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«Cuando entré en el autobús el panorama era dantesco y los gritos de socorro no paraban de oírse»

  • Una de las primeras personas en acudir al auxilio de los viajeros tras el accidente, un camionero que circulaba por la autovía, reconoce que la imagen «no la podré olvidar en la vida»

«Cuando entré en el autobús el panorama era dantesco y los gritos de socorro no paraban de oírse. Es una escena que nunca podré olvidar». De esta forma narraba una camionero, una de las primeras personas en llegar al autocar siniestrado en Adradas (Soria) y que ha preferido mantenerse en el anonimato, una escena que, según reconoció, «no podré olvidar en mi vida».

Las mismas imágenes impactaron a José Ángel, que junto a un amigo también ayudó a los heridos que no estaban atrapados a abandonar el autocar por la puerta trasera de socorro. «Los gritos de dolor se repetían una y otra vez y cuando estaba ayudando a un pasajero podía ver la gravedad de las heridas de otro que permanecía sentado a su lado y sangrando abundantemente. A mí, sácame a mí, pude escuchar una y otra vez», relató este joven que también llegó al siniestro antes que los bomberos y los servicios sanitarios.

El brutal impacto que sufrió el autobús seccionó su parte delantera, lo que provocó que buena parte del equipaje de los pasajeros, así como varias butacas, quedaran esparcidos por un asfalto que minutos después del siniestro se llenó de gasas ensangrentadas y de restos de material médico.

También se vivieron momentos de angustia horas después, cuando el conductor del autocar sufrió un ataque de nervios que obligó a los servicios médicos a ordenar su traslado a un centro médico.

Poco a poco, este fatídico punto de la A-15 fue recuperando su normalidad mientras los agentes de la Guardia Civil recogían maletas, bolsas y otros enseres para trasladarlos a Soria, mientras el tráfico se recuperaba lentamente.