Nubia Muñoz: «Es una gran tragedia que haya médicos antivacunas»

Nubia Muñoz posa durante una visita a España. /Kike Para
Nubia Muñoz posa durante una visita a España. / Kike Para

La epidemióloga colombiana estableció que la infección del virus del papiloma humano es la causa principal del cáncer de cérvix

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Nubia Muñoz (Cali, Colombia, 1940) habla de forma pausada, reforzando sus palabras con el movimiento constante de la mano. En 1969, «hace un mundo», se incorporó a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer en Lyon, tras estudiar Medicina en Cali y Patología en el Instituto Nacional del Cáncer (EE UU) y obtener un máster en Salud Pública. Destacan sus estudios sobre el virus del papiloma humano (VPH) y su relación directa en el cáncer de cuello uterino o cérvix. Una enfermedad intrínsecamente relacionada con la pobreza. Candidata al Nobel de Medicina, ha recibido, entre otros premios, el Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo.

- ¿Qué objetivos tenía cuando comenzó a estudiar Medicina?

La idea era quedarme en Colombia. No tenía planeado ni terminar en Francia ni ir a Estados Unidos a concluir mi entrenamiento en epidemiología. La idea era trabajar siempre en Colombia, pero resultó que he pasado más años fuera (risas).

- En su campo, el cáncer de cérvix, se ha logrado crear una vacuna. ¿Es posible la erradicación de la enfermedad?

Es difícil poner un límite y decir erradicar. No creo que eliminar el VPH totalmente sea fácil porque es una de las enfermedades sexuales transmisibles más frecuentes. Todo el que tiene una actividad sexual normal tiene un 80% de probabilidad de adquirir este virus. Pero sí podemos hablar de reducir el cáncer de cuello uterino. Hay países africanos que tiene incidencia de 30 por 100.000. Si lo bajamos a menos de 5 por 100.000 ya es un logro importante.

- ¿Cómo se reducen esas tasas?

Con recursos y prioridades. Si los gobiernos no son conscientes de que esto es una prioridad de salud pública, no hay nada que hacer. Es un cáncer que afecta a mujeres, y encima pobres.

- Una doble discriminación.

Sí. Además, en estos países africanos, mujeres con 30 o 40 años se mueren y dejan a sus familias totalmente desprotegidas porque son en muchas ocasiones las cabezas de familia.

- ¿Falta voluntad política?

En muchos casos, sí. Ahora están despertando.

- ¿El siguiente paso en la vacuna es lograr la monodosis?

Hay tres tipos de vacunas. La ideal es la nonavalente (protege de nueve tipos de virus de papiloma humano), que tiene el potencial de eliminar el 90% de los cánceres cervicales y casi el cien por cien de las verrugas genitales. Hasta hace cuatro años se decía que eran necesarias tres dosis. Luego se hicieron estudios comparando niñas que habían recibido dos dosis con otras que tuvieron tres y se ha visto que la protección es bastante similar. Entonces, la OMS hizo una recomendación de que en niñas menores de quince años se les diera dos. Ahora hay estudios en la India que indican que hasta los 18 años se pueden usar dos dosis y hay otro estudio en curso en Costa Rica comparando una dosis con dos dosis. Si una dosis funciona y la vacuna nonavalente se puede introducir, sería la solución para combatir este cáncer en los países pobres. Es más fácil de dar una inyección que dos o tres.

- Australia ha decidido dar la vacuna del VPH para los chicos, ¿qué le parece esta decisión?

Es un ejemplo a seguir porque tienen unos programas de vacunación muy buenos. Todos los modelos matemáticos dicen que si tienes una tasa de cobertura alta en niñas, 80% o más, realmente vacunar niños no va a tener impacto para el cáncer de cuello uterino. Pero sí va a proteger al niño de las verrugas genitales y de otros cánceres, como el de ano o el de orofaringe.

- ¿Es partidaria de la vacunación obligatoria?

Cada país es un caso y debe decidir sus políticas. En el caso del cáncer de cuello uterino, soy partidaria de que sea obligatoria en países de África o América Latina donde la incidencia es alta. Aquí en Europa, que hay programas de detección precoz, no sería necesario.

- En Italia, la ministra de Sanidad es una reconocida antivacunas, ¿qué le parece a usted todo este movimiento?

Es una tragedia muy grande que haya colegas médicos antivacunas. En Colombia tenemos médicos inmunólogos que están proponiendo al Gobierno que se haga un test para detectar primero si la gente tiene una susceptibilidad a la enfermedad autoinmune. Esto es descabellado porque no existe un test de este tipo. ¿Por qué? Por otros intereses secundarios y económicos. Ante esta situación, solo queda la educación de la población y los doctores.

- ¿Hay que trabajar mucho en la prevención?

Conocemos la causa de la mitad de los cánceres. El tabaco está detrás del 20% al 30%. Y a pesar de todo esto, la gente sigue fumando. Hay mucho trabajo que hacer.

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