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«Paso la vida llorando y suspirando León por ti»

El Centro Leonés en Cataluña conmemora los actos de su patrona con leonoticias como invitado y da cuenta del enorme cariño y sentimiento hacia su tierra | «Esta casa ayuda a que León esté vivo entre nosotros y entre toda la gente y de aquí», aseguran

Un instante de la procesión del Centro Leonés en Cataluña por las calles de Barcelona este domingo./
Un instante de la procesión del Centro Leonés en Cataluña por las calles de Barcelona este domingo.
J.C.Barcelona

No hay mayor sentimiento que el de la tierra añorada, la misma que en la práctica totalidad de los casos tuvieron que abandonar aquellos leoneses emigrantes en busca de futuro.

Para los de entonces, los que se fueron décadas atrás deseosos de un porvenir mejor, y para los de ahora, separados de sus raíces por la alarmante falta de oportunidades, las cuatro letras que forman la palabra León suspiran morriña, cariño, recuerdos y anhelos.

Lejos de la provincia residen más de 230.000 leoneses, 50.000 de ellos en el extranjero. Ni un solo día en sus vidas, ni uno solo, su tierra ha dejado de estar presente. «Eso jamás, León siempre está aquí, en el corazón», aseguran.

Hay quien, de madrugada, revive en sueños sus paseos por el campo, los hay quienes del mismo modo se reencuentran con su familia, algunos recorren la era en pantalones cortos y otros vuelven a pasear junto al río. Y siempre, envueltos en una sonrisa robada con cariño.

Para cada una de las colonias de leoneses fuera de la provincia la memoria está prendida a un pasado inolvidable, de presencia constante, hasta el punto que esa tierra de la que forman parte aun más en la distancia lo es todo, el principio y el fin.

Un meritorio ejemplo de esa fidelidad y de ese cariño a León, elevado hasta el infinito, es el Centro Leonés en Cataluña. Allí se encuentra el corazón de la provincia, la esencia misma de un reino cuyas gentes inspiran admiración, confianza y ejemplaridad.

Aquellos que se fueron, los que hoy se van, son leoneses forjados en el esfuerzo, el sacrificio, el empeño y la entrega sin descanso. Y de eso han dado cuenta y dan cuenta cada día.

El mejor escaparate de León
Joaquñin González junto al responsable del Grupo Valmasía

Las casas de León, todas, son el mejor escaparate de León, de sus gentes. Estos centros, en los que el cariño los recuerdos hacia la tierra se cuecen a fuego lento muestran lejos de la provincia lo mejor de ella. En las casas de León, y como ejemplo la de Barcelona, habitan 200 leoneses de pura cepa, que se lo merecen todo. Todos los políticos deberían tener como obligación convivir con este puñado de fenómenos durante al menos tres días. Quizá así entendieran que las ayudas que se les prestan no son suficiente, son casi ruines. No estaría nada mal que los políticos volvieran la mirada a quienes son, sin dudarlo, los mejores embajadores de esta tierra. Sí, de la misma tierra que en ocasiones les olvida en exceso.

Hoy forman parte de una nutrida delegación de ilustres por su sacrificio, enormes por el apego a sus pueblos, tremendos en su sentimiento hacia sus propias raíces, extremos que se han hecho visibles en los actos conmemorativos de la patrona de La Virgen del Camino en el Centro Leonés en Cataluña.

Tres días de actos que dejan ver el cariño sin fin que se profesa a León a kilómetros de distancia. Pregón en la jornada inaugural, en esta ocasión con protagonismo para leonoticias, bailes y actuaciones tradicionales de la mano del Grupo Valmasía en la segunda y tradicional procesión hasta la parroquia del Carme en el acto dominical. Y allí, ofrenda de productos de la tierra, cantos a la patrona por la Coral Virgen del Camino y entrañable acto religioso de la mano de Jaume Salas Olivé, un párroco de esos que conquistan a los fieles por su impactante cercanía.

Los mejores embajadores

El Centro Leonés en Cataluña es el escaparate perfecto de León y para León, un muestrario enorme en el que se deja ver no sólo el mejor sentimiento, sino todo lo mejor de la tierra a la que representa.

En la calle Carrer de Tamarit, a la altura del 193, León se asoma a Barcelona con toda su grandeza. La historia de la provincia cuelga de las paredes de esta casa amueblada por el sentimiento de no pocos leoneses. Y al frente Joaquín González Llamazares, un tipo formidable que se deja la vida por hacer que «la casa de todos los leoneses» siempre tenga la puerta abierta. «Lo que hacemos nos cuesta sangre, sudor y lágrimas, pero somos de León y lo menos que podemos hacer es mantener esta casa abierta», recuerda. «Esta casa ayuda a que León esté vivo entre nosotros y entre toda la gente y de aquí. La pena es que necesitamos a la gente joven para que tome el relevo, y le cuesta. Aquí nos hacemos mayores», añade.

Mayores, puede, pero con el corazón joven. El Centro Leonés en Cataluña está lleno de historias y de recuerdos. De las paredes cuelgan fotos de León y entre sus sillas y mesas se cuelan historias de Villimer, Gallegos de Curueño o Prioro.

Personajes únicos

Las cuentan personajes únicos, formidables. Tan sólo hay que escuchar las historias de José Luis Álvarez, de Regueras de Arriba, las de Donina García, de Mozóndiga, los recuerdos de María Rosendo Martínez, de Burbia, o ver la entrañable forma en la que Victorino Rey, de Villamer del Porma, narra su llegada a Barcelona con 16 años.

Son historias que dejan ver esfuerzo y tesón, como las de Onésimo Fernández, funcionario de la Red de Valderrueda, él, con aspecto formal, trabajaba mañana y noche. Entre Onésimo y Joaquín, el presidente, hacían tantas jornadas como docena de trabajadores. ¿El secreto? no dormir.

Las historias se suman. Las cuentan José López Rodríguez, de Burbia, Matilde, de Villamer o Germán Suárez Rodríguez, de Villamoros de Mansilla. Germán canta en la coral, y eso que ya es un honorable octogenario. «Vine a Barcelona cansado de trabajar las tierras de mi padre, comencé estibando madera en el puerto y luego me dediqué al taxi. He trabajado mucho, muchísimo».

Los leoneses que nunca quisieron irse

En esta 'casa de León' nunca se cede al pesimismo. Lo sabe bien Celia Nava, de Cabreros. Hace un mes falleció su marido y ella ha acudido a los actos conmemorativos porque «aquí siempre estás con tu gente... la gente de León».

Es el otro León, el que vive lejos y en ocasiones parece olvidado. Es el otro León, que te atrapa el corazón. Son los otros leoneses, los que nunca quisieron irse, los que jamás olvidan su tierra, los que mejor la representan. Son los leoneses que cantan, con la mano en el pecho, el himno a León y antes entonan el inolvidable: «Paso la vida llorando y suspirando León por tí».

 

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