Las mujeres ganan 1.725 empleos públicos en cinco años en Castilla y León

Una funcionaria en el Servicio de Recaudacion del Ayuntamiento de Valladolid en la Plaza Santa Ana./Rodrigo Jiménez
Una funcionaria en el Servicio de Recaudacion del Ayuntamiento de Valladolid en la Plaza Santa Ana. / Rodrigo Jiménez

El colectivo femenino suma 90.973 puestos en la comunidad, la mayor parte en la Junta, 60.207, donde casi alcanza una proporción de tres por cada empleo masculino

EL NORTEValladolid

El empleo público es cada vez más una ocupación de mujeres. El colectivo femenino asumía a julio de 2018, un total de 90.973 puestos de trabajo en las diferentes administraciones en la comunidad, lo que supone que ganó 1.725 empleos en el último lustro. Por el contrario, los varones contaban a mediados del año pasado, últimos datos disponibles, con 72.047 puestos públicos, con una merma en 7.783 trabajadores.

El Boletín Estadístico de personal al servicio de las Administraciones Públicas que publica el Ministerio de Hacienda, analizado por Ical, revela que el empleo público en Castilla y León mermó en el último lustro en 6.058 puestos, hasta un total de 163.020 a julio de 2018, y los hombres fueron los paganos de la contracción de las plantillas. Esto en un periodo marcado por la ausencia de convocatorias de empleo por las restricciones marcadas por el Gobierno frente al déficit y unas tasas de reposición limitadas.

El colectivo masculino es mayoritario entre el personal del Estado, 24.250 por 10.756, por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el Ejército, fundamentalmente; y supera al de mujeres también en las corporaciones locales y en las universidades, con 18.189 varones por 15.453 féminas en el primer caso, y con 4.704 frente 4.557 en el segundo. Sin embargo, las mujeres predominan en la Junta, donde se aproximan a una proporción de tres a uno, ya que asumen 60.207 empleos frente a los 24.904 masculinos por la composición del personal docente y sanitario, principalmente.

La tendencia en todos estos niveles administrativos apunta a un peso cada vez mayor para las mujeres y a una contracción de los hombres. En concreto, en los cinco años de análisis, el personal del Estado en la comunidad (35.006 efectivos a julio de 2018), mermó en 4.971 personas, con una retroceso para los varones en 4.078; mientras que para las féminas sólo se perdieron 893 puestos.

La Junta llegó a julio de 2018 con 85.111 efectivos, 338 menos que cinco años atrás, con una pérdida de 1.695 puestos de trabajo ocupados por varones, y un aumento de la plantilla femenina en 1.357 personas.

En el caso de las administraciones locales, contaban a mediados de 2018, con 33.642 empleados, 1.085 menos que en 2013 por las mismas fechas, una pérdida también asumida por los hombres, que retrocedieron en 2.037 puestos; frente a un crecimiento de las mujeres en 952, siempre según las mismas fuentes.

Por lo que se refiere a las universidades, contrataban a 9.261 personas en julio de 2018, 336 más que cinco años atrás, con una subida de la plantilla de hombres en 27 puestos, frente a un crecimiento de la de mujeres en 309.

La Junta habla en femenino

Las plantillas de la Junta en educación y sanidad hablan en femenino. Los docentes no universitarios sumaban en 2018 en Castilla y León 21.634 mujeres, cuando los hombres solo eran 9.095. El colectivo de profesoras aumentó en el último lustro en 569 personas, frente a una merma para el masculino en 423.

El caso de la sanidad es casi idéntico, con una plantilla a julio del año pasado, de 26.565 mujeres, frente a 7.483 hombres, con un aumento del empleo femenino en los últimos cinco años en 857 puestos, frente a una caída en el masculino en 776.

En cuanto a las diferentes consejerías, asumían a julio de 2018, 12.008 trabajadoras, frente a 8.326 hombres; unas cifras que en relación a 2013, suponen una merma de puestos en el caso de ellas, de 69; mientras que los hombre se redujeron en 496.

La seguridad, masculinizada

Un análisis pormenorizado de los puestos públicos estatales en la comunidad, revela una gran masculinización de las Fuerza y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas. Las primeras contaban con 8.181 hombres en 2018 y sólo 970 mujeres, aunque respecto a 2013, los varones mermaron en 693 efectivos, y las féminas ganaron 180. El Ejército asumió, en su caso, 7.561 hombres por 1.489 mujeres, con un descenso de los primeros en 47 y de las segundas en medio centenar.

Las plantillas de los entes públicos también son mayoritariamente masculinas, con 1.478 hombres por 213 mujeres, aunque en el último lustro los varones mermaron en 2.313 efectivos y las mujeres, en 185, tras los procesos de reestructuración del sector.

