Ecologistas presenta más de un millar de firmas contra la incineradora de biomasa de Villaquilambre

Protestas contra la incineradora de Villaquilambre./
Protestas contra la incineradora de Villaquilambre.

Piden al alcalde que deniegue la autorización y licencias solicitadas por Somacyl para la instalación de la central

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Ecologistas en Acción y vecinos de Villaquilambre presentaron al ayuntamiento de más de un millar de alegaciones recogidas en una semana en las que piden al alcalde, Jorge Pérez, que deniegue la autorización de uso excepcional de suelo rústico y las licencias, ambiental y de obras, solicitadas por Somacyl, para la instalación de una central de producción de energía térmica con biomasa y para la ejecución del primer tramo de tuberías de la denominada red de calor León-Norte.

Este proyecto fue rechazado en el municipio de León, primero por los vecinos de Eras de Renueva y luego por los de Cantamilanos y La Inmaculada. Por ello, Ecologistas en Acción denunciaron que el Consistorio de Villaquilambre «sigue empeñado en implantarlo en Navatejera en contra de la opinión de buena parte de sus vecinos», para lo que se sigue tramitando «con las mismas carencias en cuanto a publicidad y transparencia y a toda prisa».

A menos de 100 metros de la vivienda habitada más próxima y a menos de 500 metros del Complejo Hospitalario de León, la incineradora de biomasa de Navatejera quemará cerca de 45.000 toneladas anuales de astillas de madera, un promedio diario de 123.000 kilos durante todos los días del año en un proceso de conversión de la materia orgánica en ceniza que emite a la atmósfera monóxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, partículas en suspensión, metales pesados y «tóxicos peligrosos como los cancerígenos benzopireno y dioxinas, en proporción a la cantidad de biomasa que se incinere».

Para Ecologistas, estas emisiones y las generadas por el trasiego de camiones en el transporte del combustible, afectarán no sólo a las viviendas y hospitales próximos, sino que, según la dirección del viento, pueden llegar a la mayor parte de la población del municipio de León y su alfoz, por lo que mostraron una vez más su rechazo al proyecto «por su impacto negativo sobre la calidad del aire y por su ubicación, dada la importante emisión de sustancias contaminantes que pueden provocar enfermedades broncopulmonares, cardiacas y cáncer».

 

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