Alemania salva de la quiebra de Thomas Cook a la aerolínea Condor por seis meses

Un avión de la aerolínea alemana Condor, filial del grupo Thomas Cook, en el aeropuerto de Stuttgat./ EFE
Un avión de la aerolínea alemana Condor, filial del grupo Thomas Cook, en el aeropuerto de Stuttgat. / EFE

La filial escandinava del turoperador continuará adelante y afirma ser viable, mientras Reino Unido confirma la liquidación de 26 sociedades del grupo

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Este miércoles se empezó a ver algo de luz al final del túnel en el que la quiebra del grupo Thomas Cook, que cerró 2018 con una deuda de 439 millones de euros (algunos medios la elevan ahora a 560 millones), ha metido al sector turístico europeo, y al español –sobre todo Baleares y Canarias– en particular. El Gobierno alemán ha dado luz verde a un plan para rescatar a Condor, una de sus aerolíneas, al tiempo que estudia abrir una línea de liquidez para la filial germana del consorcio británico, que en las últimas horas siguió los pasos de su matriz al suspender pagos también.

Tanto el Ejecutivo federal como las autoridades del 'länder' (estado) de Hesse garantizan la devolución del crédito puente de 380 millones de euros que Condor –que tenía a 240.000 viajeros en el extranjero cuando estalló esta crisis– ha recibido por un período de seis meses, aunque la operación está sujeta también a la autorización de la Comisión Europea ante el riesgo de que pueda ser visto como ayuda de Estado. «Somos una compañía saludable y rentable que registrará un resultado positivo este año», defendió su consejero delegado, Ralph Teckentrup, quien dijo que con ese dinero «podremos pasar el invierno».

Pero tampoco podrán dormirse. «Ahora necesitamos encontrar un propietario», dijo el responsable de la compañía, aunque no mencionó posibles candidatos. Lufthansa sí mostró cierto interés hace unos meses, aunque desestimó la operación por la antigüedad de la flota y los altos costes de mantenimiento.

No es la única que necesitaría un nuevo dueño para subsistir a medio plazo. La propia filial alemana de Thomas Cook, que cuenta con 2.000 empleados y de la que dependen varias marcas (Neckermann, Öger Tours y Bucher reisen), solicitó este miércoles el concurso de acreedores ante la «imposibilidad de lograr una solución a corto plazo», aunque con la vocación de terminar siendo viable. Las autoridades del estado de Hesse se plantean darle otro préstamo para, al menos, garantizar los viajes de las vacaciones escolares de otoño.

La salvación de la empresa dependería, en última instancia, de desligarse del turoperador británico y encontrar un nuevo socio. De lo contrario, la quiebra podría arrastrar a casi todas las filiales, como ha ocurrido en Reino Unido con 26 sociedades ligadas a Thomas Cook, ahora en manos de los liquidadores para enajenar sus activos. Para evitarlo en Alemania, Condor solicitará a las autoridades concursales un procedimiento de blindaje para protegerse de reclamaciones sobre la matriz.

La ley de insolvencia alemana prevé conceder ese escudo jurídico por parte de los juzgados mercantiles cuando exista una «perspectiva de reestructuración exitosa», un proceso en el que participará un comité provisional de acreedores compuesto por proveedores, empleados y los propios aeropuertos donde operan. Ese mismo objetivo persigue la filial polaca de Thomas Cook.

Mientras, en los países nórdicos otra filial del turoperador, el grupo Ving, espera seguir funcionando sin problemas –cerró 2018 con un beneficio operativo de 141 millones de euros–, gracias a que jurídicamente es independiente de Thomas Cook desde 2007. Por eso, la considerada mayor compañía turística de la región afirma no haber acusado un «impacto directo» hasta ahora.

Un tercio ya repatriados

La situación que no tiene ya vuelta atrás es la de su propia matriz, que solo tenía liquidez hasta el 4 de octubre próximo y a la que su primer accionista, el grupo chino Fosun (con el 18%) se negó a inyectar más capital. Su quiebra obligará a repatriar 150.000 ciudadanos británicos en apenas dos semanas, de los que hasta la noche del miércoles habían podido regresar a sus lugares de origen casi un tercio (46.500).

Esa operación de retorno, la mayor en la historia del Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial, costará casi 100 millones de libras (cerca de 112 millones de euros), aunque buena parte será asumido por las aseguradoras y los fondos de compensación. En Bélgica, a su vez, el coste se cifra en unos 25 millones.

En España –donde este miércoles se cancelaron 30 vuelos del turoperador–, el Gobierno aún no ha conformado la comisión interministerial prometida a las autonomías y los hoteleros prevén una deuda de 200 millones por impagos de Thomas Cook, la mitad en Baleares. En Canarias las patronales turística han llegado a pedir en al Ejecutivo que cree un ente «similar» a la Sareb -el 'banco malo' que se quedó con la mayoría de los activos tóxicos de las entidades financieras- para «rescatar» al sector, cuyas facturas pendientes por esta crisis pueden ascender a 160 millones de euros.