Una cita con la Reconquista

La Romería de Riosol vuelve a llenar el Valle de tradición y fe en torno a la Virgen cabecera de la comarca | La carrera de caballos ha vuelto a rememorar las exhibiciones que demostraban la valía de estos animales al galope

Un instante final de la carrera de caballos en Maraña. / N. Brandón
N. BRANDÓNMaraña

Como cada verano desde el siglo XIV la devoción por la Virgen de Riosol ha vuelto a citarse en Maraña. La fe por esta imagen ha vibrado desde primera hora, acompañada por el sol, en una festividad que, separadas por el puerto de Tarna, une a la vez dos provincias, Asturias y León, en torno a una tradición centenaria.

La Romería de Riosol partía desde la ermita en un desfile donde la virgen ha estado acompañada por los pendones de las aldeas de alrededor y por los fieles locales y visitantes. Aupada hasta coronar el Valle de Riosol, la cruz de piedra esperaba como desde hace siglos la llegada de la virgen para comenzar con la eucaristía que abría este jueves festivo en Maraña.

La procesión hasta este punto dejaba ver el profundo sentir que levanta la virgen de Riosol. Una hilera de personas empujaba el empinado camino que separaba a la imagen de la posición presidencial del valle, incluso los y las más valientes se animaban a ascender portando algún pesado pendón. «Aquí, todos llevamos la medalla con su imagen al cuello», tal y como realta el alcalde de Maraña, Omar Rodríguez.

Y tras la misa, llegaba el momento más esperado de la jornada: la carrera de caballos. Los nervios iniciales de los corredores que se despedían del público como si de una partida hacia la guerra se tratase, han dado paso a dos kilómetros de resistencia donde los mozos de la zona demuestran su destreza cabalgando hasta el prado molino ante la expectación por esta legendaria competición. Con dos jinetes desmarcados desde el principio de la carrera, el final ha estado disputado en los últimos metros. Finalmente, Nicanor Boules García, de la parroquia asturiana de Sobrefoz, se ha llevado el primer premio de 150 euros y el reconocimiento del público para este 'joven caballero'.

Esta carrera cuenta con un matiz ancestral y un aura de cierta épica que todavía pervive en el ambiente. La competición lleva celebrándose durante siglos, y concretamente «tiene su origen en la reconquista, cuando el rey de León acudía al Valle para seleccionar, fruto de la exhibición, los mejores potros para las siguientes campañas», relata Omar Rodríguez, alcalde de Maraña. Ahora, aunque haya perdido ese significado, sigue siendo una cita en la que se mezcla la leyenda con la diversión.

Madrugadores, los marañones han continuado la jornada con las típicas comilonas en el campo, la sidra, y los dulces de la zona. Y es que el paso de los años no apaga la cita con la Virgen de Riosol, Virgen del Valle y cabecera de su fe.