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El presunto pederasta de Ciudad Lineal se niega a defenderse y guarda silencio

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Antonio Ortiz, el pederasta de Ciudad Lineal, durante la vista. / Efe

  • Antonio Ortiz, mucho menos musculado que cuando fue detenido, se ha mostrado muy tranquilo durante toda la vista

  • El acusado se enfrenta a una petición de hasta 146 años de cárcel por abusar de cuatro niñas de entre cinco y nueve años

No ha tratado de defenderse. Ni un palabra para exculparse. Antonio Ángel Ortiz Martínez, el pederasta de Ciudad Lineal acusado de haber abusado sexualmente de cuatro niñas en Madrid entre septiembre de 2013 y agosto de 2014, se ha acogido a su derecho a no declarar en el inicio del juicio que se sigue contra él en la Audiencia Provincial. “No voy a declarar, señoría”, ha sido su lacónica respuesta.

Ortiz -vestido con chandal gris, camiseta verde y visiblemente menos musculado que hace dos años cuando fue detenido- se ha cubierto la cara en los segundos en que los fotógrafos han podido acceder al interior, sin saber que su imagen sí que estaba siendo distribuida por señal institucional de vídeo. El abogado del acusado, Cristóbal S.F., ha pedido también que no se le fotografiara para “no tener más problemas en la calle” por defender al presunto pederasta.

El que fuera la mayor pesadilla de la Policía Nacional y el «mayor depredador de niñas» de la historia reciente, a preguntas de la presidenta del tribunal, María Luis Aparicio, se ha limitado a afirmar que conocía las penas y los hechos de los que se le acusa. Luego, ha preferido guardar silencio. En todo momento, el acusado se ha mostrado muy tranquilo, mientras en la sala se discutían cuestiones técnicas previas.

La vista ha continuado con la exhibición a puerta cerrada de las grabaciones de las declaraciones en fase de instrucción de las niñas abusadas.

Ortiz, de 44 años, se enfrenta hasta 146 años de cárcel por abusar de cuatro menores. El juicio, que comienza este martes en la Audiencia Provincial de Madrid y que se extenderá durante dos meses, cuentan con una contundente prueba documental y testifical contra el acusado. Sin embargo, el supuesto violador en serie de menores solo cumplirá entre rejas el máximo legal de 25 años.

Ortiz, narcisista amante de las artes marciales y el culturismo, y que se ganaba la vida con pequeños chanchullos como cobrador de deudas y vendedor ocasional de coches, sigue sin reconocer nada dos años después. Ni siquiera haber estado con las niñas a pesar de que las pruebas de ADN, entre otras muchas, sitúan a algunas de las pequeñas en una de las viviendas de su familia. Su defensa seguirá esa tesis, pedir la absolución porque esos indicios que le incriminan, particularmente los recabados en los registros, fueron ilegales.

Una versión que se sitúa en las antípodas del relato que hacen la Fiscalía y las acusaciones basándose en las investigaciones de la Policía, y que apuntan a que sin género de dudas Ortiz fue la persona que secuestró en plena calle y abusó de cuatro menores de entre cinco y nueve años.

La Fiscalía pide para el acusado 77 años de prisión por tres delitos de agresión sexual, uno de violación, cuatro de detención ilegal y uno de lesiones. Además, reclama que, tras su excarcelación después de 25 años entre rejas, sea sometido a 40 años de libertad vigilada (diez por cada víctima); que se le prohíba acercarse a un kilómetro de las víctimas por un máximo de 24 años y que las menores sean indemnizadas con 426.300 euros. Esa petición de penas es aumentada por la defensa de una de las pequeñas (la testigo protegida número tres) hasta 146 años y seis meses de prisión

En el proceso en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid (la misma que juzgó el caso Madrid Arena) estarán además presentes dos acusaciones populares, la asociación Clara Campoamor, que pide 79 años de cárcel, y la Asociación Laxshmi para la Lucha contra el Crimen y la Prevención, que reclama 115 años de reclusión.

La Fiscalía hace en su escrito un relato muy pormenorizado de la cadena de ataques sexuales con los que Ortiz provocó durante un año la psicosis en los distritos del noreste de la capital de España. El depredador, según el relato policial del que se hace eco el Ministerio Público, comenzó sus fechorías el 24 de septiembre de 2013. Ese día abordó a una niña de tan solo cinco años en un parque infantil. La engañó diciéndole que conocía a su madre y que tenía que darle unas bolsas y se la llevó en su coche. En el interior del vehículo abusó de la pequeña antes de dejarla tirada en una caseta de jardinería.

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Momento de la detención en Santander. / RC

Breve parón

El pederasta dejó de actuar durante unos meses, hasta que volvió a la zona en la primavera siguiente, sabedor de que su caso no se consideraba como el de un violador en serie y que la presión policial había disminuido. El 10 de abril de 2014 asaltó a otra niña, esta vez de nueve años, cuando salía con dos amigas de una tienda de chucherías del barrio de Ciudad Lineal. Ortiz se ganó su confianza prometiéndole ropa. Una vez en su coche, la drogó y la llevó a un cercano piso familiar, donde la agredió sexualmente. El violador, acto seguido, lavó concienzudamente a la menor para borrar pruebas y luego la abandonó en una parada de metro.

La vorágine continuó el 17 de junio de ese año. De nuevo con engaños persuadió a una niña, en esta ocasión de seis años, para llevarla hasta un lugar apartado, donde consumó la agresión sexual. Como en la anterior ocasión y para borrar pistas, obligó a la pequeña a lavarse en la ducha del domicilio familiar antes de abandonarla en la calle.

Su última agresión fue el 22 de agosto, cuando logró burlar el vasto dispositivo policial que se había montado ante la escalada de abusos a menores en Ciudad Lineal. La víctima fue una menor de siete años. La raptó de un parque durante un descuido de su tío y su hermano. La niña fue víctima de los abusos en un descampado.

La escalada acabó el 24 de septiembre de 2014. Ese día Ortiz fue detenido en la casa de unos familiares en Santander, donde había huido acosado por la Policía.

Su abogado dice estar «muy harto» de la presión mediática

El abogado del presunto pederasta de Ciudad Lineal se ha mostrado esquivo ante los medios de comunicación al afirmar que está "muy cansado y muy harto" de la presión mediática que le acompaña al defender a Antonio Ortiz.

Cristóbal Sitjar ha rehusado atender a los periodistas que le esperaban a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid tras la primera sesión del juicio contra Ortiz, que se enfrenta a penas de entre 126 y 26 años de prisión por secuestrar y agredir sexualmente a cuatro niñas de entre cinco y nueve años.

"Estoy muy cansado y muy harto", ha expresado mientras se trataba de zafar de la nube de periodistas, a quienes tan solo ha comentado que la estrategia de su defendido de no declarar ante el tribunal estaba prevista de antemano.

Su malestar con la prensa también ha quedado patente dentro de la sala cuando nada más entrar los fotógrafos para tomar imágenes del acusado, se ha puesto de pie y se ha situado fuera del foco de las cámaras porque, como había solicitado al tribunal minutos antes, no quería ni fotos ni vídeos "para no tener más problemas en la calle al ser un asunto tan mediático"