El repunte de la demanda agota en Valladolid las pegatinas medioambientales

Coches saltándose las vallas de restricción del tráfico por contaminación en Duque de la Victoria. /J. Sanz
Coches saltándose las vallas de restricción del tráfico por contaminación en Duque de la Victoria. / J. Sanz

La mayoría de los compradores son conductores que viajan a menudo a la capital de España

RUBÉN V. JUSTO Valladolid

El 'boom' de las pegatinas medioambientales ha llegado a Valladolid. Y ha explotado. Los centros de Correos –donde se pueden comprar– agotaron la semana pasada sus remesas debido a un repunte inesperado de la demanda. Fuentes de la empresa de repartos, aseguran que se trata de un «hecho puntual» pero que evidencia la demanda de estos distintivos. ¿A qué se debe esta situación si todavía no son necesarios para circular por Valladolid? La razón está a dos horas y veinte minutos de trayecto en automóvil, en Madrid.

Más información

La cercanía geográfica con la capital española es una de las principales causas que explican este repentino agotamiento. Desde septiembre hasta diciembre se liquidaron 3.800 etiquetas. Desde entonces, la cifra se elevó hasta las 11.000 ventas. Y mayo, mes del 'boom', dejó desprovistas a las oficinas vallisoletanas de Correos. No obstante, los datos excluyen las transacciones realizadas a través de Internet.

La Dirección General de Tráfico (DGT) precisa que hay 154.658 vehículos de la provincia que carecen de los distintivos medioambientales, pero son 209.593 los que sí lo tienen.

El ejemplo de Madrid

Valladolid comenzó a vender estas pegatinas –reguladas por la DGT– en septiembre. Poco después de que el Ayuntamiento de Madrid instaurara su Ordenanza de Movilidad Sostenible. Desde el 24 de abril, los coches y motos que circulen allí, por las calles del centro, deben llevarlas en un lugar visible. Hay cuatro tipos: la '0', 'ECO', 'C' y 'B'.

El documento publicado por el Ayuntamiento de Madrid hace referencia a las 'Áreas de Acceso Restringido' (ARR). Son zonas céntricas vetadas a la circulación de los vehículos que no estén certificados como respetuosos con el medioambiente.

No es todo. A partir del 1 de enero de 2015, los motores que no cuenten con alguno de los cuatro indicadores tendrán prohibido circular por las vías de titularidad municipal. Una predisposición que muestra el interés del Estado por renovar la flota de vehículos en una clara apuesta por reducir la contaminación.

Etiqueta Eco

2.885 vehículos: 21 camiones, 51 furgonetas, 3 autobuses, 2.803 turismos, 6 motos y un tractor.

Etiqueta Ambiental C Verde

85.004 vehículos: 1.377 camiones, 2.007 furgonetas, 160 autobuses, 64.707 turismos, 15.484 motos, 139 ciclomotores y 1.018 tractores industriales

Etiqueta Ambiental B Amarilla

121.356 vehículos: 7.504 camiones, 6.029 furgonetas, 178 autobuses, 97.064 turismos, 5.366 motocicletas, 3.938 ciclomotores y 1.029 tractores industriales

Barcelona también estableció su propio marco legal. Las ordenanzas municipales tienen como referencia dos informes elaborados por el Ministerio de Medioambiente: El Plan Aire 2013-2016 y su sucesivo Plan Aire II (2017-2019). Ambos persiguen el objetivo de «poner en marcha una serie de medidas que favorezcan la calidad del aire en España».

El Plan Aire II fija 16 disposiciones para el «tráfico rodado» al que considera «el principal causante de los problemas de calidad del aire en las grandes ciudades». Entre ellas figuran impulsar el mercado de vehículos propulsados por energías alternativas o favorecer el transporte colectivo en vehículos respetuosos con el medioambiente.

Pero la verdadera novedad es el etiquetado y la clasificación de los vehículos «en función de los niveles de contaminación que emiten». De aplicarse en todos los rincones de España, esta medida supondría una discriminación para los vehículos de más antigüedad y más contaminantes.

Aún no se ha desarrollado un real decreto aplicable a todos los rincones del territorio español. Esta situación deja muchos interrogantes abiertos en ciudades que carecen de ordenanzas municipales que –como las de Madrid y Barcelona– regulen la circulación de su territorio. Valladolid es una de ellas. Según remarca el concejal de Movilidad, Luis Vélez, este no es motivo para la alarma.

El edil considera que «la situación de Valladolid es muy diferente a la madrileña». Por ello «no se plantean medidas de limitación del tráfico en el centro de la ciudad» salvo «casos puntuales» como los episodios de contaminación del pasado febrero en los que la tasa de partículas en suspensión (PM 10 y PM 2,5) superaban con creces lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como saludable.

Vélez apuesta más por «medidas estructurales» como crear una ciudad más compacta, instaurar carriles bici, reducir la velocidad en el centro de la ciudad, fomentar el transporte colectivo o implantar el 'carsharing'. Todas estas propuestas también están redactadas en el Plan Aire II. En ese sentido, el Ayuntamiento referencia estas medidas en el 'Programa de Vehículos Limpios'.

«Valladolid es una ciudad en la que se camina mucho, tampoco queremos expulsar al coche del centro de la ciudad», argumenta el concejal, que propone alternativas como la «racionalidad del coche compartido» o la puesta en marcha de «aparcamientos disuasorios».

El 60% de los vehículos que se fabrican en Castilla y León proceden de Valladolid. El sector representa el 25% del Producto Interior Bruto (PIB) industrial con la generación de 35.000 puestos de empleo directos. Así, Valladolid apuesta por la calidad medioambiental y por el apoyo al sector de la automoción, clave en el entorno vallisoletano. Vélez remarca que «se debe mirar más allá y no actuar a corto plazo».