leonoticias.tv | Así fue la ceremonia de Las Cabezadas en directo

El alcalde hace entrega al Cabildo de San Isidoro del cirio.

La Real Colegiata de San Isidoro vuelve a ser escenario de la batalla lingüística entre el pueblo y la iglesia para discutir sobre el 'foro u oferta'

A.C.

¿Seré éste el año en el que el pueblo de León y el Cabildo alcancen un acuerdo? La Real Colegiata acoge en la mañana de este domingo la tradicional ceremonia de Las Cabezadas, que conmemora el agradecimiento del pueblo leonés por la rogativa de lluvia en el año 1158, cuando la sequía acuciaba al campo.

Un nuevo cara a cara entre el pueblo y el Cabildo para defender la obligatoriedad de la entrega de un cirio y dos hachas de cera como reconocimiento a la milagrosa colaboración del santo.

Por un lado, el concejal Fernando Salguero, que repite para defender la voluntariedad de la ofrenda. Su rival a batir, el canónigo y director del Museo de San Isidoro, Luis García Gutiérrez. Ambos harán uso de su ingenio y picardía para lograr que la balanza se incline a su lado.

Una ceremonia que ofrecerá en directo leonoticias.tv a partir de las 12:00 horas, cuando está prevista la llegada de la representación municipal a la plaza de San Isidoro. Una vez allí y tras ser recibidos por el Cabildo, accederán al interior del templo, donde protagonizarán la 'batalla' lingüística en el claustro.

La tradicional eucaristía que dio paso a la tradicional despedida en la plaza de San Isidoro. Allí la corporación municipal, al toque del bastón del alcalde de León, saludaron con una inclinación tres veces al Cabildo para, una vez finalizado, regresar al Ayuntamiento de San Marcelo.

Una historia de 1158

Los hechos se remontan al año 1158, cuando los leoneses decidieron sacar en procesión a los restos de San Isidoro como rogativa de lluvias, pero en Trobajo del Camino comenzó a llover de tal forma que quienes portaban al santo no pudieron con él y tuvieron que dejarlo en el suelo.

Entonces, la reina Doña Sancha permaneció tres días y tres noches orando y en ayuno, hasta que aparecieron cuatro niños que consiguieron portar de nuevo al santo y devolverle a su templo leonés, por lo que se ofrecieron un cirio y dos hachas de vela.

En agradecimiento por este y otros milagros que sucedieron después, la ciudad, representada por su Ayuntamiento, acude voluntariamente cada año a la Basílica de San Isidoro para ofrecer un cirio de una arroba y dos hachas de cera.

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