El espíritu comunero invade la campa de Villalar

Un artista actúa en Villalar. /Rodrigo Jiménez
Un artista actúa en Villalar. / Rodrigo Jiménez

Cerca de 13.000 personas desafiaron la amenaza de lluvia para disfrutar de la fiesta regional

ÁLVARO GÓMEZVillalar de los Comuneros

Con la mirada puesta en el cielo fueron a Villalar quienes quisieron honrar el espíritu comunero. La amenaza de lluvia seguro que influyó para que hubiera cerca del 40% menos de asistentes que en la pasada edición según los datos que manejaban en Protección Civil a primera hora de la tarde, pero de igual manera hubo cerca de 13.000 personas en el lugar que fue campo de la batalla final de la Guerra de las Comunidades de Castilla.

Un lugar significativo y apreciado por los amantes de la Historia, como Miguel y sus dos hijos, Álvaro y Martín, quienes disfrutaron de la exposición de momentos históricos de la región creada con muñecos de plastilina y ubicada en la Casa de la Cultura. «Llevo diez años viniendo y mis hijos desde que nacieron, nos gustar pasar el día aquí y disfrutar el ambiente». Ellos fueron desde Valladolid, al igual que Maricruz, su familia y amigas, un grupo que se acerca cada año y que se lleva como recuerdo la foto junto al letrero que da la bienvenida al pueblo. «Aunque llueva no nos vamos a ir de aquí, venimos todos los años y aquí tenemos el chubasquero y el paraguas por si se fastidia el día».

Los había más preocupados por las nubes, como Federico y Pilar, encargados de marcar el ritmo del día con su puesto de venta de castañuelas. La pareja acude a la celebración de Villalar desde hace al menos nueve años, y aunque ayer reconocen que no les fue mal, ambos recuerdan el día que vendieron hasta 24 pares de estos instrumentos de madera artesanales. «En Villalar es donde más gente viene a comprar, es un día muy bueno para nosotros».

Otros comerciantes como Víctor, que llegó desde Asturias, se alegraron «del milagro» de los rayos de Sol que salieron sobre la hora de comer. Había cola para comprar uno de los bollos preñaos en su puesto de pan, al igual que en los restaurantes con carpa que a partir de las dos de la tarde comenzaron a servir paella, pulpo o parrilladas entre otros platos. Costó, pero al final se llenaron todas las mesas de los diferentes negocios y la gente se agolpó junto a la orquesta y las diferentes carpas de partidos, sindicatos y otras organizaciones.

Entre ellas estaba la biblioteca Entrelíneas, con un reparto masivo y gratuito de novelas, biografías y hasta textos infantiles para conmemorar también el Día Internacional del Libro. «Pensábamos no venir por las predicciones del tiempo, pero al final en un par de horas hemos dado la mitad de todo lo que hemos traído». Explica Miguel, empleado de la biblioteca, que repartieron hasta 800 libros en el cuarto año que acuden a la campa de Villalar.

Entre los miles de asistentes hubo cerca de 300 que pasaron la noche previa al día de ayer en el pueblo. El resto llegó por carretera, en coche particular y autobús, en una jornada sin incidentes en la que triunfó el ambiente festivo. Entre las medidas de seguridad destacaron las pulseras identificativas para las personas con riesgo de pérdida, como niños o ancianos, que permiten que Protección Civil se ponga en contacto con sus responsables si sucede algún descuido.