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Euskadi: gana la estabilidad

Íñigo Urkullu, que reconquistó para el PNV el Gobierno vasco en 2013 después del interregno de una legislatura en que los nacionalistas fueron descabalgados del poder a consecuencia del fallido ‘plan Ibarretxe’, representaba en esta ocasión la estabilidad, la continuidad de unas políticas pragmáticas de las que ha desaparecido ‘la cuestión nacional’ para dar paso a una intensa reforma social que ha reducido significativamente el paro -el objetivo es dejarlo en el 10% en la legislatura que va a comenzar- y ha introducido dosis plausibles de equidad a través de medidas que gozan de gran consenso. Hasta Podemos ha elogiado la preocupación social del gobierno vasco, que ha creado incluso una admirable institución, la Renta de Garantía de Ingresos, que incluye una Renta Básica para la Protección y la Inclusión social que recibirán quienes no perciban rentas del trabajo y una Renta Complementaria de Ingresos del Trabajo, dirigida a quienes, pese a disponer de un trabajo precario, no consigan salir del umbral de pobreza. El País Vasco está en esto de avanzadilla, a la cabeza de la Unión Europea.

El nuevo rumbo del PNV, que ha logrado 29 escaños y 389.000 votos -unos 5.000 más que hace cuatro años-, que ha dejado prácticamente atrás el soberanismo rampante y que ha permitido el florecimiento de la sociedad vasca después del final de la violencia etarra, ha rendido sus frutos, y Urkullu será seguramente investido lehendakari con apoyo del PSE, que con 9 escaños experimenta una caída relevante y queda por detrás de Podemos (11 escaños). EH Bildu (17 escaños) ha logrado imponerse con diferencia a Podemos, formación que ha ido en cabeza en las elecciones generales estatales. Ciudadanos, organización que pidió el fin del concierto vasco (aunque después ha rectificado parcialmente), no ha conseguido heredar el escaño de UPyD.

La opción alternativa a la representada por PNV-PSE era la formada por EH Bildu y Podemos, que reúne menos escaños que aquélla y que en ningún caso obtendrá el respaldo del PP (también 9 escaños), que con seguridad se mantendrá cooperativo con la mayoría relativa de gobierno. La investidura del lehendakari no arrojará dificultades ya que según el estatuto vasco accederá a la presidencia del gobierno quien más votos obtenga, con la particularidad de que en eta elección no se puede votar no: sólo sí o abstención.

No ha habido, pues sorpresas. Se confirma la fortaleza del PNV, que consigue un claro liderazgo a pesar de la fragmentacidel abanido; se coneza del PNV, que consigue un claro liderazgo a pesar de la fragmentaci plausibles de equidad que goza de granón del abanico parlamentario; se constata la dramática debilidad del PSOE, que obtuvo 16 escaños en 2012 y 25 en 2009; se asiste a la consolidación de Podemos en la periferia del Estado y a la inquietante presencia de la izquierda abertzale que se mantiene como segunda fuerza aunque con escasas oportunidades de influir.