Afganistán vota bajo la sombra del fraude

Varias personas cargan con material electoral que se transportará a centros de voto no accesibles por carretera./REUTERS
Varias personas cargan con material electoral que se transportará a centros de voto no accesibles por carretera. / REUTERS

Las presidenciales de hoy, retrasadas dos veces, vienen marcadas por la amenaza talibán tras la ruptura de las negociaciones con EE UU

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Afganistán vuelve a las urnas para elegir presidente bajo la amenaza de unos talibanes que consideran los comicios «una farsa» manipulada por las potencias extranjeras. Al menos dos personas han muerto y otras 17 han resultado heridas como consecuencias de varios ataques perpetrados este sábado, en plena jornada electoral.

El actual presidente, Ashraf Ghani, aspira a repetir mandato en una cita -que en principio debía haberse celebrado en abril y se ha postergado en dos ocasiones- en la que su rival más importante entre los otros 14 candidatos volverá a ser Abdulá Abdulá, actual jefe de Gobierno. Se repite el pulso vivido en 2014, que acabó con la victoria del primero tras una jornada marcada por las denuncias de fraude.

La amenaza talibán se ha plasmado durante la campaña con atentados como el que el día 17 costó la vida a 48 personas que participaban en Charikar, provincia de Parwan, en el primer y único mitin que Ghani ha dado fuera de Kabul. La sombra del fraude y la inseguridad plantean un escenario en el que la participación podría ser inferior al 39% de hace cinco años, según los medios afganos.

EL DATO:

144.146
observadores afganos y extranjeros han sido acreditados para las elecciones presidenciales y seguirán hoy de cerca el desarrollo de la jornada en todo el país.

Los datos ofrecidos por la Comisión Electoral Independiente (CEI) muestran que unos 9,6 millones de afganos, un 34,5% de ellos mujeres, están llamados a votar, pero solo lo podrán hacer en 4.928 de los 7.385 centros electorales situados en áreas bajo control del Gobierno debido a motivos de seguridad. Los centros de votación permanecerán abiertos desde las 7.00 hasta las 15.00 hora local y «144.146 observadores afganos y extranjeros han sido acreditados, y seguirán de cerca la votación en todo el país», declaró el jefe del secretariado de CEI, Habib Rahman Nang. Las fuerzas de seguridad desplegarán 72.000 efectivos, según reveló el Ministerio de Interior, y en ciudades como Kabul se ha prohibido el acceso durante todo el día a camiones y furgonetas para reducir el riesgo de atentados.

Fuerza para negociar

Las presidenciales de 2014 estuvieron marcadas por las denuncias de fraude, como las parlamentarias de hace un año cuyos resultados oficiales siguen sin hacerse públicos. Ghani, que en 2014 recogió el testigo de Hamid Karzai, aspira a ganar para salir reforzado y coger las riendas de un posible proceso de paz con los talibanes. Tras un atentado en Kabul en el que murió un soldado estadounidense, Donald Trump dio por finalizadas las conversaciones con los insurgentes cuando el acuerdo ya estaba prácticamente cerrado y ahora Ghani, que fue apartado de las nueve rondas de contactos entre Washington y los talibanes en Doha, quiere pilotar un proceso puramente afgano.

La investigadora Ana Ballesteros apunta en el análisis preelectoral elaborado para el Observatorio Político y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán (Opemam), que «la repetición de irregularidades, las alegaciones de fraude y una baja participación, producirán una falta de legitimidad y un mandato débil, lo cual afectará a la capacidad del Gobierno afgano para negociar de igual a igual con los talibanes un futuro acuerdo de paz intraafgano».

Los insurgentes llamaron al boicot de este «proceso estadounidense bajo el nombre de elecciones». Unos 18 años después del inicio de la invasión de EE UU, los talibanes han ido ganando terreno y ya son 64 los distritos en el país, repartidos en 19 provincias, que el Gobierno de Ghani considera «ingobernables» debido a la amenaza insurgente. Algunos cambian de control de forma temporal cuando el Ejército es capaz de organizar contraofensivas, pero viven en permanente inestabilidad. En todas estas zonas no habrá elecciones y el poder lo seguirán teniendo los enviados del emirato talibán.