Las candidaturas para el 28 de abril dan pie a la operación limpieza en los partidos

Arriba. Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Ciudadanos). En el centro. Pedro Sánchez (PSOE). Abajo. Pablo Iglesias (Podemos) y Santiago Abascal (Vox)./
Arriba. Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Ciudadanos). En el centro. Pedro Sánchez (PSOE). Abajo. Pablo Iglesias (Podemos) y Santiago Abascal (Vox).

La fidelidad al líder suele ser la mejor carta de presentación para entrar en las candidaturas

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

La confección de las listas electorales suele ser la oportunidad de hacer limpieza para el líder de turno de los partidos, máxime si es de nuevo cuño. Es lo que ha ocurrido en esta ocasión, sobre todo en el PP, y en menor medida en el PSOE, pero también en formaciones como Ciudadanos, Podemos o PDeCAT.

Casi el 80% de los cabezas de lista populares al Congreso son nuevos; circunstancia que se da en más del 50% de los socialistas. Los liberales aún no no han dado a conocer todas sus candidaturas, pero Albert Rivera anunció que la renovación será amplia. Solo 24 de los actuales diputados de Podemos repetirán, a su vez, en las listas para las elecciones del 28 de abril; y en el PDeCAT la escabechina de los no alineados con las tesis de Carles Puigdemont ha sido monumental.

Los líderes quieren asegurarse grupos parlamentarios afines, y para eso priman más las fidelidades y los ajustes de cuentas que los méritos o la trayectoria. El ejemplo de Pedro Sánchez con un grupo parlamentario de 84 diputados que en las primarias apoyaron de forma mayoritaria a Susana Díaz es el ejemplo de lo que no se debe hacer, a pesar de que los congresistas socialistas han mantenido una disciplina férrea en los nueve meses de Gobierno.

Los liberales aún no no han dado a conocer todas sus candidaturas, pero Albert Rivera anunció que la renovación será amplia

Pablo Casado ha confeccionado las listas del PP de acuerdo consigo mismo y su reducido equipo, entre ellos el secretario general, Teodoro García-Egea, y el vicesecretario de Organización, Javier Maroto. Las consultas a las direcciones provinciales no han condicionado la opinión del líder, que ha colocado en los números uno a personas de su confianza. Los pasados 'marianistas' o 'sorayistas' no eran méritos, más bien al contrario, para ir en las listas.

Lo mismo se puede decir en el PSOE. Acreditar un pedigrí 'susanista' era una mala carta de presentación. Sánchez ha escuchado a las federaciones, pero ha hecho lo que ha querido. Los méritos que han cotizado al alza han sido ser miembro del Gobierno o de la ejecutiva del PSOE, y haber sido leal al líder cuando vinieron mal dadas.

Un esquema que se repite en otras organizaciones. Los 'pablistas' tienen garantizado, en la medida de lo posible, el futuro en Podemos y los independentistas irredentos juegan con ventaja en el PDeCAT.

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