Torra insta a resistir frente a la violencia del Estado para hacer efectiva la república

Fotografía facilitada por la Generalitat de su presidente, Quim Torra, en su tradicional mensaje institucional en la víspera de la Diada. /Efe
Fotografía facilitada por la Generalitat de su presidente, Quim Torra, en su tradicional mensaje institucional en la víspera de la Diada. / Efe

El independentismo afronta la Diada dividido y sin una estrategia clara sobre cómo avanzar hacia la secesión

CRISTIAN REINOBarcelona

Quim Torra insiste. Su objetivo para la legislatura es hacer efectiva la república que la Cámara catalana declaró hace un año. Ese es el compromiso que adquirió el día de su investidura y que reiteró en la vigilia de la Diada nacional de Cataluña, la jornada que vuelve a marcar la agenda catalana y que por séptimo año consecutivo vivirá hoy una manifestación multitudinaria a favor de la secesión.

El presidente de la Generalitat pronunció un discurso institucional, transmitido en TV-3 a las nueve de la noche, en el que instó a los catalanes a «resistir» frente a las «injusticias, las amenazas, el miedo, la violencia, las cárceles y el exilio» para poder alcanzar la plena libertad. Torra marcó distancias respecto a sus antecesores. Por primera vez, la Generalitat organizó una agenda de actos institucionales de contenido explícito a favor de la secesión. De ahí que por primera vez la oposición constitucionalista plantara al Ejecutivo en las celebraciones oficiales del 11-S que tienen lugar de víspera.

Torra quería dejar su impronta en una Diada que se produce un año después de la declaración de independencia, de que el Gobierno aplicara el 155 y el Supremo enviara a prisión a los líderes del proceso. El Ejecutivo autonómico y las fuerzas secesionistas (los comunes también participaron) dedicaron los actos a reivindicar la libertad de los presos y los fugados y la independencia.

Así, el presidente de la Generalitat y el presidente de la Cámara catalana recibieron en el Parlament la 'Llama del Canigó', que simbolizaba la luz frente a la oscuridad del 155, y encabezaron una «marcha por la libertad», con un farolillo, pasando por el Born Centre Cultural (la «zona cero» de la guerra de 1714, según lo definió Torra cuando era su director), hasta la plaza de Sant Jaume. La Generalitat en pleno acudió además al Fossar de les Moreres, un memorial que recuerda a los caídos el 11-S de 1714.

Torra hizo un encendido homenaje a los que a su juicio dieron la vida por las libertades de Cataluña frente a las tropas borbónicas. Los catalanes, dijo en su discurso institucional, defendieron «hasta las últimas consecuencias» y hasta el «último instante del combate» uno de los «sistemas constitucionales más antiguos de Europa». «Su ejemplo -aseguró- perdura en nuestra memoria». A su entender, Cataluña, 300 años después, vuelve a estar en la encrucijada de decidir si se conforma o resiste y avanza, por lo que pidió a los catalanes que defiendan con uñas y dientes las libertades.

Discrepancias

Un discurso cargado de simbolismo para animar a la ciudadanía a la participación en la movilización de mañana. Porque, como todos los años, el acto central de la Diada volverá a ser la gran manifestación que organizan la ANC y Ómnium, aunque llega con el independentismo más dividido que nunca. El Parlamento catalán sigue cerrado a cal y canto, ya que JxCat y ERC no son capaces de ponerse de acuerdo sobre cómo aplicar la suspensión de los seis diputados procesados.

Pero sobre todo hay fuertes discrepancias respecto a la hoja de ruta que debe seguir el proceso. Oriol Junqueras, en TV-3, descartó hoy la vía unilateral, avisó que no puede haber «atajos» para alcanzar la secesión y que la única herramienta es el referéndum pactado con el Estado. Esquerra ha iniciado un desmarque cada vez más explícito respecto a las posiciones más radicales. Rufián abogó el sábado por «pinchar la burbuja del independentismo mágico», mientras Joan Tardà, en el Congreso, vio «estúpido» creer que se puede imponer la independencia al 50% de catalanes que no lo son.

Frente a la posición de ERC, está la de Puigdemont y la ANC. «La unilateral es la única vía posible», lleva días insistiendo la presidenta de la Asamblea, Elisenda Paluzie.

Para calmar a los más radicales, el presidente de la Generalitat anunció en 'El Temps' que antes del 1 de octubre se pondrá en marcha el llamado Consejo de la República, un supuesto gobierno en el exilio presidido por Puigdemont y cuya principal misión será ejercer de ariete propagandístico de la causa secesionista en foros europeos. También en breve arrancará el foro cívico y social constituyente, con el que el presidente de la Generalitat quiere que se vaya gestando la Constitución catalana.

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