La asistencia personal llega a las empresas para conciliar trabajo y dependencia en Valladolid

Un asistente acompaña a una estudiante en silal de ruedas a las clases de la UVA. /EL NORTE
Un asistente acompaña a una estudiante en silal de ruedas a las clases de la UVA. / EL NORTE

La demanda de este recurso para impulsar la autonomía de las personas con carencias se multiplica por seis en la región en tan solo cuatro años

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Es el recurso por excelencia que ofrece la Ley de Dependencia para promocionar lo contrario, la autonomía, para retrasar el envejecimiento pasivo y para impulsar la formación y la inserción laboral de las personas con discapacidad. La asistencia personal ha sido durante muchos años la hermana pobre, la que no crecía ni se conocía, de entre los recursos de esta normativa que ve mucho más impulsados los que guardan relación con servicios asistenciales e, incluso, con las ayudas económicas concedidas directamente a las familias.

La asistencia personal es un apoyo de la intensidad y frecuencia que cada individuo precise para normalizar su vida en cualquier ámbito. Para ir a clase, de compras u ocio o un apoyo para poder trabajar. Comenzó como prestación contemplada en la Ley de Dependencia limitada a los adultos; actualmente ya está en plena experiencia piloto para su extensión a los niños, un proyecto de la mano de Predif, la plataforma de discapacidades– hasta ahora con resultados positivos– que es además promotora de esta figura desde su Servicio Integral de Asistencia Personal (SIAP), ubicado en Valladolid. Ahora, el misma abre una nueva puerta, otra línea de contratación de esta ayuda.

Predif implanta un plan para atender a los mayores y discapacitados a cargo de los empleados

Así, desde ya, Predif pone en marcha un nuevo programa que permite a las empresas contratar un determinado número de horas –en función de trabajadores y necesidades– tanto para la asistencia de sus propios empleados si tuvieran alguna carencia física, sensorial o intelectual como para la atención de sus familiares que, o por ser mayores o por tener alguna discapacidad, están a su cargo y dependen de ellos.

El sector apuesta por una formación básica de 50 horas para esta nueva profesión
Un asistente personal acompaña a comprar ropa a una mujer en silla de ruedas. / El Norte

La plataforma Predif acaba de presentar por primera vez en una comunidad el 'Manual de formación para asistentes personales', una publicación basada en las 50 horas de formación consensuadas por el grupo de trabajo de asistencia personal del Cermi, con la participación de entidades el tercer sector de la discapacidad. Una propuesta que fue trasladada al grupo de trabajo de la Comisión Delegada del Consejo Territorial para que fuera aprobada como la formación que deben tener los asistentes personales en el marco del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.

Los objetivos del manual son: Impulsar y consolidar la formación consensuada dentro del grupo de trabajo de asistencia personal del Cermi (confederación que aglutina a las organizaciones del sector); ofrecer conocimiento sobre el modelo de vida independiente a los futuros profesionales de la asistencia personal, y promocionar la asistencia personal para que las personas con discapacidad o en situación de dependencia puedan demandar el servicio de asistencia personal.

Este grupo de trabajo apuesta por una formación básica de 50 horas, a través de las cuales la persona, que posteriormente se desarrollará profesionalmente como asistente personal, adquiera conocimientos generales sobre la contextualización de la asistencia personal, el movimiento de vida independiente y conceptos básicos sobre discapacidad. Pero «el aspecto diferenciador y nuclear de esta prestación es que el grueso de la formación tiene que darla el propio beneficiario del servicio a su asistente personal, con base en sus necesidades y preferencias». En definitiva, asumen un rol activo en la toma de decisiones, frente a otras figuras profesionales en las que la persona que recibe el servicio adopta un papel pasivo, y se encargan de guiar a los profesionales y determinar las tareas, horarios y forma en la que se realizarán.

«Son unas horas al día y a lo largo de la semana que, además de convertirse en un respiro para los familiares, que pasan buena parte del día trabajando, de estas personas, les permite contar con un apoyo cuando salen de su puesto para hacer papeleos, la compra, ir al cine, al médico o a hacer deporte. Es atender también al cuidador principal; de una forma adaptada a sus requerimientos», explica Francisco Sardón, presidente de Predif Castilla y León.

«Queremos aprovechar y responder a esa voluntad de muchas empresas en cuanto a su responsabilidad social corporativa y dar cobertura a sus trabajadores con esta oferta. La empresa contrata un paquete de horas y se distribuye entre los empleados que tengan a alguna persona a su cargo. Es conciliar la vida laboral y familiar con personas dependientes», añade. «Supone además una forma de gratificar y fidelizar a los trabajadores a la vez que de cumplir con un compromiso social. Es una buena medida para todas las partes. La horas se compran para un periodo largo, determinado número para todo un año y, en función de la cantidad, el precio registra un descenso progresivo», añade Sardón.

