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Díaz: «No es serio llevar un año sin gobierno»

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La presidenta andaluza, Susana Díaz. / Efe

  • La presidenta andaluza plantea ya el poder de la oposición parlamentaria para cambiar leyes injustas

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha criticado hoy que “no es serio” llevar un año sin gobierno en España, porque aunque el día a día ha quedado “asegurado por un ejecutivo en funciones y la madurez de la sociedad”, se están perdiendo oportunidades y poniendo en riesgo “la paciencia y la confianza de los españoles en el sistema” ante la incapacidad de los líderes políticos por alcanzar acuerdos. Por eso, la también secretaria del PSOE-A ha incidido en la “necesidad de que resuelva rápido” la gobernabilidad para hacer frente, entre otros retos, al desafío independentista.

Durante hora y cuarto, la presidenta andaluza ha evaluado el último año de gestión en Andalucía en el Debate sobre el Estado de la Comunidad. Ha subrayado las políticas sociales que se han puesto en marcha en la región, demostrando ha dicho “que otra forma de gobierno es posible y que se pueden llevar a cabo políticas progresistas sin prescindir del acuerdo y el diálogo”, aunque los primeros minutos de su intervención han estado centrados en la situación política nacional.

En este sentido, ha apostado por que se resuelva cuanto antes el bloqueo institucional para recuperar el prestigio de España como nación y poder hacer frente a los desafíos independentistas que “algunos se toman a broma” y que no se pueden pasar por alto. Así, ha reprobado una deriva secesionista que “crea un clima de división y confrontación”, apelando a darle respuesta no solo desde la Constitución, sino también desde la política. Porque el objetivo, ha dicho, debe ser esbozar un proyecto común en el que todos se sientan cómodos y tenga “presente y futuro”.

La también líder del PSOE-A no ha hecho alusión a la situación interna de su partido, limitándose a decir el tema de la gobernabilidad debe resolverse cuanto antes más allá del debate “de cómo se haga o cómo debe hacerse”, en alusión a las discrepancias entre los dirigentes socialistas sobre cómo abordar la abstención. Y ha puesto el acento en la situación del país una vez que se resuelva el bloqueo institucional, poniendo Andalucía como ejemplo de cómo se puede gobernar en minoría y articular mayorías parlamentarias para sacar adelante cualquier proyecto.

Así, dando por hecho un nuevo gobierno de Mariano Rajoy, ha cargado contra las medidas económicas llevadas a cabo por el PP, insistiendo en que la recuperación económica “no llegará hasta que no haya recuperación social” y, ha animado al juego parlamentario para controlar o derogar esas iniciativas, entre las que ha mencionado la LOMCE. “No podemos seguir sosteniendo por más tiempo leyes injustas que pueden ser cambiadas en las Cortes”. A su juicio, “el juego del todo o nada es un error de la política”.

En este punto, Díaz ha aprovechado para poner a Andalucía como ejemplo, afeando a PP y Podemos que bloquearan su investidura durante 80 días. “Los extremos si se tocan”, ha ironizado, responsabilizando a ambas formaciones del bloqueo nacional por haberse opuesto a la investidura del entonces secretario general del PSOE Pedro Sánchez. En cambio, ha alabado la generosidad de Ciudadanos, quien apoyó a Díaz para ser elegida presidenta y a quien ha correspondido con un alto grado de cumplimiento de los acuerdos suscritos con la formación naranja. “Se pueden hacer políticas progresistas sin prescindir del acuerdo o el diálogo, más cuando la aritmética nos obliga a esos acuerdos o reducir nuestras políticas al algo testimonial”.

Díaz también ha reclamado un papel protagonista de Andalucía en el debate nacional, porque “pese a que otros querrían cortinas, nosotros queremos que Andalucía aporte al proyecto de España desde la primera línea”. Así, ha reclamado que la región tenga “voz y voto” en los desafíos que afronta el país “porque nos consideramos parte del proyecto común” porque “nada de España nos es ajeno, todo nos concierne de forma directa”. Así, ha insistido en reclamar una vez más una reunión de la conferencia de presidentes para abordar cuanto antes la reforma del sistema de financiación autonómica, cuantificando en 4.600 millones la cantidad que la región ha dejado de percibir para mantener la igualdad de los servicios básicos.