Iberdrola anuncia el cierre de la térmica de Velilla y Lada y 'entierra' la polémica línea de alta tensión

Protesta en Cistierna en 2007 contra la Sama-Velilla/Peio García
Protesta en Cistierna en 2007 contra la Sama-Velilla / Peio García

El cierre de las dos térmicas imposibilita el desarrollo del tendido eléctrico entre Palencia, León y Asturias | La compañía justifica el cierre en el objetivo de reducir las emisiones de C02 un 50% en 2030

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Iberdrola anunció este viernes que procederá al cierre de las centrales térmicas de Velilla del río Carrión (Palencia) y Lada (Asturias) y, con ello, entierra para siempre el polémico proyecto de la línea de alta tensión Sama-Velilla.

Se trata, según señaló la compañía, de una decisión “mediante la que se ratifica” la idea de reducir las emisiones de CO2 en un 50 por ciento en el año 2030 respecto a los niveles de 2007 y de ser neutra en carbono en 2050. La petición de la autorización para su clausura se realizará ante el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital para ambas plantas, que suman una potencia de 874 megavatios.

La Sama-Velilla era un proyecto de Red Eléctrica de España que preveía construir una línea de alta tensión entre los municipios de Langreo (Asturias) y Velilla del Río Carrión (Palencia) atravesando la Cordillera Cantábrica plantea un doble circuito de 400 kilovatios que conectaría las centrales térmicas de Lada y Velilla, discurriendo durante 124 kilómetros por un total de 19 municipios.

El anteproyecto que en su día presentó el Ministerio de Industria y Energía por mediación de las direcciones provinciales de Industria de Asturias, León y Palencia, en agosto de 1984, recibió una fuerte contestación social que durante años desoyó REE que llegó a fijar su finalización en el año 2011.

Durante años, REE defendió la necesidad de la Sama-Velilla y recordó que Castilla y León no van a ser las únicas beneficiadas" por este tendido eléctrico, sino que a Galicia también le interesa la línea eléctrica porque si no su capacidad de evacuación por la cornisa se puede ver frenada.

En los últimos años, el ente energético había remarcado que la Sama-Velilla ya no era una prioridad en un contexto de recortes presupuestarios mientras que el gobierno de Asturias llevaba el proyecto a primera línea a pesar de contar con más de 27.000 alegaciones por parte de las zonas afectadas.

Un proyecto que ahora, Iberdrola entierra con la decisión del cierre de estas dos instalaciones térmicas.

ompromiso con las térmicas

En el caso concreto de las centrales de Lada y Velilla, Iberdrola señaló que su cierre no afectará al compromiso de la compañía con el empleo, ya que recolocará al 100 por 100 de la plantilla (90 empleados en Lada y 80 en Velilla).

Así será tanto en las labores de desmantelamiento de ambas plantas, que se extenderán durante cuatro años desde la fecha de aprobación de cierre por parte del Ministerio de Energía y supondrán una inversión cercana a los 35 millones de euros, como en otras instalaciones de la empresa. Las zonas ocupadas por Lada y Velilla serán a su vez objeto de una restauración paisajística.

De esta forma la compañía eléctrica ha decidido completar el proceso de cierre de todas sus centrales de carbón en el mundo, fuente de energía que, recordó, representa en la actualidad sólo el 1,8 por ciento de la capacidad total del grupo, que asciende a 48.062 megavatios (MW), y el 1,5 por ciento de la producción eléctrica en los nueve primeros meses del año en curso (1.596 sobre 102.494 gigavatios).

Emblema de la montaña palentina

El paisaje de la comarca de Guardo no se entiende ya sin el humo que emana de las chimenas de la centras térmica de Velilla, un proyecto que surgió hace cinco décadas. Una planta que se ha erigido como uno de los motores industriales de la zona y que forma parte, no sólo de la historia del norte palentino, sino que también se ha convertido en un emblema de una de las comarcas mineras más imporantes del norte de Castilla y León. Esta insginia velillense corre ahora el riesgo de desaparecer, tras conocerse la decisión de Iberdrola de poner fin a la producción eléctrica.

La térmica de Velilla es, sin duda, una de las centrales más icónicas de este tipo del norte del país y se convirtió también en uno de los emblemas de Iberdrola en este tipo de energía, al ser la primera de la compañía en obtener la certificación de Calidad de Aenor en 2004.

En contraste, subrayó, que “como reflejo de su apuesta por las energías limpias y la sostenibilidad energética”, Iberdrola ya cuenta con 28.778 MW de capacidad operativa a través de fuentes renovables de producción de energía, fundamentalmente eólica, tanto terrestre como marina (15.902 MW) e hidroeléctrica (12.756 MW).

Tras el cierre de las últimas plantas de carbón operativas la empresa añadió que “no incidirá en la seguridad del suministro eléctrico”, el porcentaje de la capacidad de producción de electricidad libre de emisiones del grupo quedará en el 68 por ciento, elevándose en España hasta el 76 por ciento”.

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