El rector de la ULE sugiere sumar estudios más breves y específicos a la Escuela Agraria y Forestal

Acto académico de la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal del Campus del Bierzo. /
Acto académico de la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal del Campus del Bierzo.

La titulación celebró el Día Internacional de los Bosques con la satisfacción por sumar dos másteres y por la alta inserción laboral

CÉSAR FERNÁNDEZPonferrada

La Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal del Campus del Bierzo celebró este año el Día Internacional de los Bosques con la satisfacción de haber puesto en marcha este mismo curso dos másteres, que se suman al grado y al doble grado. La titulación está consolidada. Pero el equipo rectoral de la Universidad de León no renuncia a seguir creciendo al deslizar la posibilidad de sumar estudios más específicos y breves. «Hay que adaptarse a lo que la sociedad demanda», sugirió el rector, Juan Francisco García Marín, sin entrar en detalles para no generar falsas expectativas.

El Máster en Geoinformática para la Gestión de Recursos Naturales se incorporó al comienzo del curso. Y en enero se estrenó el Máster en Viticultura, Enología y Gestión de Empresas Vitivinícolas, que se sumaron al Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural y el Doble Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural y en Ciencias Ambientales, uno de los principales revulsivos de la titulación, que celebró el acto de graduación con otra buena noticia. Sólo dos de los últimos 20 graduados acudieron al acto. El resto disculparon su ausencia por motivos de trabajo.

La inserción laboral de estos alumnos es motivo de satisfacción para los profesores, según remarcó la subdirectora de la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal del Campus, Flor Álvarez Taboada, que remarcó la voluntad de ofrecer un servicio público que vaya más allá de la actividad académica reglada con jornadas de formación como la actual de prevención de incendios.

Una cultura del fuego convertida en problema social

La conferencia correspondió este año a la doctora en Biología Cristina Santín, una berciana integrada en la Universidad de Swansea (Reino Unido) con experiencia en el estudio de incendios forestales en distintas partes del mundo como Australia, Canadá o Sudáfrica, lo que le permite tener una «perspectiva muy diferente» con respecto a la «problemática» de una comarca en la que la mayoría de los incendios son provocados por la mano del hombre. «Y eso fuera llama muchísimo la atención».

Santín asume la existencia de una cultura del fuego, a la vez que lamenta que «se esté perdiendo la parte buena y esté quedando la parte mala». «Tenemos que coexistir con el fuego de la mejor manera posible», dijo para reconocer que se trata de un «problema social».