Las empresas en Castilla y León contaminan el equivalente a dar la vuelta al mundo en coche más de 3,2 millones de veces

Las empresas en Castilla y León contaminan el equivalente a dar la vuelta al mundo en coche más de 3,2 millones de veces

Con altibajos en los últimos años, la situación ha mejorado ligeramente respecto a hace una década

S. GALLO
S. GALLOLeón

Es difícil percibirla, pero la contaminación está en el ambiente y para muchos se ha convertido en un problema que además se ve agravado por el cambio climático. Las emisiones contaminantes procedente de la actividad industrial y empresarial en Castilla y León el año pasado alcanzaron los 14,5 millones de toneladas, tanto a la atmósfera como al agua, una cantidad que equivale a las emisiones que generarían recorrer más de 137.000 millones de kilómetros en coche, lo que supondría dar la vuelta al mundo casi tres millones y medio de veces.

Así se desprende de los datos consultados por Ical de emisiones de 2017 de las principales industrias y otras actividades contaminantes publicado por el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes del Ministerio de Transición Ecológica, y que hace referencia a las emisiones a la atmósfera, al agua y al suelo, así como a las transferencias de residuos peligrosos y no peligrosos fuera del emplazamiento, de las principales actividades y complejos industriales de España.

Según este informe, las emisiones crecieron un 20 por ciento en el último año, desde las 12 toneladas del año 2016 a las 14,5 del año pasado. Durante la última década se han conseguido algunos avances, ya que desde el año 2008 las emisiones en general apenas se han reducido un diez por ciento en la Comunidad. En todos estos años se han registrado permanentes subidas y bajadas en las emisiones contaminantes, con un mínimo alcanzado en el año 2010, cuando se superaron ligeramente las cuatro millones de toneladas emitidas, frente al año 2012, que fue cuando se alcanzó el pico máximo, con una cuantía superior a los 20 millones de toneladas en Castilla y León.

El grueso de las emisiones contaminantes se vertieron a la atmósfera, frente a una parte menos significativa, de 18.000 toneladas, que llegaron al agua, bien de forma directa o indirecta. Y dentro de las emisiones a la atmósfera, el 64,1 por ciento fueron de dióxido de carbono y el 35 por ciento fueron de dióxido de carbono sin biomasa, es decir, las emisiones de CO2 totales menos las derivadas del uso de biomasa como combustible.

El ozono es uno de los contaminantes que más preocupan, en especial en las ciudades. Las superaciones del valor objetivo de ozono para la protección de la salud se dieron en varias estaciones: en la zona denominada Aglomeración Valladolid, en la estación llamada Renault1, que pertenece a una estación suburbana industrial ubicada entre Valladolid y Laguna de Duero; y en la zona de la Montaña Sur de Castilla y León, en la estación conocida como Segovia2, una zona urbana de tráfico.

La mayor cuantía de las emisiones en Castilla y León procedieron de las instalaciones de combustión energética (11,1 millones de toneladas), seguidas de las industrias minerales (1,7 millones de toneladas). Menor incidencia generó la industria derivada de la madera (576.000 toneladas); la actividad relacionada con la producción de origen animal y vegetal, la industria alimentaria y las bebidas (374.000 toneladas); la industria química (335.000 toneladas); o la gestión de residuos y aguas residuales (238.000 toneladas): La ganadería y la acuicultura intensiva en Castilla y León supusieron 29.000 toneladas de emisiones en 2017.

Provincias

Según el informe, las zonas que durante el año pasado más veces superaron el valor objetivo para la protección de la salud de ozono se situaron en la zona Duero Norte de Castilla y León, que abarca una pequeña zona de Soria y parte de las provincias de Burgos, Palencia, Valladolid (sin tener en cuenta la capital), León y Zamora; también en el Duero Sur de Castilla y León, es decir, en las provincias de Valladolid y Zamora; así como en el valle del Tiétar y el Alberche, en la provincia de Ávila.

Por el contrario, las mejores condiciones en cuanto a emisión de ozono se dieron en la zona de Soria y la Demanda donde se ha experimentado una mejoría progresiva entre los años 2015 y 2017, un año en el que esta ha sido la única zona de Castilla y León en la que no se produje superación de este valor objetivo.

En general, en casi todas las provincias de la Comunidad, predominan las actividades de ganadería y acuicultura intensiva como emisoras de contaminantes. En los grandes núcleos de población la actividad es algo más variada, caso de Burgos y Aranda de Duero, donde también hay presencia de industria química y de otras industrias. En el caso de León hay mucha actividad industrial de carácter mineral, en el sur predomina la ganadería y en la capital leonesa es mayoritaria son empresas químicas.

En la provincia de Palencia, la industria mineral es la mayoritaria en Guardo, así como la ganadería intensiva, y en los alrededores de la capital destacan la actividad de la planta de Renault en Villamuriel de Cerrato así como industria química y gestión de residuos. En Salamanca también predomina la ganadería, además de los productos de origen vegetal y animal, con la producción jamonera en Guijuelo.

Además de la agricultura, algunas de las emisiones en Soria proceden de la industria maderera; en Valladolid hay una mención especial también para la transformación de metales, industria alimentaria, madera o residuos. Y en el caso de Zamora, a la agricultura se suma también la industria del vino, las aguas residuales y, en Benavente, la industria mineral.

Despoblación

El coordinador del Grupo de investigación de Energía, Economía y Dinamización de Sistemas (Geeds) de la Universidad de Valladolid, Luis Javier Miguel González, explicó a Ical que a la hora de hablar de emisiones en Castilla y León hay que tener que estas pueden ser fijas, que son las asociadas a las industrias, en especial las térmicas de carbón o las fábricas de cemento, pero también pueden ser difusas, que son las relacionadas con las emisiones de transporte y de consumo de calefacción.

Miguel González recordó que hablar de las reducciones de emisiones, como ocurre en la última década en Castilla y León, es algo relativo, porque no solo habría que calcularlo en el país o en la Comunidad en la que se genera, porque es allí donde se producen bienes que luego se consumen en otros lugares. Aunque incidió en la necesidad de hacer «un esfuerzo» para reducir las emisiones, estimó que también es necesario «desagregar» los motivos por los que han descendido en un 20 por ciento en la Comunidad.

«Castilla y León se está despoblando, y entonces consumimos menos», y al hablar de disminuciones en el ámbito industrial, es posible que se deba a que el sector se ha hecho «más eficiente», algo en lo que se ha mejorado en los últimos años y donde Castilla y León ha dado «un brinco» en los últimos años, o una conclusión más negativa, que es que las empresas han salido de la Comunidad. «Si se van las empresas, no arreglamos el cambio climático, y además nos empobrecemos», explicó.

También aclaró que la presencia de dióxido de carbono es muy relevante, pero también evidenció la emisión de otras sustancias contaminantes, como es el caso del metano, muy relacionado con las empresas del sector primario, así como los óxidos nitrogenados, que también están experimentando un aumento relevante.

 

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