El dato

17.603
personas tienen en Valladolid derecho a una prestación por la Ley de Dependencia y 17.300 ya las tienen concedidas.La vinculada a la contratación de servicio, con el 25,16%, es la más frecuente; seguida de la ayuda a domicilio, con el 19,56%.

Predif valora que además, «para el asistente personal ésta es una forma de mejorar sus garantías laborales porque saben que pueden contar con un trabajo durante determinado periodo, que durante seis meses van a tener una determinada cobertura y genera estabilidad laboral», añade.

«Eso sí –insiste Sardón– la asistencia es individual nunca grupal, y en función de perfiles y necesidades. Llevamos tiempo trabajando en esto y ahora que ya está consolidado el programa general y organizado, podemos disponer de los asistentes personales más adaptados a cada caso», concluye.

Casi un centenar de vallisoletanos elige este trabajador social de apoyo como prestación

Predif puso en marcha en otoño de 2016 el citado SIAP, aquel año con tan solo 16 servicios prestados; ya al ejercicio siguiente pasó a 50 y el cerrado 2018 rozó el centenar. El balance hasta abril de 2019 es de 35. Fueron 64 –51 mujeres y 13 hombres– los profesionales contratados por personas dependientes, o allegados, para facilitar esta prestación durante el año pasado y ya 32, en el presente ejercicio. El acompañamiento es la principal tarea asignada a estos trabajadores; le siguen en mucha menor medida las personales y las domésticas apenas ocupan un cuarto de los roles asignados a estas personas por sus empleadores».

Más de mil personas se benefician ya de la prestación de la asistencia personal en Castilla y León –de ellas casi un centenar en Valladolid–. Una figura que es definida por las organizaciones que trabajan en el ámbito de la discapacidad «como uno de los mejores instrumentos para que las personas con dependencia puedan desarrollar sus proyectos de vida de acuerdo con sus deseos y sus propias decisiones, que sitúa a la persona con discapacidad como centro de la toma de decisiones para su autonomía personal y constituye un gran apoyo para el entorno familiar».

Predif defiende con frecuentes jornadas de difusión esta prestación por su potencial para prolongar la vida activa y autónoma. Considera la plataforma fundamental que esta ayuda «se desarrolle en todas sus posibilidades y sea conocida y demandada por las personas con discapacidad, sus familiares, las entidades y sus profesionales, permitiendo a todas las personas con discapacidad la posibilidad de disponer de un asistente personal adecuado a sus necesidades y a su elección».

Violencia doméstica

La última y reciente jornada celebrada al respecto, vinculada en particular al entorno laboral, formaba parte del proyecto de esta entidad dirigido a mujeres con el que pretenden incidir en dos líneas de actuación: Por un lado, Predif quiere difundir y explicar «la importancia de la asistencia personal para las mujeres con discapacidad o dependencia, como herramienta de empoderamiento y prevención de situaciones de violencia doméstica, desde la perspectiva de la múltiple discriminación que sufren estas mujeres» y, por otro, promover esta figura «como nicho de empleo, como nueva oportunidad laboral, para otras mujeres en riesgo de exclusión social, que puedan trabajar como asistentes de mujeres con discapacidad o dependencia».

La prestación ha crecido considerablemente y ha pasado de tal solo 156 beneficiarios en junio de 2015 –23 en Valladolid– a los 1.014 actuales en toda la comunidad y 98 en esta provincia, un incremento de 858 prestaciones en la autonomía, según los datos de la Consejería ed Familai e Igualdad de Oportuniaddes. Castilla y León es la segunda comunidad española con mayor número de prestaciones de asistencia personal, solo por detrás de País Vasco. Y de entre las diferentes provincias, Valladolid es una donde más desarrollo tiene esta figura que, en 2013, solo contaba con siete casos que suponían en 0,05% del total de prestaciones elegidas y ya llega actualmente al 0,41%. Aún así, sigue siendo la gran deconocida de la Ley de Dependencia.

La importancia de este recurso se encuentra recogida tanto en el 'Plan Autonómico de Inserción Socio-Laboral 2016-2020', como en el 'Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades para las personas con discapacidad' y en la 'Estrategia de Prevención de la Dependencia para las personas mayores y de promoción del envejecimiento activo en Castilla y León', tres documentos en los que la asistencia personal adquiere un especial protagonismo en línea con el modelo de vida independiente de las personas con discapacidad o dependencia basado en proyectos de vida.