Nueve consejos para evitar que te estafen en los alquileres vacacionales

Nueve consejos para evitar que te estafen en los alquileres vacacionales
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Desconfiar de los chollos, leer la letra pequeña o contactar con el anunciante son algunas de las recomendaciones que ofrecen desde el Instituto Vasco de Consumo-Kontsumobide

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Apartamentos increíbles a primera línea de playa, áticos en pleno centro de las ciudades, lujosas villas a mil euros a la semana... y hasta modestos pisos a las afueras. Los estafadores de los alquileres vacacionales que se anuncian por internet ya no solo recurren a fotografías de casas espectaculares a un precio irrisorio para engañar a las víctimas. Son conscientes de que las gangas demasiado evidentes hacen sospechar, así que se las ingenian para que sus anuncios parezcan reales. Pero, ¿cómo podemos evitar caer en la trampa? La mayoría de los usuarios detecta el engaño cuando ya está en el destino turístico. Al llegar descubren que la vivienda no existe o, de existir, no cumple con los requisitos ofertados o no guarda relación con el anunciante. Nora Abete, directora del Instituto Vasco de Consumo-Kontsumobide, ofrece algunos consejos para identificar y evitar los fraudes de alquiler vacacional.

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Páginas webs fiables

Los usuarios deben decantarse por realizar sus búsquedas en páginas web reconocidas y fiables, como Airbnb o Homeaway. «Es fundamental que elijamos portales conocidos que sepamos que tienen buena reputación y desconfiar de ofertas que se incluyen en tablones de anuncios sin haber pasado ningún filtro», recomienda Abete. Una de las fórmulas que utilizan los estafadores es crear páginas muy similares a las originales para que el usuario piense que navega por ellas. Es decir, generan una copia que visualmente es casi idéntica, pero que incluye algunos sutiles cambios en la URL. Para no caer en el engaño, basta con cerciorarse de que delante de la dirección se muestra el protocolo de seguridad 'https'. Además, hay que fijarse en que no han incorporado ningún añadido adicional delante del '.es'.

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Leer los comentarios...

Una vez seleccionado el apartamento que nos gusta, es recomendable ver si tiene comentarios de otros usuarios. «Las reseñas de anteriores inquilinos nos dan una pista del estado en el que se encuentra el inmueble», asegura la directora de Kontsumobide.

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... Y la letra pequeña

Los usuarios también deben leer la política de cancelación y el apartado de condiciones antes de realizar la reserva. Y comprobar si el importe a pagar es el precio final o falta por incluir otros cargos: comisión para la web, servicio de limpieza, plaza de aparcamiento, impuestos locales… Además, es recomendable saber previamante si hay que depositar una fianza y en caso afirmativo conocer la cuantía de la misma, el tipo de incidencias que cubre y las condiciones de devolución. «Muchos de estos portales no dan los importes finales y acabas pagando mucho más de lo que creías», afirma Abete. De hecho, La Comisión Europea acaba de llamar al orden a Airbnb por no mostrar el coste total desde el principio, ya que los precios van cambiando a lo largo del proceso de reserva.

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Bueno, bonito y barato

Se debe desconfiar siempre de los alquileres que tengan precios por debajo del mercado, así como de las ofertas demasiado atractivas. Si es muy bueno, bonito y barato, hay trampa. «Los chollos y las fotografías espectaculares nos deben hacer sospechar».

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La redacción da pistas

La forma en la que está redactado el anuncio también puede dar pistas de las verdaderas intenciones del anunciante. Algunas de estas prácticas fraudulentas presentan características comunes, como una mala traducción al castellano, lo que lleva a pensar que son mensajes automatizados. La combinación de una incorrecta ortografía y sintaxis, así como el empleo de frases en desuso podrían tener detrás a una banda organizada que opera desde el extranjero.

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Contactar con el anunciante

En caso de duda, es preferible contactar con el anunciante antes de reservar el alojamiento. «De esta forma, podremos confirmar su identidad y hacerle todo tipo de preguntas», señala la experta. Si no es posible hablar por teléfono con él o se trata de un número de pago, lo más razonable es abandonar la idea de alquilar el piso. Es habitual que los estafadores solo faciliten un email y, una vez recibidos los contactos, contestan a los usuarios desde otro correo electrónico, lo que dificulta el seguimiento en caso de demanda. Eso sí, siempre es preferible contactar por escrito, para que se pueda usar como prueba en caso de una futura reclamación.

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Búsqueda en internet

Aunque internet se ha convertido en un 'coladero' para esta clase de estafas, también resulta una poderosa arma para destaparlas. Una simple búsqueda en Google tecleando la dirección de la vivienda o el nombre del propietario, puede revelarnos si ha engañado antes a otras personas. Además, en Google Street View podemos comprobar la situación del inmueble y ver si el exterior coincide con las fotos del anuncio. En cuanto al interior, una búsqueda en Google images permitirá al usuario saber si esas fotos se han usado antes en otras web para anunciar pisos con direcciones diferentes.

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Prudencia a la hora de pagar

El objetivo del timador es sacar dinero, así que querrá cobrar la renta del alquiler -mejor si es en su totalidad- cuanto antes. Por tanto, es recomendable usar métodos de pago seguros. «Si tenemos que abonar el importe a un particular debemos hacerlo mediante tarjeta de crédito o paypal para que quede rastro del pago, además hay que guardar siempre todas las pruebas de que hemos abonado el importe y no hacer un ingreso a una cuenta bancaria sin tener ningún tipo de garantía», aconseja Abete. Algunas de estas plataformas de alquileres vacacionales retienen la cantidad abonada y no se la entregan al arrendador hasta que transcurren 24 horas desde la llegada de los nuevos inquilinos. «Debemos aprovechar ese margen de tiempo para reclamar a la plataforma en caso de que el inmueble no exista o no reúna las condiciones que prometía», afirma la directora de Kontsumobide.

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Quién es el anunciante

También es importante saber con quién estamos contratando la vivienda, ya que los derechos y la forma de reclamarlos varían en función de si es un particular o una agencia inmobiliaria la que se encuentra detrás de la reserva. Si el aquiler vacacional se contrata con una inmobiliaria, el cliente tendrá la consideración de persona consumidora. Podrá rellenar una hoja de reclamaciones y presentarla para intentar buscar una solución antes de acudir a los juzgados. Si la reserva se realiza con una persona propietaria que no se dedica al arrendamiento como actividad empresarial, el alquiler se entenderá realizado entre particulares y, por tanto, no regirá la normativa de consumo. «En este caso, desde Kontsumobide no podemos hacer nada», lamenta la directora del Instituto Vasco de Consumo. Según la normativa de la Comunidad Autónoma donde se ubique el inmueble, —como ocurre en el País Vasco—, puede que sí se pueda reclamar ante el Departamento de Turismo. Y si no es posible llegar a un acuerdo amistoso, la víctima del engaño deberá presentar una demanda judicial.

 

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