El precio de la mina

Muerte en la mina

El accidente del Pozo Emilio en octubre de 2013 con seis fallecidos se sumaba a una larga y dramática lista de fatales accidentes en el sector | Allí fallecieron Carlos Pérez, Manuel Moure, Antonio Blanco, Orlando González, Roberto Álvarez y José Luis Arias

LEONOTICIASLeón

La mina siempre se ha cobrado su precio. Quizá de ahí la leyenda de quienes desafiando al peligro se adentraban en las entrañas de la tierra. Lo hacían sin temor sabiendo que quizá, la muerte, les podría sorprender en cualquier momento.

Derrabes, accidentes laborales pero especialmente el efecto del grisú acecharon de forma letal a los valientes mineros.

Así el accidente del Pozo Emilio en octubre de 2013 con seis fallecidos se sumaba a una larga y dramática lista de fatales accidentes en el sector.

Allí fallecieron Carlos Pérez, Manuel Moure, Antonio Blanco, Orlando González, Roberto Álvarez y José Luis Arias

Un escape de grisú, 11 segundos mortales, acabadon con la vida de estos trabajadores. El accidente tuvo lugar cuando once mineros trabajaban a 694 metros de profundidad, en la galería 740 de la mina de carbón, propiedad de Hullera Vasco Leonesa.

Los mineros fueron sorprendidos por un escape súbito que aún hoy la Justicia debe determinar si pudo ser previsible o no.

Pero la historia de muerte en la mina es extensa. En 1995, en concreto al 1 de septiembre. En el Pozo San Nicolás de Mieres perdían la vida 14 mineros.

Unos años antes, un 19 de diciembre de 1992, el Pozo Santa Eulalia de Langreo protagonizaba las noticias más trágicas del día. Un derrumbe costaba la vida a cuatro personas.

Luto y dolor a las puertas del Pozo Emilio, el último gran accidente del sector. / Campillo

Capítulo 1- Vida y muerte de la minería

Capítulo 2- La Marcha Negra

En noviembre de 1984. El balance de una explosión de grisú causaba ocho en la mina Grupo Rio, en Fabero (León). Un año más tarde otros 14 mineros pierden la vida tras una explosión de gas grisú en el pozo San Nicolás, perteneciente a Hunosa, en la cuenca asturiana de Mieres.

En 1979, el 18 de octubre una explosión de gas grisú vuelve a ser la causante de la muerte de diez mineros en la mina de Caboalles de Abajo, en la cuenca de Laciana.

La comunidad Navarra no se libra de la tragedia. En 1975 mueren seis mineros en el pozo Undiano, de Potasas de Navarra, a causa de una explosión de gas. Ese mismo año, pero en la localidad barcelonesa de Figols, una explosión de gas grisú ocasiona 30 muertos.

Otro de los enclaves en los que los trabajadores de la mina han perdido sus vidas a lo largo de los años es el Valle del Turón. Cinco mineros perdían la vida en el año 1963, y cuatro años más tarde, en 1967 el Pozo Santo Tomás también se cobraba la vida de 11 trabajadores. En este caso el accidente, que tenía lugar un 14 de agosto, se producía por una rotura en el ascensor de acceso a la mina.

En ese mismo año 1967, pero el 21 de marzo, un accidente en el Pozo San Vicente de Linares costaba la vida a otras seis personas.

También en 1967, tres mineros morirían al ser sepultados por un hundimiento entre las plantas 15 y 16 del Pozo nº 4. Dos años más tarde, serían 8 los mineros muertos al producirse otra explosión de grisú en el mismo pozo. Las Minas de La Reunión serían cerradas definitivamente en 1972.

En cuanto a la localidad de Langreo, también se vistió de luto el 7 de enero de 1963, cuando el Pozo Santa Eulalia explotaba debido a la acumulación de grisú. El accidente costaba la vida de 21 personas.

En 1961 serían 8 los mineros muertos al producirse una explosión de grisú en el pozo de Las Minas de La Reunión. Tres años antes, durante 1959, serían 16 los fallecidos a causa de una explosión de grisú

También en Mieres, seis mineros fallecían el 22 de junio de 1959, en las instalaciones mineras del grupo Polio.

En el año 1953 se registraban once muertos en Puertollano, tras un accidente en el Pozo Calvo Sotelo. Y cinco años más tarde, en 1958, estas mismas instalaciones registraban doce fallecimientos más

Otros importantes accidentes en las minas españolas nos llevan a 1949, cuando fallecen 17 mineros en el pozo María Luisa, de la localidad de Ciaño, en Asturias. En esta misma región, un siniestro en el pozo Santo Tomé cuesta la vida a 11 mineros, en una mina de la empresa Hullera Española, en Asturias. De nuevo es el gas grisú el que causa la muerte a seis mineros en el pozo Mariquita de Oviedo.

En abril de 1944 fallecen 34 mineros en el pozo Clara de la localidad barcelonesa de Saldes, explotado por Carbones del Cadí S.A.

La tragedia también llegó hasta Palencia un 21 de abril del año 1941. De nuevo el grisú causaba una explosión que se llevaba por delante las vidas de 18 mineros, los que trabajaban en la mina de Barruelo de Santullán.

El norte de España, y en concreto la cuenca minera asturiana, tampoco se ha librado de accidentes importantes. Si nos remontamos al año 1923 la localidad de Mieres se sobrecogía con una explosión de grisú en la mina Baltasara. El balance final era de 15 fallecidos.

Las Minas de la Reunión, en la población sevillana de Villanueva del Río tienen también su espacio en los libros de historia, porque en ella se registró el que sería considerado el «mayor accidente minero de la historia de España». Sucedía el 28 de Abril de 1904, cuando el yacimiento era propiedad de la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante. El balance fue de 63 muertos y numerosos heridos.

En el año 1898, la cifra de muertos se elevaba a 53. El accidente tenía lugar en la cuenca carbonífera de Belmez, en la mina llamada Isabel.

Uno de los accidentes más antiguos de los que se tiene constancia sucedía en abril del año 1862, una explosión de grisú se llevaba la vida de 29 trabajadores en la mina de Santa Elisa de Belmez, en la provincia de Córdoba.