Arden 7.950 hectáreas en los 1.231 incendios registrados hasta julio en Castilla y León

Labores de extinción de incendios en La Granja, Segovia. /El Norte
Labores de extinción de incendios en La Granja, Segovia. / El Norte

El número de fuegos aumenta un 13%, mientras que la superficie afectada es menor, con un descenso del 3% respecto a la media del último decenio

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZamora

Un total de 7.950,20 hectáreas quemadas de superficie forestal y 1.231 fuegos es el balance en cifras de los incendios forestales que se han registrado en la comunidad hasta el 31 de julio.

Castilla y León ha contabilizado en lo que va de año 1.231 incendios, lo que supone un 13% más que la media de los últimos diez años, que se sitúa en 1.089.

De los 1.231 incendios registrados, 232 se produjeron en el mes de julio, el primer mes de época de peligro alto en la región, ya que hasta el 30 de junio se habían contabilizado 999 focos.

El incremento de incendios se debe a dos cuestiones, las desfavorables condiciones meteorológicas, con un primer semestre del año más seco y caluroso que la media y un déficit hídrico en la comunidad muy significativo, y el uso inadecuado del fuego.

Es esta última la principal causa de la elevada siniestralidad que la comunidad sufre en los meses de invierno y primavera, especialmente en el noroeste de la comunidad, según la información facilitada por la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente.

La comunidad ha visto arder desde principios de año 7.950,20 hectáreas de la superficie forestal con la que cuenta, lo que supone un ligero descenso del 3% respecto a las 8.219,20 hectáreas que arrasaron las llamas de media entre los años 2009 y 2018.

En este descenso de superficie afectada a pesar del incremento del número de incendios tiene que ver que han sido más los fuegos que se han quedado en conatos y, por lo tanto, menos los incendios que han afectado a más de una hectárea de terreno.

Así lo reflejan los datos provisionales del análisis estadístico que realiza a lo largo de todo el año la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

De los 1.231 fuegos contabilizados hasta el 31 de julio, 827 fueron conatos, es decir, afectaron a menos de una hectárea de terreno. Los conatos representan este año el 67% del total de incendios y un 7% más que la media de los últimos diez años.

Esto es posible porque se atienden más incendios, pero se resuelven antes y con menor afección a la superficie forestal, lo que se debe, según explican desde la Consejería, a la mayor eficacia del operativo de incendios, que se caracteriza por su «flexibilidad y adaptación a la situación de riesgo de cada momento del año».

Así, el número de incendios que ha quemado más de una hectárea ha disminuido el 7%, pasando de representar el 40% del total de fuegos en el periodo 2009-2018 al 33% en 2019.

En cuanto al tipo de superficie, 1.619,88 hectáreas eran de superficie arbolada frente a las 1.878,21 de media. Esto supone un descenso de un 14% de la superficie arbolada arrasada por las llamas en Castilla y León.

También se han quemado 4.910,23 hectáreas de matorral y monte bajo y 1.420,09 de pastos.

El análisis estadístico de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente refleja también el índice de eficacia y el índice de gravedad en este 2019 y ambos han mejorado respecto a la media de los últimos diez años.

Así, ha disminuido un 24% la superficie arbolada media quemada por incendio y ha bajado también, con un descenso del 14%, el porcentaje de toda la superficie arbolada quemada.

La zona oeste de la comunidad y la provincia de Ávila siguen registrando la mayor parte de los incendios. Concretamente, León, con 324; Zamora, con 198; Salamanca, con 140 y Ávila, con 138 fuegos, son las provincias más afectadas.

Les siguen Burgos, con 106 incendios hasta el 31 de julio; Palencia (102), Segovia (83), Valladolid (81) y Soria (59).

En este repaso por lo que va de año y la incidencia de los incendios forestales, destaca el único fuego que ha arrasado más de 500 hectáreas de superficie hasta el 31 de julio y que es el de Gavilanes, en la provincia de Ávila, que llegó a alcanzar el nivel 2 de peligrosidad.

Según los datos que recoge el análisis estadístico, las llamas se originaron el día 28 de junio por negligencias como causa probable. Se quemaron 1.414 hectáreas de superficie forestal y una no forestal. Concretamente, el fuego de Gavilanes afectó a 1.065 hectáreas de matorral y monte bajo y 349 de superficie arbolada.

Ante el incremento de riesgo meteorológico de este año, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha declarado a lo largo del primer semestre del año, seis periodos de peligro medio, que han supuesto la adopción de medidas preventivas y la activación para la extinción de «un gran número de medios». En época de peligro bajo, estos medios se dedican a la prevención, según la información facilitada.

Además, se han adoptado medidas como la modificación de las Relaciones de Puestos de Trabajo (RPT), que ha permitido la ampliación en 225 meses del tiempo de prestación de los vehículos autobomba; el incremento del periodo de contratación de las cuadrillas terrestres y tener operativa la mayor parte del año a una brigada helitransportada.

A esto se suma la ampliación de los meses de cuadrillas helitransportadas de invierno en labores de prevención y extinción, el despliegue de importantes medios aéreos en las épocas de mayor riesgo, la ampliación de 4,5 meses del tiempo de los coordinadores de medios aéreos y mejoras tecnológicas, «que mejoran la gestión del incendio y refuerzan la seguridad del operativo».