En cuanto a la Administración General, contaba en julio de 2018 con 5.857 varones contratados frente a 5.472 mujeres, que suponen una merma para los primeros de 959 puestos en cinco años, y para las segundas, de 866.

Por último, la Justicia es un caso aparte dentro de la Administración del Estado, ya que las mujeres copan la mayor parte de los puestos, con 2.612 empleos frente a los 1.173 de los hombres. Entre 2013 y 2018, el colectivo femenino ganó en los juzgados 28 puestos, cuando los hombres perdieron 66.

de la universidad a la Administración

La secretaria Mujer e Igualdad de la Federación de Empleados de Servicios Públicos de UGT en Castilla y León, Fonsi Bonafonte, destacó a Ical, que «está claro y es verdad que las universidades están llenas de mujeres, con mejores expedientes que los hombres y buscan una estabilidad en el empleo, en puestos de profesiones altamente cualificadas, como la sanidad».

Bonafonte constató que en las autonomías siete de cada diez empleos son de mujeres algo que se produce a la inversa en la Administración Estatal, y cuando se habla de feminizacion en profesiones de cualificación como la sanidad y la educación «es una realidad obvia». «Están accediendo y se está invirtiendo la pirámide, porque los puestos los copan las mujeres».

La portavoz ugetista advirtió de que esa feminización debería ser algo «bueno» y no lo es porque, argumentó, «sino se ajustan las plantillas a la demanda asistencial y a la conciliación familiar, será un caos».

Asimismo, recordó que en el mercado laboral se sigue penalizando la maternidad en un contexto de despoblación galopante, y exigió medidas que faciliten la conciliación a la mitad de la población que puede tener hijos. Al respecto, incidió en que las mujeres, ante estos problemas, tienden a buscar una «estabilidad en el sector público, porque le otorga una protección que no le da el sistema fuera».

Con todo, denunció que dentro de la Administración también existe una considerable brecha salarial entre hombre y mujeres, y denunció la situación de precariedad de colectivos que dependen de la Administración, como el de 250.000 trabajadoras de cuidados a la dependencia, que contratan empresas privadas con dinero público, y que pretenden que «valgan para todo y consolidar ese rol de la mujer». «Están traficando con el modelo y buscan un profesional universal que haga de todo, la chica para todo», concluyó.

Contrataciones temporales

La responsable de Política de Igualdad y Social de la Federación Servicios a la Ciudadanía (FSC) de CC OO, Eva Espeso, destacó que el aumento del empleo femenino durante los últimos cinco años llegó de la mano de la Junta. Al respecto, expuso que en el caso del Gobierno de la comunidad, se generó en los sectores »prioritarios» dentro del decreto de 2012 que limitó la contratación y la tasa de reposición, como la sanidad y la docencia no universitaria, que están «altamente feminizados».

Eso sí, aseguró que se trató de trabajos temporales, porque la Junta tuvo que «tirar de contratación» al no poder sacar oferta pública; y denunció en este sentido que la tasas de interinidad alcanza ya el 24 por ciento en la Administración, para preguntarse «a ver cómo se soluciona ahora esto».

En cuanto a la Administración del Estado, comentó que se perdieron tantos empleos por jubilaciones, y aclaró que bajaron más los hombres que las mujeres, porque el colectivo masculino tiene una media de edad «cinco o diez años» por encima del femenino.

Porvincias

Un análisis provincial indica que todos los territorios perdieron entre 2013 y 2018 empleo público masculino, sobre todo Valladolid, que sumaba a mediados del año anterior 14.977 hombres trabajando para las administraciones, 1.988 menos que cinco años atrás. Asimismo, Salamanca (11.062), perdió 1.296; Zamora (4.551), 1.228; Burgos (9.733), 1.128; León (13.742), 957; Ávila (4.862), 484; Palencia (4.587), 380; Segovia (5.223), 203; y Soria (3.310), 119.

Por el contrario, todas las provincias excepto Zamora ganaron puestos femeninos. En el caso de la provincia zamorana, contaba a julio de 2018 con 6.327 empleadas públicas, 73 menos que en 2013. Sin embargo, León (15.963), ganó 323; Burgos (12.999), 282; Ávila (6.105), 255; Valladolid (19.654), 243; Soria (4.785), 190; Palencia (6.035), 176; Segovia (6.521), 175; y Salamanca (12.584), 154.

Estos datos suponen que el empleo público creció entre 2013 y 2018, sólo en Soria (8.095), un 0,9 por ciento; y disminuyó en Zamora (10.878), un 10,7 por ciento; en Valladolid (34.6319, un 4,8 por ciento; en Salamanca (23.646), un 4,6 por ciento; en Burgos (22.732), un 3,6 por ciento; en León (29.705), un 2,1 por ciento, en Ávila (10.967), un dos por ciento; en Palencia (10.622), un 1,9 por ciento; y en Segovia (11.744), un 0,2 por ciento.