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Abogada sí. Y gitana... también

Selene de la Fuente es la primera leonesa de etnia gitana en colegiarse como abogada en la provincia| Su trayectoria es ejemplo de una normalidad que espera sea extensible pronto a todo el mundo gitano

Selene de la Fuente posa en la plaza de las Cortes Leonesas. / Sandra Santos
Nacho Barrio
NACHO BARRIOLeón

Llegará un futuro, quizá no tan lejano, en el que este reportaje sea descartado en cualquier redacción de periódico. Un futuro en el que la normalidad de lo que aquí se cuenta haga hasta aburrido contarlo. Selene de la Fuente sueña con ello. Quizá no a corto plazo, «pero al final viviremos en igualdad porque se va creando conciencia, la única diferencia es cultural y de rasgos. No es más que eso».

Selene de la Fuente es leonesa, joven, mujer, abogada... y también gitana. De hecho es la primera de su etnia que se ha colegiado para el ejercicio en toda la historia de la provincia. Ella le quita hierro a la gesta. «Quizá sea noticia porque la educación en la comunidad gitana ha llegado bastante tarde», comenta durante la conversación. «Es una pena que sean casos aislados los que llegan a promocionar académicamente, pero están aumentando los números de éxito escolar, van cambiando las cifras».

Su trayectoria, como defiende con confianza, es «de lo más normal». Selene cuenta que al principio no tenía muy claro eso de ser abogada. «De hecho fui por ciencias», afirma entre risas, aunque reconoce que «cuando acabé bachiller vi que Derecho me llamaba la atención, inicié la carrera y a medida que fui haciéndola vi que me gustaba».

Selene, en un momento de la entrevista.
Selene, en un momento de la entrevista.

En la universidad no hubo barreras ni por parte de profesores ni de compañeros. «Igual físicamente no doy esa apariencia de gitana, pero la gente que lo sabía no tuvo problema».

Distintos fueron los inicios. En el colegio los hubo que trufaron sus mañanas con empujones y dosis de discriminación. Afortunadamente, aquello cambió con el paso de los años.

Pasión por el trabajo

Tras finalizar la carrera, que comenzó en el año 2012, llegó la especialización con el máster y los primeros 'pinitos' en el mundo laboral. Las prácticas tuvieron como destino el Despacho Hermida-Ley, donde actualmente ejerce después de colegiarse. «El ejercicio diario es complicado pero resulta muy apasionante, estoy contenta», confiesa.

Selene viene de un mundo marcado por su propia ley. «En la comunidad gitana hay ciertas normas y valores, pero los gitanos son ciudadanos europeos y españoles y el ordenamiento jurídico también es para ellos. Se tienen unas normas dentro de la comunidad, pero están supeditadas a la justicia ordinaria», defiende la joven letrada.

Diferente es la desigualdad. «Hay ciertas relaciones entre gitanos y payos en las que sí que se ven diferencias y discriminaciones, hay gente que tiene problemas a la hora de acceder a viviendas por su aspecto, o a tiendas, son problemas que se dan en realidad», lamenta.

Selene de la Fuente.
Selene de la Fuente.

Sea como fuere, Selene presume de un grupo de amigos «totalmente mixto» como ejemplo de una evolución favorable. «Se ve una interculturalidad mayor, estamos más integrados».

Mujer... y gitana

La noticia de que Selene quería ser abogada se recibió en la familia con alegría y apoyo. Lejos quedaban ciertos prejuicios. «No veo que en la comunidad gitana la mujer esté subordinada al hombre porque la verdad es que ellas tienen ese poder para elegir y decidir lo que realmente quieren, hay que favorecer ese empoderamiento», esgrime la letrada.

La abogacía es su pasión en un oficio que ama. Selene seguirá defendiendo casos en el bufete para el que trabaja, buscando una justicia que también llegará en la igualdad, aunque sigan haciendo falta grandes gestas como la suya para que algún día su historia no sea noticia, sino normalidad.