El Consejo Escolar diseña un calendario para cuatro cursos que facilite la conciliación familiar y la organización de los centros

Marino Arranz, presidente del Consejo Escolar. /Miriam Chacón
Marino Arranz, presidente del Consejo Escolar. / Miriam Chacón

El documento, que estará concluido a principios de 2019, abordará el inicio y el final del curso pero, sobre todo, las vacaciones como Semana Santa, Carnavales y la fecha de los exámenes extraordinarios

ICAL

El Consejo Escolar de Castilla y León trabaja en la elaboración de un borrador de un calendario escolar para cuatro cursos, que será presentado a principios de 2019 a la Consejería de Educación para que adopte las mejores decisiones, sobre todo para facilitar la conciliación familiar y la organización de los centros. Un documento que no solo abordará el inicio y el final del curso sino, sobre todo, cuestiones que todos los años generan controversia y polémica como las vacaciones de Semana Santa, la duración de los Carnavales e incluso la fecha de los exámenes extraordinarios.

El presidente del Consejo Escolar, Marino Arranz, explica a la Agencia Ical que se tratará de un calendario borrador flexible, en función de los festivos locales de cada provincia. En todos los casos se deberán cumplir los 175 días lectivos, marcado por la Ley Orgánica de Educación (LOE), aunque lo habitual en los últimos cursos han sido 177.

Además, se busca que el nuevo calendario arranque en el curso 2019-2020, con el inicio de la legislatura en Castilla y León. «Una subcomisión lleva meses trabajando en el documento, analizando los llamados tiempos escolares, las fechas y el reparto de los días festivos en cada uno de los cuatro años», apunta. El borrador incluirá propuestas y sugerencias, con pros y contras de cada una de las opciones posibles, para que la administración educativa, que tiene esta competencia, adopte alguna decisión, ya que el Consejo Escolar no tiene capacidad legislativa. «La elección de uno u otro calendario escolar obligará a la Consejería a atender las peticiones de cada colectivo y resolver los problemas puntuales que genere cada decisión», añade.

Arranz reconoce que se trata de una «propuesta estrella» y algo inédito en España, porque ninguna comunidad autónoma ha realizado, hasta ahora, un estudio de estas características. Subraya que el beneficio «fundamental» será para las familias y el alumnado, pero también para los centros. «Si finalmente la Consejería aprueba algo similar, muchos padres sabrán cuándo habrá más o menos vacaciones o les permitirá solicitar los descansos con más antelación. Buscamos que los padres puedan estar más tiempo con sus hijos durante las vacaciones escolares», precisa.

El presidente del Consejo Escolar recuerda a Ical que los comienzos y finales de curso suelen estar vinculados al trabajo del profesorado, que en función de estas fechas debe acudir antes o después al centro. En cambio, considera que las vacaciones suelen generar más preocupaciones entre los padres de los alumnos.

Pone el ejemplo de las Navidades, que nadie discute por las fechas en que se producen, pero asegura que la Semana Santa es una de las «piedras claves» porque crea controversias. Hay dos opciones, unos que piden que sea toda la Semana Santa, vinculada a cuestiones culturales, económicos, turísticos, tradicionales y religiosos, a la que habría que sumar unos días por delante o por detrás. «Al ser una fiesta variable genera trimestres diferentes, entre el segundo y el tercero, por su ubicación», explicó. Es una cuestión a tener en cuenta porque la elección de un periodo u otro influye en la duración de los trimestres, que deben ser lo más similares posible.

Tras las críticas de algunos sectores el curso pasado, la Junta optó este año por hacer coincidir las vacaciones escolares de Semana Sana durante la semana de Pasión, a las que se suma dos días (22 y 23 de abril), con motivo de la celebración del Día de la Comunidad. Marino Arranz recuerda que la elección de la Semana Santa y la fecha en que cae cada año influyen en las fiestas del Carnaval, con lo que algún año se abre la posibilidad de «alargar» el descanso, más allá de los días actuales (lunes y martes de Carnaval).

El informe también abordará el tema de los puentes festivos durante el primer trimestre, para evitar que sea demasiado pesado para el alumnado y ofrecer un descanso antes de los exámenes de la primera evaluación. Están sobre la mesa el puente de Todos los Santos (1 de noviembre) y de la Constitución-Inmaculada (6 y 8 de diciembre), que en algunos años se traducen en descansos de varios días. «Hay padres que están a favor de estos puentes y otros no, al ser un problema de la conciliación familiar. Pueden estar de acuerdo pero alegan que no disponen de esos puentes en sus trabajos», explica Arranz.

Necesidades de los padres

Incide que la labor del Consejo es intentar dar una solución a esta problemática pero sin decidir cuál porque es algo que corresponde a la administración. «Está claro que vivimos en un mundo del siglo XXI, con unas necesidades para unos padres que suelen trabajar ambos y que no existían en los años ochenta del siglo pasado», precisa.

Otro de los aspectos que abordará la propuesta del calendario escolar será el de las fechas de los exámenes extraordinarios, ya sea a finales de junio o en septiembre. De momento, solo se realizan exámenes extraordinarios en Segundo de Bachillerato para facilitar el acceso a la Universidad, aunque se está pendiente de ampliar estas pruebas al primer curso de Bachillerato y a cursos de Secundaria. La elección de una fecha u otra para la celebración de estas pruebas tiene también su influencia en la duración de las vacaciones de verano.

La Consejería tiene la capacidad de convocar los exámenes extraordinarios en junio o septiembre y la decisión, según Marino Arranz, genera consecuencias. Apunta que un examen a finales de junio implicará que el profesor tenga que permanecer más tiempo en el centro, sin olvidar que si el curso anterior acaba en esas fechas permitiría iniciar el siguiente a primeros de septiembre al facilitar el trabajo previo de la Consejería a la hora de contratar al personal interino del próximo año. En cuanto a los «inconvenientes», se plantea qué hacer con el alumno cuando aprueba y la prolongación del curso para los profesores alargan el curso.

También se plantean preguntas como que un estudiante no va a aprobar en dos semanas una materia que ha suspendido a lo largo del curso mientras que otros arguyen la defensa de la evaluación continua. «Hay quien defiende que si dejas entre medias todo un verano, hay una discontinuidad en los exámenes», reflexiona Arranz.

El presidente del Consejo Escolar considera que cada propuesta tiene sus ventajas e inconvenientes», reconoce Marino Arranz. Explica que hay padres que prefieren las pruebas extraordinarias porque, así, los niños tienen libre todo el verano y no afecta a la planificación de las vacaciones familiares. En cambio, otros sostienen que no disponen de medios económicos para hacer frente a las clases particulares en ese periodo.

 

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