Japón, el placer de la caída de las hojas

Puente de Togetsu-kyo. /JNTO
Puente de Togetsu-kyo. / JNTO

Desde octubre hasta mediados de diciembre los vistosos bosques nipones ofrecen un espectáculo de color

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Japón es un país de contrastes en que cada estación tiene un color diferente. Acudir a las islas niponas en diferentes épocas del año es como visitar diferentes lugares aunque sea el mismo punto geográfico. Si en primavera el florecimiento del cerezo es tan importante que marca un festivo nacional en el país, en otoño la caída de la hoja se convierte en un placer para cualquier observador gracias a sus colores. Sólo hay que saber escoger el momento y el escenario adecuado porque la desnudez de los bosques comienza a mediados de octubre y termina a principios de diciembre.

En Kioto, uno de los lugares preferidos es el templo de Jojakkoji, donde se presentan los japoneses a disfrutar del Arashiyama. Senderos recogidos, pequeños templos y los vistosos bosques tan bien cuidados por los locales mecen al visitante en un letargo de placer. A elo se añade el bosque de bambú de Sagano y el puente de Togetsu-kyo, puntos estratégicos para unas vistas increíbles en noviembre, cuando el otoño llega a la antigua capital del país.

Uno de los puentes en el valle de Korankei.
Uno de los puentes en el valle de Korankei. / JNTO

No son pocos los que se acercan al valle de Korankei (cerca de Nagoya, en el centro de Honsu) porque tiene fama de ser uno de los mejores lugares para disfrutar del otoño. Hay túneles de ramas y horas de arce roja (momiji) junto al río Tomoe. Los puentes suelen estar llenos de ávidos cazadores de colores.

Vista del monte Haruna.
Vista del monte Haruna. / JNRO

Uno de los primeros lugares en los que se puede admirar el cambio de los árboles de hoja caduca es el monte Haruna. Los puentes de hierror rojo sobre las gargantas ofrecen un contraste vivo para quienes quieren hacer fotografías, grabar la naturaleza japonesa en sus vídeos o simplemente disfrutar con al vista. Como recuerda la Oficina Nacional de Turismo de Japón, hay plataformas de observación específicas para el placer de los ojos. El trayecto de los turistas puede terminar o comenzar en el teleférico junto al lago Haruna, formado en el cráter de un estratovolcán inactivo.

Genbikei.
Genbikei. / JNTO

Quien prefiere combinar el respeto y sentimiento religioso japonés con la naturaleza puede acudir a la prefectura de Iwate, donde hay diferentes templos Patrimonio de la Humanidad y un desfiladero emparentado con la garganta de Genbikei en el que observar desde principios de octubre la metamorfosis estacional.

 

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