Se fuga de la cárcel de León durante un permiso Santiago Izquierdo Trancho, uno de los presos más peligrosos de España

Entrada del CIS de León. / EFE

El recluso, que tenía que haber vuelto al Centro de Inserción Social de León el pasado 30 de julio, no regresó | Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado mantienen abierta una investigación | Está condenado a 138 años de prisión

Sábado, 4 agosto 2018, 22:03

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se encuentran trabajando en la búsqueda de Santiago Izquierdo Trancho, un preso de la cárcel de Mansilla de las Mulas fugado el pasado lunes 30 de julio.

Imagen de archivo de Santiago Izquierdo Trancho.

El recluso, uno de los más peligrosos de la historia carcelaria española, debía ir en régimen de autogobierno (esto es, sin custodia y por sus propios medios) desde la prisión de Mansilla de las Mulas hasta el Centro de Inserción Social 'Jesús Haddad Blanco' de León capital. Saliendo a las 17 horas, su llegada se esperaba para las 19:00, pero esta nunca se produjo.

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Pasado el tiempo reglamentario, los organismos competentes abrieron la investigación y comenzaron su búsqueda, en una labor que fuentes oficiales no han dado aún por cerrada.

El perfil

Santiago Izquierdo Trancho ingresó en prisión por primera vez el 30 de mayo de 1985. Se trata de un recluso condenado por asesinato, intentos de fuga, secuestro de funcionarios, desacato, agresión, amenazas, robos y un nutrido historial que le hace tener el dudoso honor de ser de los presos más peligrosos de la historia española.

Sus intentos de fuga han sido contínuos y recurrentes. En la cárcel antigua de León trató de fugarse en al menos dos ocasiones. De hecho, en una de ellas, en sepriembre de 1987, encerró a un funcionario tras obligarle a abrir su celda, asesinando después a uno de sus compañero de tropelías en el patio de la cárcel. En otra ocasión logró llegar al tejado de la prisión, siendo capturado.

Ya en la cárcel de Mansilla de las Mulas, Santiago Izquierdo realizó un agujero en el techo con los mismos fines, aunque idéntico resultado. El fugado fue también uno de los líderes del motín que en 1991 sufrió la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Real).

Se trata, según apunta el sindicato Acaip, de un individuo capaz de ocultar cuchillos y pinchos en su estómago, serrar barrotes y disimularlo con pasta de dientes pintada, entre otras atrocidades.

Su condena se eleva a 138 años de cárcel.

¿Qué pasará ahora?

Cuando sea detenido, el recluso tendrá que enfrentarse a una nueva causa por quebrantamiento de condena, según apuntó el secretario del sindicato de funcionarios de prisiones Acaip en Castilla y León, José Antonio Cartón, que destacó que el Código Penal establece una distinción clara entre «una fuga, que consiste en evadirse de la prisión, y un quebrantamiento de condena, que es no incorporarse tras un permiso».

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