El Oeste 'se desangra' y León lidera la pérdida de población al restar en 20 años 42.000 habitantes

Un señor pasea por una plaza de Zamora ante un grupo de mayores reunidos en la misma zona. /Mariam Montesinos
Un señor pasea por una plaza de Zamora ante un grupo de mayores reunidos en la misma zona. / Mariam Montesinos

León, Zamora y Salamanca lideran la pérdida de población en términos absolutos, con 42.000, 30.000 y 18.000 personas menos, respectivamente, que hace veinte años

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZLeón

La última voz de alarma la daba, hace tan solo un par de semanas, el presidente de Cáritas Castilla y León, Antonio Jesús Martín de Lera, al asegurar que en las diócesis de la Raya, las que limitan con Portugal, a los problemas de pobreza y exclusión suman un «alarmante» proceso de despoblación y envejecimiento. Se refería el presidente de Cáritas a las diócesis de Astorga, Ciudad Rodrigo, Salamanca y Zamora, pertenecientes a las provincias de León, Zamora y Salamanca.

Son estas provincias del oeste de la comunidad las que lideran la pérdida de habitantes en términos absolutos en Castilla y León (que está a la cabeza de las comunidades en las que baja el padrón en España) en los últimos 20 años, según la comparativa de las últimas cifras de 2018 y las de 1998 del Instituto Nacional de Estadística (INE). Eso quiere decir que la provincia leonesa encabeza esa mengua de población en números absolutos, con 42.619 habitantes menos que en 1998. Ha pasado de contabilizar 506.365 habitantes a 463.746, lo que supone un descenso del 8,42% respecto del número de residentes que tenía hace veinte años, cuando todavía superaba el medio millón de pobladores, una cifra que logró mantener hasta 2001.

Le sigue, en términos absolutos, la provincia de Zamora, con 30.652 personas menos que hace dos décadas. La provincia zamorana contaba en el año 1998 con 205.201 habitantes. En 2018 son 174.549, lo que supone el desplome porcentual más importante en la región, con un descenso del 14,94%.

Las opiniones

«No ha habido un proceso de desarrollo económico con sectores productivos que demanden mano de obra y atraigan población en edad reproductiva» Juan Andrés Blanco, catedrático de la Universidad de Salamanca

«Quedaron muchos proyectos e infraestructuras sin hacer, de los que hoy todavía no se tienen noticias» Javier díaz, Secretario de la Cámara de Comercio e Industria de Zamora

«Hace falta voluntad política y dinero porque es un problema gordo. Nos tendrán que empezar a escuchar» Juan Manuel Gómez, presidente de la Confederación de Organizaciones de Empresarios Salmantinos

«La despoblación es uno de los mayores problemas que vamos a tener en el siglo XXI» Javier Cepedano, Presidente de la Federación Leonesa de Empresarios

Junto a ellas, se sitúa también a la cabeza de este triste ránking Salamanca, que ha perdido 18.077 vecinos en su territorio, lo que supone un recorte del 5,18%, al haber pasado de los 349.550 habitantes que poblaban la provincia hace 20 años a los 331.473 que lo hacen hoy.

No obstante, y a pesar de la pérdida evidente en el número de habitantes, no son estas las provincias más despobladas de la comunidad. Tan solo Zamora se encuentra entre las tres primeras y completa ese trío con Soria y Ávila. En estos casos, la densidad de población es de las más bajas del país y según los datos del INE, Soria, Zamora y Ávila tienen una densidad de población de 8,63, 16,80 y 19,96 habitantes por kilómetro cuadrado, respectivamente.

Plan de Zapatero

La preocupación por la anemia poblacional viene de lejos y, tal y como ponen de manifiesto los datos mencionados, el oeste de la comunidad es la zona más azotada por este problema. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero diseñó un plan específico para las provincias de Salamanca, Zamora y León en 2004 que se denominó Plan Especial para el Oeste de Castilla y León que, con once acciones y 115 medidas, proponía un nuevo modelo de desarrollo para hacer compatible el crecimiento económico, la sostenibilidad y la vertebración social y territorial del oeste de la comunidad.

Juan Andrés Blanco, historiador, catedrático de la Universidad de Salamanca y director del Centro de Estudios de la Emigración Castellana y Leonesa de la UNED de Zamora, explica que desde 1960 ha habido un éxodo muy importante tanto al exterior como en el interior de España en el que han participado de manera significativa las provincias de Salamanca y Zamora. Esto ha provocado, según señala, que su población cada vez esté más envejecida y con un porcentaje de mayores de 65 años muy alto.

Sin desarrollo económico

Se puede apreciar en el saldo vegetativo del primer semestre de 2018. Al igual que en toda Castilla y León, también fue negativo en estas tres provincias, que además encabezan el peor balance al tener León 1.998 fallecimientos más que nacimientos, seguido de Salamanca, con 1.043, y Zamora con 999 defunciones más que nacimientos.

El historiador añade que cuando en España se produce un repunte importante de la inmigración no son las provincias de Salamanca y Zamora las que reciben un porcentaje significativo de esa población debido a que no hay tejido productivo. «No ha habido un proceso de desarrollo económico con sectores productivos que demanden población y que atraiga habitantes en edad reproductiva y, sin embargo, seguimos teniendo emigración y la población joven formada se está yendo y se sigue yendo», sostiene el experto al abordar una problemática que responde a una concatenación de factores y a unas tendencias que entiende que es complicado revertir.

