Un ejemplo contra la España vaciada

Amalia Yenes, en su clínica de pilates en Palencia. A la derecha, diploma firmado por el ministro de Ciencia, Pedro Duque. /A. Quintero
Amalia Yenes, en su clínica de pilates en Palencia. A la derecha, diploma firmado por el ministro de Ciencia, Pedro Duque. / A. Quintero

La palentina Amalia Yenes emprende en Palencia tras ser galardonada en Madrid

ÁLVARO MUÑOZ

No todo el mundo atesora un reconocimiento firmado por el ministro de Ciencia y astronauta, Pedro Duque, pero los méritos de esta palentina bien lo merece. Hace escasos días que Amalia Yenes recibió el premio nacional fin de carrera en Madrid, tras graduarse en fisioterapia y obtener 19 matrículas de honor durante sus estudios en la Universidad Antonio de Nebrija.

Fue terminar Bachillerato y las dudas le asolaron sobre qué hacer en el futuro. Su corazón ponía rumbo a INEF, pero su cabeza decidió apostar por Fisioterapia, estudios de los que se enamoró desde el primer minuto de clase. A partir de ese momento se propuso el reto personal de aprender por encima de aprobar. «Si el día de mañana quiero atender a un paciente a mí no me vale un cinco. Siempre quiero dar lo mejor de mí. Siempre he sido buena estudiante, pero no tenía matrículas de honor», apunta la palentina Yenes, que describe su pasión y oficio como algo más que tratar a un paciente con sus manos. «Cuando empiezas solo piensas en la 'fisio' como deporte, pero hay muchas más áreas. Al principio me gustaba la neurológica., pero también la respiratoria, pediátrica... Luego empecé con un máster del dolor para completar mis estudios y ahora estoy con eso y el suelo pélvico», continúa la joven palentina de 27 años.

Uno de sus motivos de esforzarse en los estudios fueron sus ganas de volver a Palencia. Necesitaba un expediente brillante para poder hacerse un hueco en Palencia. Y así fue. «Mucha gente te desanima y me decía que daba igual un 5 o un 10. Me mantuve firme. Pensaba que me iba a tocar volver a Madrid y vine a Palencia durante un verano. No salían ofertas hasta que vi una. Me contrataron y estaba contenta, pero era falsa autónoma, como he estado en varias clínicas», recuerda Yenes.

Esa situación le obligó a emprender en su ciudad y apostar por un negocio que sigue creciendo. «Me da igual ser autónoma para mí que para otra persona. Es verdad que hay que empezar con cero pacientes», continúa, que aboga por nuevas técnicas de 'fisio'. «Conocemos la terapia manual. Eso está cambiando. Los estudios van encaminados a ejercicios terapéuticos. Vas al 'fisio' por un dolor, te trata y a los tres días estas igual. Por eso monté el centro de pilates terapéutico en la ciudad», describe la palentina.

Sus conocimientos en la materia han servido para poner en práctica la clínica Pilates e Hipopresivos Palencia, en la que su premisa es no cronificar al paciente. «Hay mucha incultura, también por culpa del 'fisio', que cronifica a un paciente. Yo quiero que mi paciente venga por un motivo y luego que siga por otra cosa o traiga a sus familiares o amigos. No podemos vivir de diez pacientes, ni hacer una mala praxis», prosigue la palentina, que decidió apostar por Palencia. «Por oportunidades puedes estar en una institución más grande. Hay más ofertas y más posibilidades de investigar, ya que aquí es más complicado. En Madrid tienes todas las ofertas que quieras, pero vivir allí tiene otros inconvenientes», afirma.

Sea como fuere, Amalia se ha convertido en un ejemplo contra la España Vaciada, en la que muchos jóvenes se han tenido que labrar un futuro fuera de su casa. «Muchos me han dicho que cómo emprendo en Palencia. No hay más que ver la Calle Mayor y ver que los locales están vacíos. No pongo en valor haberme quedado en Palencia. Es mi trabajo y mi obligación. Luego lo piensas y puede ser que lo fácil hubiese sido irse fuera, pero tengo la suerte de vivir en la ciudad en la que he crecido. Es una ciudad cómoda. Merece la pena todo el sacrificio que he hecho», concluye la palentina, referente de los jóvenes que apuestan por emprender en Palencia.