Dimite el cardenal francés que encubrió a un cura pederasta

El cardenal francés Philippe Barbarin abandona una rueda de prensa este jueves en Lyon (Francia), para anunciar que presentará su dimisión al papa Francisco tras ser condenado a seis meses de prisión por encubrimiento de actos de pederastia. /Alex Marin (Efe)
El cardenal francés Philippe Barbarin abandona una rueda de prensa este jueves en Lyon (Francia), para anunciar que presentará su dimisión al papa Francisco tras ser condenado a seis meses de prisión por encubrimiento de actos de pederastia. / Alex Marin (Efe)

Philippe Barbarin fue sentenciado a seis meses de cárcel exentos de cumplimiento y tiene previsto recurrir el fallo

PAULA ROSASCorresponsal. París

El más alto cargo de la Iglesia católica en Francia salpicado por los escándalos de pederastia, el cardenal Philippe Barbarin, anunció este jueves su dimisión después de ser sentenciado por un tribunal de Lyon a una pena de seis meses de cárcel por ocultar los abusos de un cura pederasta que trabajaba en su archidiócesis. La condena está exenta de cumplimiento y los abogados del religioso anunciaron ya que piensan recurrirla. Pero para las víctimas que sufrieron durante dos décadas los abusos del párroco Bernard Preynat el fallo es «una gran victoria para la protección de la infancia».

El tribunal consideró que Barbarin tomó conscientemente la decisión de no denunciar los hechos «para preservar la institución a la que pertenece» y para evitar el escándalo, no solo de los abusos cometidos por el sacerdote, sino de las «decisiones poco adecuadas de los obispos que le precedieron», según la sentencia. El religioso prefirió ocultar a la Justicia a las «numerosas víctimas de los abusos sexuales» e impedirles «la expresión de su dolor».

LAS CLAVES

La odisea de los afectados.
Para las víctimas, la sentencia supone «una gran victoria para la protección de la infancia»
Los caminos de la Justicia.
La Fiscalía no solicitaba pena y parecía que el religioso saldría indemne. Pero resultó condenado

La condena es especialmente simbólica. Arropados por la asociación 'La Parole liberée' (la palabra liberada), nueve hombres denunciaron en un primer momento al padre Preynat por los abusos que habían sufrido en los años 80 y 90, y posteriormente al cardenal Barbarin y otros representantes de la Iglesia por encubrirlos. Preynat aún no ha sido juzgado y la Fiscalía no había pedido ninguna pena contra Barbarin porque consideraba que los hechos ya habían prescrito.

Todo apuntaba a que el cardenal saldría indemne del juicio. Pero no. La Justicia decidió condenar al más alto representante de todos los acusados remarcando la responsabilidad de la jerarquía eclesiástica a la hora del encubrimiento. Los otros cinco acusados fueron absueltos.

Escándalo y dolor

Las víctimas aseguran que la condena de Barbarin marcará un antes y un después. «Esperamos que se rompa por fin la 'omertà' que reina en la institución», dijo este jueves a France Info Emmanuelle Haziza, abogada de una de las víctimas. El relato de estos hombres -niños en el momento de los abusos- durante el juicio conmocionó a la opinión pública. Su odisea fue recogida por el documental 'Grâce à Dieu' (Gracias a Dios), que ganó el Premio Especial del jurado en la Berlinale y que fue estrenada el mes pasado en Francia con polémica, ya que el abogado de Preynat había intentado impedirlo a través de la Justicia. Precisamente, el título de la película surge de una cita de Barbarin, quien en una rueda de prensa en 2016 dijo que «la mayoría de los hechos, gracias a Dios, han prescrito».

Este jueves, el cardenal anunció que en los próximos días iría a ver al Papa Francisco para entregarle su dimisión y declaró su «compasión por las víctimas». La Justicia terrenal consideró, sin embargo, que Barbarin pensó en el escándalo antes que en las víctimas, y en cómo perjudicaría el caso a la Iglesia antes que en el dolor de los afectados.