«La clave está en el desarrollo económico y eso, por sí mismo hace que de una población envejecida, sea complicado que salga. Se necesitan políticas que incentiven el desarrollo económico y que garanticen el acceso a los servicios porque la gente va a ir donde haya expectativas, posibilidades y servicios», afirma.

Repunte poblacional en Valladolid, Segovia y Burgos

En la comparativa del padrón actual con los datos de 1998, han perdido también moradores en estas dos décadas Palencia, Ávila y Soria, que han despedido a 17.588, 8.634 y 2.993 vecinos, respectivamente.Los datos reflejan que en el caso de Palencia eran 179.623 los habitantes que había en 1998, mientras que ahora son 162.035, con una significativa caída del 9,8%. Por su parte, Ávila ha perdido el 5,17%, al pasar de 167.132 a 158.498; mientras que la población de Soria, la provincia más despoblada de España y que sigue perdiendo habitantes, ha caído el 3,27%, pasando de 91.593 censados en 1998 a los 88.600 actuales.

En el otro lado de la balanza, en el de las provincias que aportan datos positivos de población, se encuentran Valladolid, Burgos y Segovia, las tres cuyo número de habitantes ha crecido respecto al que tenían hace 20 años. Así, la provincia vallisoletana ha sumado en estos años 27.822 vecinos más a los 492.029 que tenía en 1998. Ahora contabiliza 519.851, un 5,65% más. También la provincia de Burgos ha sumado 10.715 personas más a los datos del padrón, pasando de 346.355 habitantes a 357.070, lo que supone un 3% más.

Por último, entre las provincias con datos de crecimiento, también está Segovia, con 6.587 pobladores más que hace 20 años, cuando tenía 146.755 habitantes. Ahora la provincia segoviana contabiliza 153.342 personas empadronadas, lo que supone un aumento del 4,48%. De esta forma, mientras León, Zamora, Salamanca, Palencia, Ávila y Soria han perdido en total 120.563 vecinos; Valladolid, Burgos y Segovia suman al balance regional 45.124 personas. De esta diferencia se desprenden los 75.439 habitantes menos con los que cuenta Castilla y León respecto a hace 20 años, lo que supone un descenso del 3%, al bajar de 2.484.603 habitantes en 1998 a los 2.409.164 actuales.

En Zamora, los movimientos sociales y empresariales para afrontar el problema de la despoblación también han sido continuos desde hace años. Uno de los colectivos más activas en este momento es la Asociación de Desarrollo Zamora10, cuyo gerente, Francisco Prieto, apunta que, a pesar de todo, no se han puesto en marcha medidas contra la despoblación en la provincia y que estas tienen que ser a largo plazo y no pensando en las siguientes elecciones o en el rédito político.

«El primer problema que existe es que tiene que haber trabajo, un tejido industrial, empresarial y que la gente tenga oportunidad de trabajar en su territorio y, a partir de ahí, que haya servicios», defienden desde Zamora10. Apuestan en primer lugar por el empleo y porque haya una discriminación positiva para que determinados trabajos puedan realizarse desde estas zonas contando con buenas comunicaciones y con un buen acceso a Internet.

Para Javier Díaz, secretario de la Cámara de Comercio e Industria de Zamora, el Plan del Oeste de 2004 no tuvo efectos en la provincia y, a su juicio, quedaron muchos proyectos e infraestructuras sin hacer, de los que hoy todavía no se tienen noticias. Considera que la solución pasa por establecer medidas de discriminación positiva para las zonas donde hay despoblación, desde medidas fiscales, a incentivar el empleo o la exención de impuestos, además de dotar al medio rural de los servicios mínimos. «En infraestructuras, Zamora está mucho mejor que hace 20 años y estamos muy bien comunicados, pero de nada nos sirve si hay carencias en dos servicios básicos como la sanidad o la educación», remarca.

Sentimiento de olvido

También desde la provincia de León, el presidente de la Federación Leonesa de Empresarios (Fele), Javier Cepedano, contempla con preocupación la caída del padrón, «uno de los mayores problemas que vamos a tener en el siglo XXI». Considera que no se han puesto medidas en marcha. «Si no la zona de El Bierzo no estaría como está», advierte. Y también cree que el Plan del Oeste no tuvo efectos en la provincia leonesa. Por este motivo, demanda infraestructuras para que se pueda crear empleo y actividad económica como la autovía entre Ponferrada y Ourense, que vienen reclamando desde el año 2002.

«No se está haciendo nada», denuncia también Juan Manuel Gómez, presidente de la Confederación de Organizaciones de Empresarios Salmantinos (Confaes), ante una evidente falta de medidas contra la despoblación. Asegura que la pérdida de habitantes se nota muchísimo en la provincia salmantina, sobre todo en el medio rural, y que mucha gente de los pueblos se va a las cabeceras de comarca y a la capital para que los hijos no tengan que desplazarse para ir al colegio. «La juventud se va, hay pocos nacimientos y la gente mayor se va muriendo, con lo cual no se regenera savia nueva. Es un problema gordo», afirma. «Al corredor pegado con la frontera de Portugal nos tienen olvidado de la mano de Dios, con todas las posibilidades que hay en esta zona», lamenta el salmantino.