suele estar ligado al estrés y al acoso hasta afectar al 14% de los trabajadores». Es, destacó, «todo un reto de Salud Pública con unos altos costes económicos directos e indirectos, supone el 1% de la economía europea. El trabajador termina por cogerse la baja y muchas veces se reincorpora con patología residual que arrastra con una situación de cansancio, estrés, ansiedad... que lleva a influir en su producción y, con ello, en su autoestima. Supone esta causa el 63% de las bajas laborales femeninas y 2018 registraba en Sacyl un aumento del 10% de ausencias laborales por tal enfermedad.

«Las mujeres la sufren más; pero son los hombres los que más llegan a suicidarse»

El doctor Blanco apunta en este sentido a que «el tema de las empresas es complicado porque a veces hasta pierden el trabajo los enfermos y también afecta en el entorno escolar y académico».

Los prejuicios sociales y el estigma que pesa sobre el enfermo son dos de los motivos «por los que muchas personas se resisten a revelar que padecen depresión en su ámbito laboral y entorno social». Por eso, durante este 'Diálogo de Escucha Activa: #VivirConDepresión' también se ha hablado de la Guía de Buenas Prácticas de Salud Mental en Entornos Laborales, promovida por la asociación de pacientes El Puente Salud Mental de Valladolid. La inclusión o reincorporación al mercado de trabajo, así como la actitud de los compañeros y la propia empresa tienen una gran importancia para la recuperación de los pacientes.

Por su parte, Siro Lleras, jefe de servicio de Coordinación Asistencial Sociosanitaria y Salud Mental de la Junta de Castilla y León, destacó que «el primer paso es conocer la magnitud del problema dado que –coincidió– no están registrados todos los casos, hay una depresión muy larvada y no todos acuden al sistema sanitario». Además, destacó que el coste social «no es tanto sanitario, no farmacológico, como laboral». Señaló el IV plan de Salud de Castilla y León 2020, que incluye el desarrollo y la implantación del Proceso de Atención y Prevención de la Conducta Suicida. Precisamente «el suicidio es la principal y más grave complicación de la enfermedad ya que el riesgo es 20 veces superior en los pacientes con depresión frente a la población general».

Estos especialistas pusieron sobre la mesa estos datos en un encuentro entre médicos, administración y pacientes para dialogar sobre esta enfermedad y abarcar todos sus puntos de vista organizado por Lundbeck dentro de la campaña de concienciación de la enfermedad Rethink Depression.

Primaria implantará un programa específico en su cartera de servicios

Todos los puntos de vista. También el de quien lo sufre. Rosa Utrilla fue la paciente que quiso acercar su experiencia. Ha sufrido dos depresiones. Una grave durante tres años y otra más leve pero durante diez. «No tienes ganas de vivir. Te levantas de la cama o para ir a trabajar o porque sabes que aunque estés de baja no debes quedarte. La tristeza y la apatía son fuertes y, al principio, no te comprendes, no sabes qué te pasa». Describe así su experiencia Rosa cuando comienza a salir a flote. «Todo empezó en el trabajo, un cambio laboral que trastocó mis planes. Salir fue tremendamente difícil». Esta paciente encontró un gran apoyo en la familia. Su entorno fue fundamental, destaca. En aquellos tiempos la situación asistencial era mala. «Mi médico decía que era estrés y mucha responsabilidad en casa. Fui a peor y fui yo quien decidió buscar un psiquiatra porque aquello no era normal. Estaba sana pero algo no funcionaba. Me agobiaba, no era capaz de realizar mi trabajo. Era muy insegura».

El dato

6,5%
de la población padece depresión. Esto supone 33.800 vallisoletanos y 136.000 castellanos y leoneses. Pero es una enfermedad poco registrada.
50%
de los pacientes no llegan a estar tratados correctamente y al menos al 30% ni siquiera se le ha diagnosticado el trastorno.
63,4
días de ausencia es la media de una baja laboral por depresión

Esta patología entra en el sistema por la habitual puerta de acceso de cualquier otra enfermedad, la de la AtenciónPrimaria. Ocho de cada diez pacientes que sufren depresión tienen su primera cita al respecto con su médico de Familia;pero no necesariamente de forma directa. La doctora Sagrario Pérez, del centro de salud de Canterac, describe que algunas personas llegan a la consulta e indican que «están tristes, deprimidas, cansadas; pero otras consultan por otros motivos, por algún dolor concreto o por muchos y es nuestro trabajo hablar con los pacientes, descartar que haya motivos físicos para esas dolencias, patologías que lo justifican y derivar, si fuera preciso, al especialista del hospital. La falta de interés, el aislamiento... son argumentos para, al menos, orientar hacia un cuadro sobre el estado de ánimo», indica.

Esta especialista en Familia reclamó asimismo mayor formación para los facultativos de centros de salud, para poder detectar de forma temprana estos casos. Algo que Siro Lleras anunció para finales del presente año «un plan ambicioso, en cascada preparando formadores de formadores que permitan llegar a finales de 2020 al 100% de los centros de salud». Algo que se sumará al proyecto de Sacyl de introducir el abordaje de la depresión en su cartera de servicios.

Desde la Asociación El Puente, Daniel Cembrero, psicólogo, incidió en la necesidad de crear una red de apoyo al paciente. «Hay que darle la vuelta, que la persona sea el sujeto activo, que tenga un objetivo de desarrollo social, laboral, familiar y que pueda incorporarse a la vida con normalidad. No es suficiente con atacar desde el frente sanitario –defendió– hay que trabajar con el entorno más próximo porque son recuperadores. Es necesario ir todos los implicados de la mano porque de no ser así solo ponemos parches».

Que la situación está mejor que hace años es una opinión compartida en estos diálogos que también viajarán a Pamplona y a Córdoba y que todavía hay mucho camino que recorrer, también.