Una jueza de Ponferrada libera a un joven parado de una deuda de 20.000 euros

Sede de los Juzgados de Ponferrada. /César Sánchez-Ical
Sede de los Juzgados de Ponferrada. / César Sánchez-Ical

El es primer auto del año que exonera del pago de sus créditos a un afectado de Castilla y León por la Ley de Segunda Oportunidad

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

Sergio A. R. trabajaba como repartidor en la comarca berciana y, cuando la empresa para la que trabajaba comenzó a dejar de pagarle y, finalmente, le despidió, se encontró con que no podía enfrentarse a terminar de pagar unos microcréditos que había solicitado, con los correspondientes intereses. Hoy, tras cinco años en paro y con una deuda que suma más de 20.000 euros a sus espaldas, el joven confesó ayer «estar muy aliviado y contento» por «haberse quitado un peso de encima enorme» al conocer que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Ponferrada 8 (León) le ha exonerado totalmente del pago de esos créditos que había contraído.

Se trata de la primera sentencia emitida este año en Castilla y León al amparo de la Ley de Segunda oportunidad para personas físicas (no empresarios ni autónomos). A. R., de 31 años y vecino de Villafranca del Bierzo, está integrado en la Asociación de Ayuda al Endeudamiento (AEF), una organización sin ánimo de lucro especializada en procedimientos concursales con asociados en toda España, unos 400 en Castilla y León. El joven había suscrito un crédito inicial con Carrefour que trató de pagar con otro microcrédito. Aunque quiso renegociar el pago, explica Belén Escartí, de AEF, «le obligaban a pagar e golpe ocho cuotas de antemano o se negaban a negociar».

Los datos

Instituto Nacional de Estadística (INE):
Según los últimos datos correspondientes a los tres primeros trimestres de 2018, fueron 55 personas físicas y 13 autónomos insolventes los que se acogieron en Castilla y León a la Ley de Segunda Oportunidad. En todo 2017 se acogieron 62 particulares y 17 autónomos de la región.

La cifra inicial de 3.000 euros creció a más de 20.000 y no pudo asumirlo. Ahora, el auto judicial le reconoce «el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho y alcanza a la totalidad de los créditos ordinarios y subordinados», al considerar que el afectado es un deudor de buena fe y cumple con los requisitos. Entre ellos, que intentó renegociar el pago de los intereses y había abonado parte de la cuantía del crédito.

 

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