Arandilla del Arroyo, el pueblo más envejecido de la España vaciada

Arandilla del Arroyo (Cuenca)/R. C.
Arandilla del Arroyo (Cuenca) / R. C.

Sólo uno de sus diez vecinos censados tiene menos de 65 años

J.V. MUÑOZ-LACUNACuenca

Situado en La Alcarria conquense, Arandilla del Arroyo tiene el triste honor de ser el pueblo más envejecido de España pues de sus diez vecinos empadronados tan sólo uno tiene menos de 65 años de edad, aunque pronto los cumplirá ya que tiene 61. Este municipio, que vivió sus mejores años demográficos en la década de los 50 del pasado siglo -llegó a contar con 215 habitantes- es un ejemplo más de la llamada «España vaciada» en una comunidad -Castilla-La Mancha- en la que 735 de sus 919 municipios tienen menos de 2.000 habitantes.

En Arandilla del Arroyo, los más viejos -casi todos- aún recuerdan que disponían de una escuela llena de niños pero hoy a los más pequeños sólo se les ve en fines de semana y fiestas cuando sus familias se desplazan al pueblo de sus orígenes. Además, el médico sólo visita la localidad un día a la semana. Así las cosas, resulta complicado evitar la muerte de un pueblo en el que nació un personaje ilustre en el siglo XVII: el pintor barroco Pedro Ruiz González. Los vecinos, en un último intento de supervivencia, decidieron alejarse de los grandes partidos políticos en las elecciones municipales de este año y dieron su confianza a una agrupación independiente que cosechó 6 de los 10 votos -los otros 4 fueron abstenciones- y que ahora busca soluciones.

Pueblos que remontan

Arandilla del Arroyo vivió el último nacimiento de un vecino hace tres décadas. Mejor suerte acaba de tener otro pueblo de Cuenca, San Martín de Boniches, que ha tenido que esperar casi 20 años para que naciera un bebé, Eric, cuyos padres, Diego y Nerea, apuestan por vivir en el medio rural. Es el más joven de esta localidad de la Serranía de Cuenca. «Tenemos 43 habitantes censados pero no viven aquí todo el año y en invierno apenas somos 25 y no hay ni 10 casas abiertas», lamenta su alcalde, Julián Ruiz.

San Martín de Boniches (Cuenca).
San Martín de Boniches (Cuenca). / R. C.

En la provincia de Cuenca, una de las más castigadas por la despoblación, otro pequeño pueblo de la comarca de La Alcarria, Gascueña, ha desarrollado una idea como solución a un contratiempo: la casa cuartel de la Guardia Civil cerró en 1992 y ahora el edificio se ha vuelto a utilizar alquilando los pisos por 100 euros al mes. Sólo se exige a los inquilinos que residan todo el año.

El proyecto está dando resultado y son ya varias las familias que han decidido mudarse a este municipio situado a 56 kilómetros de Cuenca capital y a 150 de Madrid que ya ve a niños correteando por sus calles. La última, una joven que regenta el pequeño supermercado del pueblo y que ha alquilado uno de los pisos para vivir con su hija. «Llevamos diez años tomando medidas contra la despoblación», recuerda la alcaldesa de esta localidad, María del Rosal Martínez, del PP, que ha convertido a su municipio en una excepción en una comarca envejecida.

Gascueña (Cuenca).
Gascueña (Cuenca). / R. C.

Gascueña tiene actualmente 170 habitantes -los niños representan alrededor del 10% de la población- y pronto espera superar los 200 con que contaba en 1991, justo antes de que la casa cuartel de la Guardia Civil echara el cierre.

Cinco minutos de paro «para seguir luchando»

Con el espíritu de «parar cinco minutos para no detenerse y seguir luchando», miles de ciudadanos han secundado las concentraciones convocadas en todos los rincones de la España vaciada, que este viernes ha vuelto a alzar su voz por un Pacto de Estado contra la despoblación.

El paro de cinco minutos, acompañado de concentraciones al mediodía en localidades de 23 provincias, había sido convocado por la Coordinadora de la España Vaciada, «como un grito de silencio para poder gritar más fuerte a continuación», como ha explicado, Pepe Polo, también integrante de la plataforma Teruel Existe.

En su cuenta de Twitter, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha calificado de «reivindicación justa» el paro, ha dado su apoyo al medio rural y a quienes lo habitan por «su papel esencial para el presente y futuro de nuestro país», y ha reiterado que trabaja «para llenar la España vaciada de oportunidades y servicios dignos».