Felipe VI defiende la vigencia del gran pacto de convivencia de la Constitución

Los Reyes, junto a sus hijas, a su llegada al Congreso de los Diputados. / Foto: Casa Real | Vídeo: EP

El Rey invita a amoldar el texto a los tiempos actuales en los actos conmemorativos del 40 aniversario de la Carta Magna en el Congreso, donde don Juan Carlos y doña Sofía han recibido un caluroso reconocimiento

RAMÓN GORRIARÁN y PAULA DE LAS HERASMadrid

«La Constitución es el gran pacto nacional de convivencia entre los españoles por la concordia y la reconciliación, por la democracia y la libertad». Felipe VI defendió este jueves la vigencia de estos valores en la conmemoración en el Congreso del 40 aniversario de la aprobación de la Carta Magna, una solemne ceremonia a la que acudió por primera vez la Familia Real al completo. El jefe del Estado elevó al texto constitucional a la categoría de «mayor éxito político de la España contemporánea» porque fue fruto del acuerdo entre las fuerzas políticas y refrendado a continuación por los ciudadanos.

En su discurso por los 40 años de aprobación de la Carta Magna, Felipe VI subrayó que esa ley de leyes «es el alma viva de nuestra democracia. Una democracia que no tiene vuelta atrás». Explicó además sus cinco principios básicos: soberanía nacional del pueblo, unidad de España reconociendo la autonomía de sus nacionalidades y regiones para su autogobierno, Monarquía parlamentaria, separación de poderes y el reconocimiento de los derechos y libertades de las personas. A su entender, el firme asentamiento de estos principios ha permitido que «el sentimiento constitucional» esté «hondamente asentado» entre la ciudadanía.

El Rey, acompañado de la reina Letizia, sus hijas, la princesa de Asturias y la infanta Leonor, presidió la solemne ceremonia celebrada en el hemiciclo del Congreso para conmemorar las cuatro décadas de aprobación en referéndum del texto constitucional. En un lugar preferente siguieron su discurso los reyes Juan Carlos y Sofía, los cuatro expresidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, y los tres 'padres' de la Constitución vivos, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón y Miquel Roca.

El hemiciclo, además, presentó un lleno absoluto con el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, y todos sus ministros en el banco azul. Además, once presidentes autonómicos se sumaron a los actos. Solo faltaron los del País Vasco, Cataluña y Navarra, clásico ausentes en estos actos, y los de Cantabria, Baleares y la Comunidad Valenciana.

Distintas imgánes del acto. / Casa Real

Ante el auditorio que reunía a casi todas las autoridades del país, el Rey destacó que el espíritu integrador de la Constitución «no supone uniformidad, ni significa olvidar o suprimir la diversidad territorial ni negar la pluralidad, sino asumir y reconocer a todas ellas en una realidad nacional común». Felipe VI aludió de esta manera a las tensiones territoriales que se viven en Cataluña, y reiteró el mensaje que ya lanzó en su discurso del 3 de octubre del año pasado: diversidad dentro de la unidad.

Fue casi la única referencia del jefe del Estado a la crisis catalana en un denso discurso plagado de citas de los ponentes de la Constitución, y en el que dejó traslucir que no pondría reparos a una reforma constitucional para adaptarla a los tiempos que corren. «Tenemos el deber de pensar en el futuro» y por eso, cuando se cumplen los 40 años de aprobación de la Constitución, hay que «ir adaptando y amoldando nuestra manera de hacer y de vivir a la realidad de cada momento».

Felipe VI, aunque es discutible que esa fuera su intención, ha abierto de esta forma la puerta a una posible reforma de la Constitución. El Rey señaló que esa adaptación a los tiempos es necesaria para que España pueda abrirse «al futuro con garantías y solidez, con ilusión y con esperanza». Recordó que tras estos 40 años «la España de hoy es muy diferente a la de aquel 6 de diciembre de 1978». Este recorrido, subrayó, ha sido un «acierto histórico», pero ese hecho «no puede hacernos olvidar» que en este tiempo «se han producido en nuestro país equivocaciones, errores e insuficiencias».

La trayectoria exitosa de estas cuatro décadas, prosiguió, no puede conducir al ensimismamiento con lo conseguido. «Tenemos –subrayó el Rey- la enorme tarea de seguir adelante, de no conformarnos, de hacer lo posible para honrar y mejorar el ingente legado que hemos recibido».

