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El mejor anfiteatro castrense

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Uno de los laterales del anfiteatro que tuvo que ser reforzado por los romanos. / Sandra Santos

  • Dos criptas en la calle Cascalerías muestran el trabajo de la Legio VI y la Legio VII Gemina en su asentamiento en la capital de la provincia | Unos restos que ya han sido visitados por más 16.000 personas en lo que va de año

Los romanos se instalaron en León durante siglos y en el año 13 a.C. la Legio VI y posteriormente la Legio VII Gemina se asentó en la ciudad dejando el único campamento militar de la península. Nunca antes se vio un imperio tan extenso como el romano y el campamento militar de León permaneció en activo hasta finales del V d.C.

«Hay que tener en cuenta que este es el único campamento militar que existe en la península ibérica», explica Victorino García Marcos, arqueólogo municipal. Este hecho no es nada extraño teniendo en cuenta que la Legio VII Gemina es la única que a partir del siglo I queda en el territorio español.

Construido fuera del campamento militar en la calle Cascalerías se encuentra un anfiteatro que ha llegado a nuestros días como algo exclusivo en la ciudad de León. Como centro de lucha y combate entre gladiadores o incluso entre hombres y animales el anfiteatro castrense también se utilizó para dar servicio a la población que vivía fuera del campamento militar.

La cripta en fotos

  • Anfiteatro romano en León

«Este edificio dentro del recinto ocuparía una parte muy grande del campamento», explica el arqueólogo municipal. Este motivo hizo que la obra se realizase fuera y así también se beneficiase de ella el pueblo. «Aunque su función primigenia era la lucha, también se celebraron en su interior paradas, arengas y el entrenamiento de las tropas», añade Victorino García.

'Cripta de Cascalerías'

Encontramos una parte del anfiteatro en la calle Cascalerías, donde hay dos criptas que corresponderían solamente al 20% de la construcción completa. Además sólo se conserva la parte inferior del mismo, ya que las gradas eran de madera y el paso del tiempo ha acabado con ellas.

Por ello, desde el punto de vista de su estructura al ser una construcción militar se compone de un graderío de madera apoyado en una base en piedra, que en algunos casos resulta menos espectacular que un construcción completamente petrea.

Es una construcción muy especial y costosa, ya que se sitúa en una parte de la ciudad que se encuentra parcialmente inclinada, por lo que en su momento se tuvo que reforzar la parte inferior del anfiteatro. Son evidentes las grietas que se advierten en los muros de piedra y que como explica Victoriano García tuvieron que ser reparadas para que no se cayese el graderío.

A pesar de que en España es una construcción única, los romanos cuando encontraban un modelo que les servía lo usaban en todo el imperio. Por ello, son varias las muestras de anfiteatros castrenses que se encuentran en otros países.

Este hecho sucede en Gales, donde se encuentra el ejemplo más importante y mejor conservado. «Situado en la ciudad de Carleon, que como se puede apreciar tiene un topónimo similar al nuestro, y que en gaélico significa ciudad de la legión», explica el arqueólogo.

Un anfiteatro que en su día albergó a 5.000 personas en sus graderíos y que en lo que va de año son más de 16.000 los visitantes que han revivido una parte de la historia. Los grupos no pueden superar las 25 personas y provienen del recorrido de la ruta romana (aproximadamente 3.100 visitantes), también se suman aquellos curiosos que hacen la visita específicamente a la cripta y suman alrededor de 5.000 personas. Pero el grueso de los visitantes accede al anfiteatro desde el Centro de Interpretación León Romano y en lo que va de año ya superan los 8.000.