'Piru' se lleva el corazón de los trabajadores de Vestas en una carta

El trabajador de Vestas Andrés Turienzo Llamazares, 'Piru', inicia su marcha en bici para llevar desde Villadangos a las oficina de la empresa en Dinamarca una carta exigiendo que la planta de León siga abierta | «Quiero tocarles el corazón», asegura

'Piru', este martes, en el momento de iniciar su marcha hacia Dinamarca en bicicleta. / N. Brandón
A. CUBILLASVilladangos del Páramo

De la planta de Vestas en la localidad leonesa de Villadangos a las oficinas de la empresa en la localidad de Aarhus, en Dinamarca, en bici y con el corazón de todos sus compañeros metido en una carta.

Es la gesta del trabajador Andrés Turienzo Llamazares, 'Piru', bañezano de 30 años y con más de siete de experiencia laboral en la factoría leonesa, que este martes ha iniciado el recorrido de los 2.500 kilómetros que separan ambos puntos.

En detalle

La expectación era máxima a las puertas de la factoría donde los compañeros protagonizan desde hace más de dos meses un campamento permanente.

Bicicleta a punto, revisión de las provisiones y últimos minutos para recoger el aliento de compañeros y amigos, que le darán alas y fuerza para alcanzar su meta el 21 de septiembre tras 10 etapas de más de 250 kilómetros diarios.

«La fuerza está aquí, con sólo ver a este gente será suficiente para llegar a Dinamarca», asegura Piru minutos antes de emprender su marcha, en una primera etapa en la que estuvo acompañado por varios compañeros de Vestas.

La carta, en inglés y español, reivindica el derecho a seguir trabajando en una factoría rentable, pionera, eficiente y con futuro.

A las puertas Vestas, junto al campamento permanente establecido por la plantilla, 'Piru' ha sido despedido por sus compañeros, amigos y familiares. Lágrimas, aplausos y el corazón en un puño para arropar a un trabajador que espera lo mismo que todos sus compañeros: «Espero que la empresa tenga corazón y que recapacite».

Pedalada a pedalada

La aventura ahora iniciada es el fruto de su cabezonería personal entremezclada con una buena dosis de rabia contenida y la creencia de que los milagros se pueden convertir en realidad, ha decidido dar un paso al frente. «Y lo único que yo puedo hacer a mayores de la lucha de todos los compañeros es andar en bici», sentencia.

Y de ahí el reto: recorrerá los 2.500 kilómetros que separan la planta de Vestas en el polígono industrial de Villadangos de las oficinas centrales de la empresa en Dinamarca. 2.500 kilómetros a través de media docena de países con un único deseo: «Conseguir que la planta no se cierre, que la empresa vea que tiene en León a los mejores trabajadores, a los más comprometidos y que no nos merecemos que se cierre una planta que es perfectamente rentable», sentencia.

Asegura, además, que la lucha de los trabajadores de Vestas es la lucha de todo León y de toda la provincia, una lucha «que es para defender a las personas porque detrás del cierre hay muchos trabajadores, muchas familias que se vienen abajo por una decisión injusta».

250 kilómetros al día

Cada jornada Andrés Turienzo recorrerá 250 kilómetros y estará asistido por una caravana de apoyo con otros tres trabajadores y su día a día podrá ser seguido a través de las redes sociales de la plantilla (Vestas en lucha).

Andrés espera poder entregar la carta a la dirección de Vestas, espera poder mirar a los ojos al presidente de la compañía para que así se de cuenta «que reivindicamos algo justo y que el mensaje le atraviese el corazón».

«Tengo la fuerza de todos mis compañeros y la fuerza de toda una provincia que está con nosotros, así que allí estaré», ha advertido antes de partir.

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