La emoción de don Juan Carlos

La entrada de los Reyes y sus hijas en el hemiciclo del Congreso fue recibida con una ovación de los diputados, salvo los de Unidos Podemos, que si bien se levantaron no se sumaron al aplauso. Actitud que mantuvieron al acabar Felipe VI su discurso. Los asistentes también ovacionaron las menciones del Rey a sus padres, don Juan Carlos y doña Sofía, en especial a ella.

Muy emocionado se vio a don Juan Carlos, que no había vuelto al Congreso desde la apertura de la X Legislatura, la que condujo a Mariano Rajoy a la Moncloa. Aquel día el Rey se emocionó. Los parlamentarios le recibieron con una cerrada ovación que parecía que no iba a terminar nunca. Esta vez fue más discreta, aunque emocionante. Todos, excepto los esperados, recibieron a don Juan Carlos y doña Sofía en el hemiciclo con aplausos. La reina emérita unió sus manos y se las llevó al corazón en señal de agradecimiento. Durante el discurso de Ana Pastor, al agradecer la labor y servicio de don Juan Carlos durante décadas, el Congreso volvió a reconocer con un sonoro aplauso al rey emérito.

Los riesgos del radicalismo

«Si queremos seguir avanzando, y construir juntos un futuro de concordia y prosperidad, debemos aprender de las mejores lecciones de estas cuatro décadas. La primera lección nos la enseñan los protagonistas de la Transición, con su forma de hacer política, con tolerancia y respeto, con moderación y visión de futuro, intentando alcanzar acuerdos con diálogo y voluntad de entendimiento», avisó la presidenta del Congreso. No son palabras vacías. Ana Pastor aprovechó su discurso en la Cámara baja para alertar contra los riesgos del radicalismo que parece abrirse paso en España y en Europa.

Pastor ha prevenido así contra la tentación de dar por sentado que los logros alcanzados con la llegada de la democracia son inamovibles, justo cuando la sociedad española da muestras de descontento y desafección hacia el sistema que empezó a construirse en el 78; primero con la entrada de Podemos en las instituciones, hace cuatro años, y ahora con la irrupción de Vox, en el extremo opuesto, en el Parlamento andaluz. «Ningún avance está garantizado. Especialmente si no cuidamos algo tan importante como la convivencia», advirtió. «Ningún camino, ningún atajo, merece la pena si pone en riesgo la convivencia».

En su discurso argumentó que los españoles y las instituciones que nacieron de la Constitución lograron «culminar con éxito la tránsito de un régimen autoritario a una democracia plena», precisamente, cuidando la convivencia. «Aguantamos los embates del terrorismo cuidando la conviencia -insistió-. Y sabremos superar los desafíos que hoy enfrenta nuestra democracia cuidando el respeto y la convivencia». «Son lecciones -remarcó- que tenemos la responsabilidad de transmitir a los que han tenido la suerte de nacer y crecer en democracia».

Los discursos de Ana Pastor y del Rey fueron el punto culminante de la jornada, que estuvo precedida de un besamanos y seguida de una recepción. A la llegada al Congreso, la Familia Real al completo fue por el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y los presidentes del Congreso, el Senado, el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, tras lo que accedieron al palacio por la Puerta de los Leones, que se abrió para esta ocasión.

Ya en el Salón de Pasos Perdidos, don Felipe, doña Letizia, sus hijas y los Reyes eméritos protagonizaron el tradicional saludo a las autoridades e invitados a la sesión solemne antes de pasar al hemiciclo. Fue, de hecho, el primer besamanos en el que participa la princesa de Asturias y la infanta Sofía.

Símbolo republicano

Un día festivo que en el que los diputados de Unidos Podemos reivindicaron ante la Familia Real con un símbolo ideado por ellos mismos la República como modelo de Estado. Este acto se enmarca dentro del discurso de los últimos meses del grupo confederal, que ha endurecido sus propuestas contra la monarquía y ha pedido varias ocasiones en el Congreso la creación de una comisión de investigación sobre las actividades del Rey emérito.

Su secretario general, Pablo Iglesias - que evitó el saludo protocolario a los Monarcas, criticó el «decepcionante» discurso del Rey, porque no ha tenido en cuenta «el protagonismo de la gente» en la llegada de la democracia a España. Respecto a los diputados que han aplaudido a Juan Carlos I «con muchísima intensidad», dijo que han demostrado «su alejamiento de lo que piensa la mayor parte de la ciudadanía, que es moderna que es avanzada y que no tolera la corrupción».

A las habituales ausencias de Esquerra, PDeCAT y PNV se sumaron este año las de En Comú Podem y Compromís. Quien sí acudió después de siete años de ausencia fue el coordinador federal de IU, Alberto Garzón.

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