Sánchez tiende la mano a Ciudadanos para un pacto tras las generales

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. /efe
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / efe

El presidente del Gobierno pide dejar atrás la 'vetocracia' y el cordón sanitario impuesto por Rivera y Casado a un Ejecutivo socialista

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Todas las encuestas coinciden en dos cosas. La primera es que a día de hoy el PSOE sería la fuerza más votada. La segunda, que en ningún caso podrá gobernar en solitario, por lo que cualquier aspirante a ser investido presidente del Gobierno deberá, por fuerza mayor, tejer alianzas con otras formaciones.

El primero en mover ficha en este sentido fue Ciudadanos. Albert Rivera ya ha dejado claro que en ningún caso pactará con Pedro Sánchez y el PSOE. Y es que la posición con respecto a Cataluña ha provocado que los mismos protagonistas que firmaron un pacto de Gobierno en febrero de 2016 se encuentren más alejados que nunca. Incluso, que sus últimos debates en el Congreso hayan sido de los más virulentos que se recuerdan en esta legislatura que está a punto de expirar.

Pese a la posición de Ciudadanos, Sánchez no tira la toalla. Le anima que Rivera ya dijera en el pasado que nunca apoyaría a Mariano Rajoy y, a la postre, fuera el único grupo parlamentario que votó en contra de la moción de censura. Eso, y que tras la opa realizada por Carles Puigdemont al PDeCAT el apoyo de los exconvergentes a un Ejecutivo del PSOE se antoja ahora más complicado que nunca.

Combatir la «vetocracia»

Con este panorama, Sánchez lanzó este domingo un guiño a los liberales. Desde A Coruña, donde viajó para participar en un acto de los socialistas gallegos, el presidente del Gobierno llamó a combatir a «vetocracia», como ha bautizado al «cordón sanitario» que el PP y los liberales han prometido aplicar al PSOE.

«España necesita acuerdos», recalcó el candidato socialista, que además volvió a agitar el miedo de una reedición a nivel nacional del pacto entre el centro derecha en Andalucía. Es precisamente la baza de Vox a la que se aferran en el PSOE para mantener la esperanza en un posible apoyo de Ciudadanos. Pero para que eso suceda, primero los liberales deberían quedar por detrás del PP en los comicios de abril, porque de lo contraría Rivera podría tratar de alcanzar la Moncloa con el apoyo directo de los populares y, sin pedirlo directamente y por tanto sin comprometerse, el de los diputados que pueda obtener Vox.

Las señales que llegan desde Ciudadanos no invitan, en ningún caso, al optimismo de las filas socialistas. Pese a que los sectores más liberales de la formación podrían plantearse una negociación con el PSOE -el partido hasta hace dos años se declarara socialdemócrata en sus estatutos- su cúpula se mantiene firme en su no a un nuevo gabinete de Sánchez. «Es un peligro público y una persona capaz de hacer y decir cualquier cosa con tal de seguir en la Moncloa», dijo este domingo del presidente Inés Arrimadas.

La condición de Podemos

La otra opción de Sánchez para repetir en la Moncloa, si la aritmética se lo permite tras el 28-A, pasa por un pacto con Unidas Podemos. Pero a diferencia de lo ocurrido en la moción de censura, que los de Pablo Iglesias apoyaron sin pedir contraprestación alguna, esta vez la coalición izquierdista ha dejado claro que quiere entrar en el Gobierno. Lo ha dicho Iglesias en el pasado e insistió en ello esta semana Irene Montero. «Desde la sociedad hay un empuje insustituible, pero para convertirlo en ley necesitas estar en las instituciones. Y en concreto, en el Ejecutivo», señaló la portavoz parlamentaria para marcar terreno frente al PSOE.

El sueño de Sánchez, no obstante, es el de lograr armar un nuevo ejecutivo monocolor, una posibilidad que puede parecer utópica en un Parlamento que en apenas cuatro años ha pasado de estar dominado por un bipartito a contar, muy probablemente, con cinco grandes parlamentarios tras el 28 de abril.

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